jueves, 10 de octubre de 2013

LA VIOLENCIA CRUCEÑA

Carlos Tony Sánchez
tonysanchez_77@hotmail.com

Como el calor o el carnaval – existe también una violencia cruceña. Asì existe también, el frìo, el plato y el pepino paceño y –ademàs- su propia violencia. No del modo elucubrado por los sempiternos etnocentristas, de aquí, allà y acullà: "nos han dicho violentos" ¡ Vaya provincianismo ¡

Y es que, "aquí se vive con el Jesùs en la boca", según la inteligencia vecinal, que semejante es, a la inteligencia dirigencial. Basta apretar un botón y somos engullidos (por eso lo de "control remoto") por el festìn sanguinario de los noticieros. Detràs de las pantallas, los auspiciadores voraces en sus Hummers y, al frente, los ingenuos comensales en sus mesas de madera Ochoò. Ambos - a su manera - morbosos.

En la ciudad de los anillos, el dolor lacerante y la furia ya son pareja. Lo humano y lo animal son uno, en razón de la pèrdida irreparable de un familiar, por causas no-naturales. La muerte es imparcial en sus oscuros designios y como todos sabemos, no suele ser condescendiente con las edades, sexos, ni con oligarcas o plurinacionales. Solo el ser humano le otorga el valor a lo perdido, según sus afectos, intereses o desamores y mèritos, que justa o injustamente se le adjudiquen al finado.

Es asì que le estampan un tiro mortal a un jovencito, que se encontraba "compartiendo" (cruceñismo referido a la bebendurria) junto a otros- también jóvenes- , en un pueblito cercano, pues la presión social hizo que buscaran –estos- otro solar, allende el Piraì, para reunirse con quienes montan una Quadratrack con una "pelada" empalcada.

La gente de este pueblito – que simpàtico no es màs -, llamado "Tres Cruces", (cuya plazuela central huele a cerveza y orines) dice – quejumbrosa - que este acto mortal perjudica la cercana fiesta patronal, dedicada a una virgen, mas bien, a la imagen de la virgen Marìa. Sospecho que a su vez, lamentan varios parroquianos en sus adentros, la pèrdida de sus ganancias por ventas de alcohol a los grupos de motociclistas de la èlite, que suelen emborracharse en libertad, pues no existen agentes de la ley en el pueblo, por lo tanto, no habiendo "paco" que persiga, bienvenido sea el dios Baco.

A esta tragedia, se suman otras recientes, de jóvenes y señoritas, de niños, niñas y aun ancianos, muertos a manos de otros seres humanos. A la verdad, la situación es insoportable.

Los habitantes, quizá en su impotencia, quizá en su ignorancia, quizá en su negligencia, protestan. Los políticos (ay, los políticos) también. Hacen un "break" del caso terrorismo o del, como tan elocuente y cándidamente, lo expresò uno de alto vuelo y bajo coeficiente: genocidio estadístico al censo ¡!??!!

Pero de ahí, de la protesta, de las marchas contra la violencia y el bla-bla mediàtico, no pasa. Las raíces de los àrboles están ocultas, solo vemos las hojas y los frutos.

Hemos olvidado la tolerancia que indigna, la que quita el sueño y molesta la barriga. Pasamos rauda e indiferentemente a lado de seres humanos drogándose en las calles, en los canales, en los jardines y plazas. Han vuelto a florecer las cantinas de mala muerte, junto a los Tajibos en flor del 1er. Anillo.

Santa Cruz de la Sierra no debiera inquietarte, las advertencias de cerco de las huestes de los hijos de Tupaj Katari. Debieras temer la plaga y el cerco húmedo, (a la cual te han sometido tus propios hijos, anillo tras anillo, barrio tras otro) de las cantinas, las licorerías y los karaokes. Todas brillantes por fuera, en penumbras por dentro. Lastimeras al alba.

Debieras tù, ciudad alegre y ruidosa, llamar a tus hijas de España, pues quizás reste alguno a quien educar todavía; y mandar a tus representantes callar su boca, si no tienen palabras para consolar o edificar, pues de sus semillas alborotadoras e insidiosas, han brotado los frutos de la prepotencia y la soberbia, cosas que inequívocamente cosechamos y ponemos en la mesa del alimento cotidiano.

¡Què sonata de poca monta!, asì suenan las bocinas de los principales en los Medios. Mas policía (Dios nos libre), mas cámaras de vigilancia (como si èstas fueran angeles), màs recursos (¡Ay!).

"Un bar màs..?, y donde están las bibliotecas?" reza un graffiti, en una calle del barrio Equipetrol; extraña protesta en un contexto bolichero y de clase alta, cuyos muros exhiben – abundantes - nalgas femeninas de 4 x 4 y que venden –pudor excluìdo -, "Cuba libre" y "Paceña" cautivando la libido de los imberbes y subyugando a los imprudentes.

Y por los barrios de la otra clase, se apiñan localitos ofertando licores y samaritanas del amor a bajo precio. En ambos reina la incongruencia de una sociedad que se estima noble, de límpida frente y de gran corazón, a pesar de una realidad lacerante.

Santa Cruz de la Sierra, sin ser santurrona, no debieras incitar a tus hijas a la "desnudez profesional" (¡que embuste!) de los desfiles de moda, belleza y lencería televisada, que no es otra cosa que pornografía gratuita para los carentes del Internet. La belleza de la mujer cruceña, tan proverbial, ha sido escamoteada por los mercaderes y traficantes, sujetos viles como las sanguijuelas y mentirosos, además.

Las canchas de fútbol en los barrios, se han convertido en un espectáculo desvergonzado: mente insana en cuerpo insano. Hay mil botellas de cerveza para cuarenta y cuatro pelotas, que al pitazo final se dan a la tarea de embeberse y hacer sus necesidades fisiológicas bajo los tres palos. Bien decía, un famoso teólogo, que el ejercicio físico para poco es provechoso.

Las Escuelas, hoy de infraestructura impecable, guardan una mazamorra de estudiantes ausentes de amor filial, entregados a la vida licenciosa de quienes - merced a su hueco interior - han dejado de ser, para parecer hombres: las pandillas. Entretanto los maestros, que aùn tienen el pabilo encendido de la ardiente vocación que un día tuvieron, se resignan a cambio de un salario miserable y renuncian al doble honor del servicio docente.

Vencidos - los llamados a educar - por la marea de la mediocridad impertérrita de una mayoría de asalariados sin vocación, anidados en el Magisterio, la esperanza de una sociedad superior, languidece.

Y las iglesias, ¡ oh ¡ las iglesias y sus liturgias. Unas y otras en su cielo particular. Ora en silencio, ora en efervescencia, han archivado la Misión del Cristo. Ellas esperan las ovejas sin trasquilar, pues sino, a que buscarlas ?. ¡Oh, las iglesias ¡ Laburan para sus propios deleites. Callan afuera y cacarean abundantemente en sus pulpitos. Vacas engordadas, recostadas en camas King Size, intrascendentes. Mas esperanza hay de 10 voluntarios altruistas y filántropos que de mil templos. Y aquellos pocos veraces y aun fieles - sin fuerzas - lloran su impotencia.

Santa Cruz de la Sierra, debieras decidir mirar a ti misma. Verías el borde raido de tus vestiduras y no el maquillaje de tus espejos áureos. No verías tus calles en cementadas, sino tus pies rajados y descalzos. Si tan solo mirases por un momento el horizonte en ruinas, quizás decidieras colgar en el perchero, la soberbia y la altanería. Resurgiría – entonces – el espíritu del antiguo hombre de las llanuras orientales: amplio, generoso, hospedador.

Pero claro, por si, los muros no caen. Alguien fuerte habrá de derribarlos, yo solo conozco uno, que de paso fue carpintero y a quien no lo he visto últimamente por estos parajes. Habrá que llamarlo.

Entretanto vano es edificar sobre cimientos antiguos. La tarea de "la cruceñidad" como gusta ser llamada, es la de reflexionar sobre nuestras debilidades como sociedad. Encarar sus demonios supondrá tremendo esfuerzo no exento de sinsabores y dolores. Pero a estas alturas, ¡"caràster" ! ¿ que mas da? ¡Pariente!

Ya está cerca el alba, cuando concluyo esta reflexión y temo – como no – que el impacto de las recientes tragedias se las lleve la brisa de Octubre y, los afanes del carnaval ( que traen - implícitos – su propio luto) nos arrastren a la vida de siempre, acá, en las riberas del Piraì.