lunes, 14 de octubre de 2013

LOS LOCOS Y SUS ESCAÑOS

Lavive Yañez Simon
lavivey@hotmail.com

Cuando leo a quienes se tragan el vomito que expulsan siento el resentimiento de los ineptos que utilizan la oratoria agresiva para descalificar cualquier acción producto del valor y el compromiso que debiéramos asumir todos y cada uno de los bolivianos para defender nuestros derechos y desenmascarar a los hipócritas, esos que utilizan la demagogia discursiva para endulzar los oídos de los ingenuos y usufructuar de los bienes del Estado con un cinismo irreverente y actitud prepotente, intoxicados por el poder en la toma de lo ajeno, y cuando se desenmascaran les aflora el delirio de persecución y se victimizan para manipular las emociones de un pueblo que no lee y se torna victima de los "delirantes" de un falso poder.

Soliloquio practican quienes se sientan a ver pasar los cadáveres de sus adversarios y "amigos" cuando el objetivo prescinde de ellos (traición), ni a condición de fantasmas llegan porque no tienen imagen ni siquiera inconsistente, son sombras de la envidia (admiración deformada) y el sometimiento, sin capacidad, ni siquiera de una acción irracional para defender la identidad que nos legaron quienes otrora entendieron que no se puede vivir en armonía ni en democracia sin respeto a la vida y los derechos de todos. Hasta los animales, esos irracionales seres vivos, tienen instinto de defensa cuando son amenazados por quienes se alimentan de la carroña.

Para los cuerdos desprovistos de sueños, somos locos, porque entendemos el desarrollo desde la dignidad de la persona, que respete y promueva los derechos humanos, personales y sociales, económicos y políticos, incluidos los derechos de las naciones y de los pueblos. Los escaños?, producto de un censo manipulado para fines electoralistas producidos por el temor de quienes entienden el desarrollo a través de formulas interesadas, incapaces de actuar con conciencia y con justicia; para los locos, un sueño; un chiste para los que toman el poder a través de acciones desprovistas de ética, con la venia de alcahuetes que la única política que entienden es la que radica en concentrar los bienes y recursos en manos de pocos acarreando la falta de esos bienes y recursos para muchos. Los locos planteamos como absolutamente prioritaria e impostergable la distribución equitativa de los bienes del Estado. Si en el hotel del Pacheco, de la ciudad de Sucre, como despectivamente lo plantea un cuerdo analista, me dejaran ejercer mi derecho democrático a debatir y buscar soluciones conjuntas para salir de la mediocridad a la que los eruditos sabios y valientes dictadores nos han llevado, lo haría, con la dignidad y el orgullo que me da ser parte de este pueblo desquiciado que me obliga a buscar salidas humanas a la inhumanidad de este gobierno y sus adeptos aliados.

Grandes carcajadas provoca la falta de carácter de quienes viven agazapados en sus temores hasta lograr la oportunidad de colgarse en el poder corruptor; no demandan sus derechos y osan criticar sin fundamento ni base moral, a quienes tienen la libertad de pensar con cabeza propia. Temen perder el curul los obsecuentes que utilizan la política para medrar, son recios representantes de la indignidad y cómplices de los dos tercios de levantamanos que actúan contra el pueblo que los eligió.

Finalmente y para orientar revisando hechos, mientras unos luchaban otros preparaban sendos abrazos consumando la traición, mientras unos luchaban y eran asesinados en la Calancha otros preparaban maletas para acompañar a sus socios en Oruro, mientras unos hemos luchado de cara al pueblo y con el pueblo, otros han ocultado a su pueblo sus secretos y oscuros contubernios, por decir menos.

Soliloquio es ver que mientras la justicia ciega, sorda y muda, putrefacta linchadora, le acertaba artero golpe a Bakovic, los operadores financieros de una mal llamada unidad, con alegría y sin ningún disimulo buscaban rastreramente el abrazo de la traición. Estos son hechos, no comedidos ataques, son soliloquios y artilugios de embriagadas lenguas de alquiler.

Lo bueno, es que aún quedan locos comprometidos con el pueblo y los valores humanos. Son los irracionales locos, los que hacen caminos que pronto los sabios transitaran.