miércoles, 16 de octubre de 2013

MESTIZOS, URBANOS Y METROPOLITANOS

Julio Héctor Linares Calderón
juliolinaresc@hotmail.com

Ni los precarios resultados del fallido Censo de 2012, menos las elucubraciones y explicaciones refritas del Vicepresidente, evitaron reflejar a este país tal como es: mestizo y urbano. Es cierto, el debate de un posible derrumbamiento de lo plurinacional puede ser falso y no debería tener base en los datos logrados en la consulta censal, pues el concepto va más allá de los números, como dice la misma Constitución, se trata de una reivindicación histórica, cultural.

Sin embargo, el que sólo el 41% de los consultados se haya autoidentificado como indígena, llama la atención y, de cierta manera, echa por la borda miles de horas y papeles discursivos del oficialismo.

Y es aún más curioso ver, que si sacamos a aymaras y quechuas del dato del 41% de la población que conforma las 36 naciones indígenas reconocidas por la Constitución, las restantes 34 apenas signifiquen el 5% de los bolivianos. La razón es clara, de esas 34, hay 10 con población menor a los 500 habitantes, y dos, con menos de 100. La pluralidad existe, es cierto, pero poblacionalmente es absolutamente marginal, es otra verdad irrefutable.

Los quechuas conforman la nación indígena con más población del país, eso también nos dice el Censo. Pero no deja de llamar la atención, cómo los "pachamamistas" y otros "intelectuales indigenistas" andan inculcando lineamientos aymaras en todos los instrumentos del proceso de cambio que construyen el nuevo país, aymaras, ¡qué sólo representan al 17% de la población!

Por otro lado, parece que ninguna política gubernamental en los últimos 12 años –ocho con el MAS– han podido detener la imparable migración interna de habitantes hacia el eje central del país. Esto, ha consolidado tres grandes redes urbanas, denominadas Áreas Metropolitanas, zonas que son conformadas por un municipio núcleo (Santa Cruz, La Paz, Cochabamba), rodeados por municipios periféricos –18 en total en los tres departamentos– que resultan del rebalse habitacional y que cuentan con pobladores que se trasladan día a día al "municipio núcleo", hacia su fuente de trabajo o a zonas de esparcimiento y, en muchos casos, moran allí de lunes a viernes. Estos 21 municipios metropolitanos suman a casi el 48% de la población boliviana, fijando –territorialmente– el poder económico y político boliviano.

Y si a los municipios que conforman las áreas metropolitanas, sumamos la población de las otras seis capitales de departamento (Trinidad, Cobija, Sucre, Potosí, Oruro y Tarija), entonces observaremos que alrededor de seis millones de bolivianos, el 60% de la ciudadanía total del país, vive en espacios urbanos, porcentaje que parece cada año se irá incrementando, en detrimento de lo rural.

La conformación de grandes espacios urbanos es una tendencia latinoamericana y deriva de la imposibilidad de los diferentes gobiernos de poder dar mejores oportunidades de trabajo y acceso a servicios públicos básicos en el sector rural y de esta realidad, lastimosamente, nuestro país no se escapa.

Es innegable entonces, al menos las tendencias así lo dicen, Bolivia es un país mestizo, urbano y metropolitano.Ojalá estos datos –que ya el Presidente, a pesar de todo, dijo que no se tocarán– sirvan para apuntar las nuevas políticas económicas y sociales, considerando ahora que las grandes mayorías se encuentran en las ciudades, muchos, sin un trabajo formal y sin acceso a servicios públicos de calidad.

Estos municipios, principalmente los más grandes, como La Paz, no sólo necesitan una compensación económica por ser núcleo metropolitano y –de paso– por haber sido afectados con los resultados de un Censo mal hecho, sino de proyectos regionales e integrales, que tomen en cuenta a todos los niveles de gobierno, dejando atrás intereses político partidarios.