viernes, 11 de octubre de 2013

NUESTRO HOMENAJE A 31 AÑOS DE RETORNO A LA DEMOCRACIA

Gonzalo Rodríguez
rodriguez.go@gmail.com

Este 10 de Octubre, en ocasión de recordar 31 años de retorno del país a un régimen democrático de gobierno, el Partido de los Trabajadores (PT) se dirige a la opinión pública a objeto de reivindicar el rol que jugó en la recuperación de la democracia el pueblo boliviano a la cabeza de sus organizaciones sindicales, precisar la expectativa de la población sobre las libertades ciudadanas y señalar algunos desafíos frente al actual proceso político boliviano:

1. Octubre de 1982 marca el cierre de un ciclo de gobiernos militares que se hacían del poder por la fuerza de las armas, proscribían e intervenían las organizaciones sindicales, perseguían a hombres y mujeres que luchaban por mejores condiciones de vida para los diversos sectores laborales, o por las profundas transformaciones sociales que requería y aún requiere el país.

2. Octubre de 1982 fue la culminación de más de una década de luchas contra las dictaduras y en las que se ofrendó la vida de gente sencilla y de líderes sindicales y políticos, en las calles, en las sedes sindicales, en las marchas de protesta y en la resistencia; por el solo hecho de pensar diferente o resultar simples víctimas del abuso de poder del dictador de turno.

3. Fueron muchos los vejámenes sufridos: detenciones ilegales, despidos arbitrarios, torturas, destierros, demolición de sedes sindicales como la de la F.S.T.M.B., suplantación de dirigentes por coordinadores o relacionadores laborales, desaparición forzada de personas, etc.; pero nada, absolutamente nada, pudo quebrar la perseverancia del pueblo y los trabajadores en su lucha por el retorno a esa democracia materializada en Octubre de 1982.

4. Los meses previos a Octubre de 1982 ilustran la significativa presencia de los sindicatos en la lucha por la democracia. El logrodel reconocimiento de dirigentes electos por las bases, la realización del Congreso de la F.S.T.M.B. en Huanuni, las marchas de marzo en Cochabamba con pérdida de vidas fabriles, los congresos de las COD's y un pueblo movilizado, configuraron el cerco que marcó la derrota política del militarismo y su alejamiento del poder político.

5. Sin embargo, en las décadas posteriores a 1982, las libertades democráticas sufrieron atentados que no se pueden ignorar. La soberbia neoliberal no admitía el disenso, abusó de los estados de sitio para acallar las demandas laborales, buscó desarticular para siempre al movimiento sindical. Hoy, el carácter despótico del gobierno, tras una fachada anti-imperialista, acrecienta innumerables frustraciones y medidas anti-obreras en cuanto al salario, el respeto a la jornada laboral, una jubilación digna y el respeto al fuero sindical, etc.; más aún cuando confunde los derechos con favores que se debieran pagar con servilismo.

6. El pueblo y los trabajadores esperan que la democracia cumpla con su esencia y sentido garantista de los derechos ciudadanos en general y económicos y sociales en particular, pero un gobierno despótico como el actual, nos recuerda una vez más, que solo la acción propia de la población pueden materializar tal esperanza, que nunca será una concesión de quienes se benefician en el poder de la democracia, sin haber contribuido a su conquista.

7. Al presente, en función de ese aspecto señalado, surge el desafío para los trabajadores de asumir una acción sostenida destinada a movilizar al conjunto de la población, en pos de recuperar ese sentido de justicia social de la democracia, poner fin al abuso de poder modificando la actual correlación de fuerzas, y posibilitar con ello que las necesidades y aspiraciones populares y laborales tengan el eco necesario en la vida política del país.

La Paz, 10 de octubre de 2013.