sábado, 23 de noviembre de 2013

EL DOBLE AGUINALDO

Álvaro Jordán Medrano
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El doble aguinaldo es apenas un mecanismo de la confrontación entre el capitalismo estatal y el capitalismo privado en la lucha por el poder en Bolivia.

Los dueños del estado y sus asociados, los beneficiarios del capitalismo de estado, buscan consolidar el poder, que ya ejercen, mediante el triunfo en las elecciones presidenciales que se deben realizar el próximo año y para ello, haciendo uso del poder, que tienen, sorprenden a la oposición instruyendo un doble aguinaldo para el sector asalariado de todo el país con el argumento de haberse sobrepasado el crecimiento económico proyectado y las ganancias deben ser repartidas en el conjunto poblacional, interpretación demagógica y de manipulación política por que no beneficia al conjunto poblacional, sino al asalariado. Aparte de que no todos los sectores han sido parte de la bonanza que sostiene el gobierno. De lo que en el fondo se trata es ganar los votos de este importante sector ciudadano y de muchos inocentes, arrastrados por la propaganda.

El capital privado se desgañita protestando porque no hubo ninguna consulta previa, por lo arbirario y nada democrática imposición, y tienen razón, es un golpe que seguramente los que han hecho buenos negocios, como el estado, con los altos precios de los hidrocarburos y los narcotraficantes de la coca chapareña, que no paga ningún impuesto ni regalía, podrán absorver, pero los que no, las pequeñas actividades privadas, seguro que verán afectada su economía.

Los asalariados, dice el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), en el mejor de los casos es del 18% de las personas ocupadas, lo que deja lejos a las declaración del Presidente de “beneficiar a toda la población boliviana”. Por su lado los comerciantes y pequeños productores ya han anunciado, que al no haber sido beneficiados con la medida, van elevar el precio de los productos para sacar su aguinaldo, evidentemente perjudicando a toda la población boliviana y esto sí que no es una manipulación política, es la más cruda realidad.

Quedan otros sectores como los rentistas, jubilados, desocupados y minusválidos, quienes a pesar de pertenecer a los sectores más pobres e la población sólo les queda el cuero para soportar esta nueva arremetida contra su miseria.

Es evidente que la medida es totalmente injusta, felicidades para los asalariados, que se beneficien por lo menos ellos, con estas migajas que larga el estado de los suculentos beneficios económicos que ha generado la crisis para los pobres y del enriquecimiento de los dueños del capital, pero los demas se la tienen que apañar y aguantar.

Las consecuencias para el conjunto de la población es que habrá un incremento de precios y un incremento de la inflación, cuyo efecto es un aumento del costo de la vida como obsequio de Navidad para el pueblo todo. Es el resultado de la toma de decisiones de carácter vertical, en que el capital del estado intenta beneficiar a sus directos dependientes, los trabajadores de la burocracia estatal. Es una muestra de la incapacidad del estado para resolver los problemas del conjunto de la población y al final solo gobierna para el sector que lo sostiene, esto es el sindicalismo asalariado, el cocalero y el narcotráfico que no paga impuestos.

Todos sabemos que el excedente económico con el que el estado ha justificado el doble aguinaldo es resultado de los precios extraordinrios que rigen la exportación de los hidrocarburos. También deberíamos saber que estos hidrocarburos, básicamente pertenecen a los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca, Tarija y Cochabamba, los que son expropiados para el beneficio del estado, en desmedro de las poblaciones locales, las que en la mayoría de los casos no tienen acceso a esta energía ni para sus cocinas, que son a leña, menos para su alumbrado y otros usos básicos, generando una relación económica de carácter colonial.

En resumen, Bolivia está experimentando las consecuencis de la injusticia de la extructura económica capitalista, de expoliación de sus riquezas para el beneficio de uno pocos y en desmedro de la mayoría. A nombre del estado se manipula políticamente a la población para conseguir la legitimación de esta arbitrariedad.