viernes, 27 de diciembre de 2013

AÑO NUEVO




Álvaro Jordán
aaojordan@gmail.com

Por allá, entre el milenio noveno y cuarto antes de nuestra era, (a.n.e.), las costas del mar Egeo estaban pobladas por pueblos primitivos conocidos como prehelénicos. A partir del cuarto milenio fueron paulatinamente invadidos por pueblos nómadas del sureste europeo y del Asia Central, conocidos como indoeuropeos, a los que, en este territorio, se conocieron como pueblos helénicos.

Los prehelénicos, en el milenio sétimo, ya dominaban la agricultura y la cría de animales, menos el caballo que llegó con las invasiones nómadas. Eran expertos alfareros y en el tallado de la piedra, navegantes naturales, pacíficos y al final llegaron a desarrollar una excelente red comercial como sustento de la cultura minoica. En lo social estaba regida por una organización matriarcal por lo que sus representaciones divinas de la naturaleza estaban constituidas por diosas femeninas.

La Diosa Madre cada año escogía un consorte joven, lleno de vitalidad que representaba las aspiraciones de la sociedad en la etapa que se iniciaba. Al final este consorte, ya viejo y con muchos defectos era desechado y reemplazado por uno joven que ayudaría a la reina a regir el nuevo periodo.

Este espíritu recogió la iglesia con el nacimiento del "dios hecho hombre" buscando simbolizar con él, el inicio de una nueva era, de adoración a Dios, de amor, igualdad y sencillez. Lamentablemente como toda organización de poder pronto degeneró en una organización aristocrática, centralista y corrupta.

La derrota del nacionalismo nazi fascista, el 1945, la derrota del imperialismo social comunista a fines del siglo pasado y la crisis terminal del imperialismo neoliberal han convencido a los pueblos del mundo de ser el poder el responsable de todas las calamidades sufridas por el género humano y las amenazas al rompimiento del equilibrio con la naturaleza.

El nuevo siglo ya iniciado, se está caracterizando por la lucha creciente de los pueblos por la defensa de los derechos humanos y del respeto a la naturaleza.    

Siendo el poder el origen de toda degradación humana, la humanidad concentra cada vez más sus esfuerzos contra este engendro del mal y toda la  parafernalia que lo sustenta.

El nuevo año que se avecina para los defensores del humanismo debe ser uno de compromiso para arrebatar nuevos espacios al poder, la lucha es larga y difícil, pero algo que todos podemos hacer y consolidará la base para cambios profundos es la difusión del conocimiento humanista que no es otra cosa que la defensa de nuestros derechos para dejar de ser esclavos del dinero y cuando seamos dueños del producto de nuestro trabajo podremos levantar la cabeza con dignidad y decir que por fin somos libres.