domingo, 5 de enero de 2014

LOS IMPOSTORES DEL VIVIR BIEN


Boris Alberto Céspedes MuÑoz
albertcesp@yahoo.com

En el presente artículo se plantea la hipótesis de que Bolivia, bajo el mandato del Presidente Morales, no habría superado en la realidad al liberalismo desarrollista[1] y que el planteamiento del Vivir Bien como una alternativa de superación al "capitalismo salvaje"[2] término cimentando un "populismo salvaje"[3] el  cual pone en riesgo la Democracia, la institucionalidad pública y los Derechos Humanos en el país. Para ello se analizará someramente, por la contundencia de los hechos, el accionar del Gobierno del Presidente Morales desde 2005 y del MAS-IPSP como principal fuerza política del país.

Con el objetivo de que se puedan entender mejor los elementos propuestos se desarrollan algunas ideas iniciales. El Vivir Bien por su ontología es difícil de definir puesto que su naturaleza es polisémica para algunos es una forma endógena de desarrollo sustentable, para otros una matriz civilizatoria opuesta al mundo occidental, también se ha dicho que es un pensasiento (pensar-sentir).

Sin embargo, el punto de coincidencia en todas estas nociones, es que se trataría de un paradigma de desarrollo No Capitalista que pretende superar la economía de mercado y el consumismo buscando la armonía entre los seres que viven en el planeta y no solo cuidar la vida de los hombres.

Rechaza los métodos capitalistas de producción y las lógicas del liberalismo político teniendo como imperativo categórico el cuidado de la Madre Tierra.  Si bien rompe con toda visión política occidental su relación con la democracia contemporánea, sin ser una opción manifiesta, se afirma al menos en el respeto a la diversidad de los seres, la complementariedad entre diversos, y la cultura del diálogo.

Se debe decir que la Democracia en la actualidad ha superado su interpretación formalista ya que no solamente es una forma de gobierno que se estructura a partir de un proceso de sufragio universal cada cierto tiempo, ni siquiera se define por la necesaria alternancia del poder, sino que se ha convertido en  algo más.

A nuestro entender, muchas la califican, como una filosofía de vida social, en constante actualización,  asentada en al menos los valores de: la libertad de expresión de las personas, el respeto a su dignidad como seres humanos, la diversidad sustantiva[4], los derechos humanos, el estado de derecho. Estos valores tienen la pretensión de ser universales como "mínimos comunes convivenciales" pero una vez alcanzados estos mínimos respeta la diversidad por ende las identidades/imaginarios no homogéneos.

La Democracia como conjunto de  elementos básicos de una convivencia social plural y compleja permite un contexto y horizonte de relación simbólico practica que al reducir asimetrías acerca sentidos de pertenencia y agregación social configurando una identidad social esencialmente pluriversal. 

En este sentido, no admite medios discursos ni es solamente el encuentro coyuntural de las demandas sociales ya que requiere  esencialmente "consecuencia de accionar". Dicho de otra manera no se puede ser demócrata por momentos o a condición de un interés particular. En definitiva se es o no demócrata. Se defiende o no la democracia. No puede existir democracia intermitente.  

Considerando lo anterior existe una aproximación entre Vivir Bien y Democracia de hecho según los analistas sociales, el Vivir Bien debe perfeccionar la Democracia profundizándola y generando nuevas categorías que amplíen los "mínimos comunes convivenciales".

Pasemos a los hechos, desde al menos el año 2000 varios activistas sociales, con ayuda de ONGs extranjeras de tendencia altermundista, han ido coordinando acciones para dar fin a la aplicación del consenso de Washington en el territorio nacional. La guerra del agua, según varios estudiosos, es uno de los episodios que ha dado inicio al "malestar de los movimientos sociales" en Bolivia.

Para el año  2005, haciendo un extraordinario manejo del marketing político, de propaganda y de imagen simbólica,  desde el MAS-IPSP (con el apoyo de muchas ONGs internacionales  que hoy echan del país por ya no servir a sus intereses) se conforma una alianza de diversos sectores sociales que tenían como consigna derrotar a los llamados políticos tradicionales o neoliberales.

En las elecciones presidenciales se logro (con el acompañamiento de las clase media asustada por los sucesos de 2003 y la inestabilidad política de los años siguientes) el objetivo y surgió un gobierno popular que hacía hincapié, de manera un poco artificial pero efectiva, en su esencia indígena.

Desde uno de los países donde históricamente han gobernado las minorías "blancas", el mundo hablo del primer indígena electo como Presidente, un hecho inédito hasta entonces en América Latina.  Los ojos de muchos intelectuales, principalmente de izquierda, estaban puestos en Bolivia.

Se hablaba de una propuesta socio política que superaría al capitalismo, que profundizaría la Democracia, que daría más libertad y oportunidades a los sectores sociales más excluidos (como indígenas y mujeres) del país, sobre la base de mayor justicia social y mejor distribución del ingreso. Incluso se hablo de reconocer la existencia de diversas visiones del mundo pasando del universo al pluriverso expresado en la posibilidad de rescatar la vena indígena que desde su creación tenia Bolivia y que había sido silenciada/invicibilizada en la época republicana.

Se sentía, en muchos sectores, que en el seno de los andes se daba inicio a una revolución social que daría luces al mundo. Con la llegada del "primer indígena" a la Presidencia del Estado, por aquel entonces aún República, parecía que Bolivia dejaba atrás una historia llena de discriminación e injusticia.

Profunda esperanza se abría en toda la población cuando se ponía de manera simbólica, en posición de igualdad, a la tricolor nacional y a la whipala. Se hablaba de una revolución democrática y cultural que tenía como eje articulador la idea del Vivir Bien[5] que se pretendía núcleo de un nuevo paradigma civilizatorio distinto a la hegemonía occidental.

Sin embargo, más allá del discurso y luego de  ocho años de gobierno del Primer presidente indígena, la realidad se muestra muy distante entre las palabras y las acciones. Si bien se han logrado algunas transformaciones estas no tienen mucho que ver con las propuestas iníciales, imponiéndose finalmente una versión muy criolla de un "populismo salvaje"[6] que en su esencia no ha superado en lo más mínimo los lineamientos capitalistas y liberales. Algunos elementos de juicio mostrarían que:

En su momento, desde el Gobierno de Evo Morales, se defendió una Asamblea Constituyente que finalmente fue instrumentalizada y negociada con afanes de poder por quienes decían no ser un partido político  y los llamados "políticos tradicionales" cerrando el dialogo a otros sectores sociales que decían defender.

Al día de hoy dicen los analistas sería absurdo, que alguien pretendiese desconocer, que el texto de la actual Constitución Política del Estado, que rige en el país, tiene poco que ver con la redacción propuesta por la Asamblea Constituyente presidida por Silvia Lazarte. No olvidemos que  bajo el liderazgo de Alvaro García Linera se negocio con representantes de los partidos tradicionales el texto de la Carta Magna deslegitimando y poniendo en un segundo plano el trabajo de la Asamblea Constituyente.

Este hecho que parece no tener importancia evidenciaría que del proceso Constituyente el resultado habría sido una Reforma Constitucional y no el inicio de un Estado que supere el paradigma liberal moderno (como siempre quisieron hacer creer  algunos intelectuales afines a las ideas de izquierda).

Lo anterior llevaría a pensar, si se analiza con cuidado, que la idea de Estado Plurinacional seria simplemente un elemento discursivo que fue hábilmente manejado por el MAS para alcanzar el gobierno/poder y no realmente un planteamiento ideológico sólido.

Decir que el MAS no tiene ideología, para muchos analistas, no debería sorprender si consideramos que esta organización siempre se ha planteado como un movimiento de muchos grupos y no como un partido político con una estructura ideológica de base.  

A juicio de varios analistas sociales, esto no significa que el MAS no haya tenido o no tenga discurso pero se advierte que el discurso no es lo mismo que una ideología estructurada. Si algo caracteriza una ideología, al decir de los especialistas, es su coherencia y consecuencia interna en relación a sus postulados (o "principios") básicos.

El MAS  desideologizado logró articular en las elecciones presidenciales de 2005 y durante la primera etapa de gobierno un potente discurso, contrario al neoliberalismo, que conquisto a la mayoría de la población boliviana pero que encubría la falta de una propuesta programática. Los articuladores, de esa agrupación, provenientes de facciones de diversas ideologías o tendencias políticas muchas veces contrarias, con habilidad hicieron creer que tenían un programa de gobierno en caso de llegar a la presidencia.

En aquel periodo, constantemente se utilizo como muletilla  el Vivir Bien, y como manera de legitimar este discurso la Asamblea Constituyente, mientras presurosamente se intentaba elaborar un plan de acción gubernamental que no  fue confeccionado con anterioridad porque la abrumadora victoria de Evo Morales en las elecciones de 2005 fue sorpresiva al interior del MAS-IPSP.

Tuvieron que incluir en su victoria a varios personajes reciclados de  partidos tradicionales (principalmente del MNR, CONDEPA y del MIR), a personajes ligados con la "izquierda boliviana", a empresarios díscolos de su sector social, a profesionales ligados al mundo de las ONGs y a varios tecnócratas de la época neoliberal.  Este eclecticismo, hasta hoy vigente en el gobierno de Evo Morales, es la esencia de la "revolución democrática y cultural". Eclecticismo elaborado no tanto con sentido de oportunidad sino de oportunismo según afirman algunos líderes opositores.

Analizando el gobierno de Evo Morales y el accionar del MAS-IPSP se puede afirmar, señalan analistas sociales, desde la perspectiva de la filosofía política que dado el eclecticismo de su discurso se ha carecido de principios políticos claramente definidos y más bien su estructura responde a slogans que en el fondo están vacios de contenido doctrinario político pero muy efectivos desde la perspectiva comunicacional. Lo que le da una naturaleza esencialmente populista.

Esto explicaría las contradicciones internas, a nivel discursivo y no tan sólo discursivo, en las que ha entrado el gobierno del Presidente Morales (y desde luego el propio MAS-IPSP). ¿Realmente que propone en cuanto a desarrollo el MAS-IPSP además de acabar con el neoliberalismo o la derecha? Doctrinariamente, considerando su composición electica, es difícil que pueda articular un planteamiento dialógico político sustancial[7] lo que les lleva a plantear el maniqueísmo para defender sus ideas.  Dicho de otra manera, para los estudiosos, su discurso es una crítica al neoliberalismo que no tiene en la práctica los instrumentos para superarlo. 

Quizás el hito más claro, en términos del vacío ideológico o de la ideología ecléctico-pragmática, de la administración Morales se haya dado, para gran parte de los estudiosos, con el caso de la carretera por el TIPNIS donde se mostro que el gobierno podía contradecir cualquier principio político si este era contrario a los afanes de mantener y acrecentar el poder de quienes están en el órgano ejecutivo y desde ahí dirigen los destinos del país sin que existan pesos y contrapesos.  

Sin siquiera mencionar los temas de la Calancha, el Porvenir o el caso terrorismo donde el manejo irresponsable, por falta de transparencia, del actual gobierno ha silenciado al Poder Judicial. Chaparina se convirtió en la expresión de la inconsecuencia de la Administración Morales.

En la pragmática visión de lo político, los grupos conservadores del gobierno se impusieron a los sectores revolucionarios e intelectuales generando, según varias opinones, un clivaje ideológico que ha terminado primero en el tránsito de un gobierno popular a un gobierno autoritario/dictador y segundo de un movimiento social diverso y plural (el llamado instrumento político) a un partido político piramidal, dogmático y caudillista (sin duda más próximo a los partidos políticos de la etapa neoliberal).

Para muchos cientistas sociales, de los intelectuales de la plurinacionalidad, cuyos exponentes podrían ser Chato Prada, Luis Tapia, Pablo Solon o el propio Xavier Albó  por ejemplo, pasamos a los articuladores de las alianzas de dominio conservador.

Aquí la figura clave es Juan Ramón de la Quintana quien ha sido capaz de garantizar un pacto entre el Alto Mando de las Fuerzas Armadas y el Gobierno del Presidente Morales sobre la base del clientelismo que ha permitido a los "buenos militares" irse a las Embajadas de Bolivia en el exterior.  

La cooptación de instituciones nacionales importantes como el Ministerio Público, el Tribunal Constitucional, el Órgano Electoral (ni hablar de la Policía Boliviana con el pretexto de impulsar las transformaciones estructurales en el país) tiene más que ver con los gobiernos del MNR de Victor Paz que con una nueva manera de hacer política.   Muchos se preguntan ¿Dónde está entonces la nueva manera de hacer política?

Se pensaba, para los analistas sociales, que en términos de gestión pública se iba a luchar contra la burocracia administrativa y además se iba a fortalecer la institucionalidad del Estado falencias que tanto se había denunciado por Morales y sus seguidores antes de ser gobierno. De hecho la idea de fundar un nuevo Estado se debía a las deficiencias que existían en la administración pública republicana.

Sin embargo, la respuesta en la práctica es al revés. Es decir, la burocracia ha aumentado y la institucionalidad se ha debilitado.  Un ejemplo claro, a decir incluso de una fuente próxima al gobierno, es el Ministerio de Relaciones Exteriores donde el 80% de funcionarios son "invitados del proceso de cambio", muy pocos de ellos especializados en Relaciones Internacionales, en desmedro de los funcionarios de carrera.

Insistiendo con el tema de la administración pública,  una de las novedades que planteaba el proceso de cambio eran los Gobiernos Autónomos entendidos como Instrumentos de profundización  de la Democracia.

Pero al día de hoy, dicen los expertos, estos gobiernos se han visto condicionados, en un sentido estricto truncado, con la estructuración de un Ministerio de Autonomía que, según denuncias de varios ciudadanos, plantea una tutela centralista.

Tutela centralista que además se refuerza en la continua presión y chantaje por parte del Ministerio de Economía en relación a dotarles de los recursos  necesarios para su desarrollo. Para algunos economistas cercanos al proceso de cambio, se caricaturizo el pacto fiscal y se condiciono la dotación de recursos, haciéndola más fácil, a las autonomías que no critiquen al nivel central.  

Existe, entre economistas y especialistas en administración pública, la sensación que el gobierno al momento de tomar decisiones sobre gasto e inversión pública lo hace de manera equivocada al priorizar, por ejemplo, la compra de aviones o construcción de coliseos y estadios en vez de mejorar en  infraestructura y gestión el área de salud. Esta sensación parece ser compartida por varios sectores de la población.

Siguiendo declaraciones como las del Defensor del Pueblo y otras fuentes, algunos comentaristas de la realidad nacional, señalan que el espíritu conservador de este gobierno se expresa en los casos de violación a los Derechos Humanos, tanto a nivel individual como colectivo, que se han cometido durante estos ocho años de gobierno.

No es casualidad que la comunidad internacional haya brindado asilo político a varios dirigentes opositores al gobierno o que el Estado Plurinacional de Bolivia, debido a los torpes manejos del poder ejecutivo durante la administración Morales, enfrente demandas en cortes internacionales por sucesos como el de  Chaparina.  Este es un dato objetivo según algunos sectores de oposición que evidencia la naturaleza anti democrática del actual gobierno.

Existe un Ministerio de Transparencia que para muchos ciudadanos deja muchas dudas en su actuar por casos de extorsión contra opositores al gobierno y de indulgencia en relación a miembros del partido de gobierno. Se duplican entre instancias del poder ejecutivo e instituciones del Estado tareas, por ejemplo el Ministerio de Transparencia, según varias denuncias hechas públicas por los medios de comunicación social, realiza labores propias del Ministerio Público. 

Dicen parlamentarios de oposición que el poder ejecutivo se ha dado a la tarea de generar institucionalidades paralelas para graficar esto podemos señalar que existe una CIDOB oficialista y una no oficialista; una CONAMAQ oficialista y una CONAMAQ no oficialista; incluso una COB oficialista y una COB no oficialista. Estos elementos sin duda debilitan no solo el Estado de Derecho y la Democracia sino que debilita el discurso del Vivir Bien que en su teoría se sustenta  no solo en la legalidad sino en legitimidad del poder y la armonía.

La politización de la justicia y la judicialización de la Política, categorías que muchos analistas sociales empezaron a utilizar en Bolivia en el último tiempo,  junto con los condicionamientos a la libertad de expresión muestran que la Democracia Superlativa, de la que hablaron con distintas acepciones autores como Guillermo O´Donnell, ha caído sólo en democracia formal. Y que el "Vivir Bien" considerando su planteamiento inicial aun no se implementa.  

El control social como mecanismo constitucionalizado no se ejerce plenamente, dicen voces cercanas al gobierno, y sólo se cumple con la rendición de cuentas de gestión, por parte de los distintos Ministros, ante auditorios pre pauteados o afines con el gobierno de turno.

El Banco Central y la Contraloría General son manejadas por autoridades interinas a pesar del rol que desempeñan y deben desempeñar. Autoridades que además han sido puestas por filiación política con el partido de gobierno y no por un proceso de selección competitivo y transparente.

Para muchos analistas la gestión Morales, en el ámbito de la administración pública, no logro generar un equilibrio entre los planteamientos "filosóficos" del cambio, graficados en los postulados del Vivir Bien y el Estado Plurinacional, y la implementación de técnicas administrativas en la elaboración e implementación concreta de políticas publicas. Es decir la visión estratégica no ha podido lograr su concreción en la realidad del país.

El Plan Nacional de Desarrollo propuesto en 2005 hasta la actualidad no ha podido materializarse. La Bolivia Digna, Soberana y Productiva por la dificultad de encontrar las herramientas para su aplicación dio paso a la actual Agenda 2025 cuyo contenido es eminentemente discursivo y más una herramienta política que un plan de gestión pública.  ¿Cómo se lograra implementar esta Agenda sin utilizar herramientas capitalistas? Un desafío para el cual el actual gobierno, según los especialistas en desarrollo, que no tiene respuestas.

Los pocos que han seguido la construcción de la Agenda 2025 encuentran que lo que propone se parece más al modelo del "Walfare State" (Estado de Bienestar) que es esencialmente capitalista y liberal que a las ideas del Vivir Bien. Si se implementa la Agenda 2025 por la tendencia que ha tenido el proceso de su estructuración, dado que aun no existe formalmente hablando, se busca no "Vivir Bien" sino "vivir mejor" lo que significa para muchos o una contradicción filosófica o la clara implementación de una ideología ecléctico-pragmática que ha cimentado un populismo salvaje.

Desde la perspectiva de lo social, dicen sectores de oposición, se han elaborado más de 350 leyes bajo la curiosa idea de que la norma por sí misma va cambiar la realidad. De hecho, agregan, si fuera así en Bolivia se acabo con la discriminación, se acabo con la violencia contra las mujeres, se castigo a los corruptos, se mejoraron las condiciones de vida de los trabajadores, de los jóvenes, de los indígenas. Incluso se cuida y se protege la Madre tierra.

Opiniones que contrastan con muchas investigaciones nacionales y extranjeras que muestran que los cambios  estructurales en Bolivia aún no se han producido. Aquellas organizaciones como CEDLA o la Fundacion Jubileo tienen estudios que muestran la brecha.

En el ámbito de la economía, se ha planteado como merito mantener la estabilidad macroeconómica.  Sin duda que este es un logro importante para un país que ha sufrido los impactos de la hiperinflación pero el manejo técnico hecho por el gobierno actual no responde a una política económica que tenga elementos nuevos. De hecho, según los economistas, el gobierno se olvida de complementar la macroeconomía con la microenomia (o economía de carne y hueso).

No se han creado ni impulsado mayores fuentes de trabajo, ni se ha diversificado la matriz productiva. Los trabajos que se han creado responden al incremento en el número de servidores públicos en los diversos Ministerios e instancias públicas sin que se consideren criterios de eficiencia.

Se han utilizado paliativos como los bonos: Juancito Pinto, Dignidad entre otros que son herramientas que ya en los años treinta se habían propuesto por Keynes y sus seguidores.  Esto desde luego no es administrar la economía desde la esencia del Vivir Bien.

Estas medidas ayudan en tiempos de crisis pero también los economistas saben que estos instrumentos no van a la esencia de lo que se necesita. Generar una economía distinta a la actual cuya estructura es rentista, poco competitiva, poco promotora del talento humano y ecológicamente ineficiente. 

Según los expertos lo que  nos ha propuesto como algo nuevo la Administración Evo Morales, que tanto criticaba al sistema financiero internacional,  fue tranzar bonos del Estado en las bolsas de Nueva York.

En cuanto a la distribución del ingreso, si bien han bajado los índices de extrema pobreza en el país esto se ha hecho poniendo el peso en la clase media urbana que cada vez ha visto mas mermado su ingreso al subírsele los impuestos (de manera directa o indirecta).

Sin embargo, por ejemplo, el gobierno no ha tomado ninguna acción para regular a los comerciantes informales, como se quejaron varios sectores populares, que generan una cantidad importante de dinero que no va en beneficio del Estado.

En la calle es frecuente escuchar el malestar de algunos sectores que piensan, como ya se advirtió en algún momento, que hacer canchas de futbol o comprar aviones en vez de mejorar los hospitales dotándoles de equipamiento moderno o de mejorar la infraestructura de las escuelas es un insulto a la inteligencia de los bolivianos.

Quizás a esto se deba, para quienes están haciendo análisis político en el país, la baja en la popularidad y el apoyo del presidente Morales en las encuestas de opinión.  

Una baja que es negada por el Poder Ejecutivo y que a decir de varios analistas políticos puede poner en riesgo la transparencia de las elecciones de 2014 ya que el gobierno pretendería manipular los resultados principalmente con el voto de los bolivianos en el exterior.

Si bien, dicen los expertos, se han construido cientos de kilómetros de caminos, como nunca antes, y se ha mejorado la red de terminales aéreas parece que estas no responden a una visión estrategia de desarrollo. Salvo contadas excepciones, como un aeropuerto internacional en Uyuni, gran parte de la infraestructura no responde a necesidades reales. ¿Hasta qué punto un aeropuerto internacional en Chimore responde a una necesidad del pueblo boliviano?, parece ser una interrogante valida cuando se habla de infraestructura en el país.

Algunas opiniones dicen que, si se habla de desarrollo, es como si el gobierno se hubiera quedado pegado en los años 50 y tuviese alguna nostalgia por implementar el plan Bohan que al día de hoy se sabe está circunscrito en los parámetros de lo que los especialistas llaman desarrollismo.

Lo que mueve a muchos a preguntar ¿El Vivir Bien tal como lo entiende la Administración Morales es entonces Desarrollista? ¿Si fuera desarrollista esto significa que no se ha superado el liberalismo económico en el país?. Frente a estas interrogantes los miembros del poder ejecutivo y del MAS prefieren dar justificaciones o decir que el tiempo dará una respuesta, lo que para muchos replica el accionar de los "políticos tradicionales o neoliberales" que tanto critica el Presidente Morales y sus seguidores.

Sin sonrojarse y con un gran cinismo, según lo plantean políticos de oposición, la administración Morales  olvidando sus compromisos del año 2005, en un pragmatismo absoluto sigue pidiendo apoyo financiero al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional peor aún cuando los cheques venezolanos, desde la muerte del Presidente Chávez, ya no llegan como antes al país.  Muchos de ellos preguntan ¿Esto no es doble discurso?

En cuanto al  MAS – IPSP que decía antes de llegar al poder no ser partido, una vez en el gobierno asume una estructura partidaria que reedita y profundiza los males de los llamados "partidos tradicionales". Se confunde la reflexión y la autocritica con la disidencia partidaria y se expulsa a quienes opinen distinto al caudillo de turno.

Se prohíbe la existencia de libres pensantes al interior del partido. En una muestra que denota, para la mayoría de los analistas sociales, lo trasnochado del planteamiento de quienes son parte del MAS –IPSP. Muchos investigadores consideran increíble es que un intelectual de la talla del Vicepresidente Garcia Linera, ahora "masista", salga públicamente a decir que en el partido de gobierno no se aceptan libres pensantes.

Desde luego que esta reacción, si se lee la historia de la humanidad y de nuestro continente, no corresponde a un revolucionario que busca la justicia social a juicio de varios analistas sociales.

Quienes están en el partido de gobierno sólo tienen un camino avalar las decisiones de su directiva o secretaria general aunque las decisiones sean inadecuadas o torpes.  Recuerdan varias fuentes que estas ideas de partido "bloque" respondieron a un momento de la historia de la humanidad.

Señalan que tal vez en la década de los años veinte y treinta podían funcionar pero en el inicio del Siglo XXI cuando la humanidad ha tomado consciencia sobre los Derechos Humanos Fundamentales, entre ellos la libertad de expresión, parece  no tener sentido. Peor de un grupo que dice tener el "espíritu de la izquierda latinoamericana" caracterizada por haber luchado contra el silencio que impusieron las dictaduras militares.

Varios analistas políticos señalan que el ejercer terror, miedo, disciplina son atributos de un partido o gobierno débil.  Al parecer, siguiendo esta reflexión,  a pesar de todos los recursos que tiene el Gobierno y el partido de Evo Morales es absolutamente débil.  

La debilidad se expresa en su intolerancia a opiniones críticas y diferentes. Se sabe que el consenso que plantea el Vivir Bien no se logra, como muchos hacen creer de actitudes pacificas, sino del  tinku (encuentro o enfrentamiento) lo que muestra, para la mayoría de los sociólogos versados en los temas de la cultura de pueblos indígenas,  que incluso desde el vivir bien la disidencia es parte fundamental del a interacción política en la comunidad.

Para muchos investigadores, es sorprendente que un movimiento político que logro convertirse en gobierno legítimo y fuerte lejos de superar la tesis (critica al neoliberalismo) haya implementado como antítesis una profundización del capitalismo. Dicho de otra manera, parece que no basto con solo un discurso se requería profundizar el texto ideológico. 

Al ver los resultados concretos de ocho años de gestión, muchos analistas señalan que dada la naturaleza de los cambios estructurales que planteo el discurso liderado por Evo Morales los resultados concretos se verán recién dentro de una cuatro décadas.

Lo cierto es que, escuchando en la calle, las voces de desazón o de desilusiona,  son más intensas al percibir que quienes administran ahora el gobierno son tan iguales a quienes criticaban en el pasado.

Varios se animan a decir que son unos politiqueros oportunistas que lejos de buscar el bien para Bolivia solo han pensado en sus intereses.  Para muchos, aquellos que encarna el gobierno  actual y se han mantenido en la militancia del MAS-IPSP  son impostores. Los impostores del Vivir Bien.

Siguiendo la idea, muchas bolivianas y muchos bolivianos, tienen la sensación de que estos impostores del Vivir Bien, tenían en sus manos la posibilidad de transformar Bolivia haciéndola una sociedad no solo mas prospera económicamente sino mucho mas  desarrollada y en paz donde la dignidad de los seres humanos y de la madre tierra (indistintamente de clases o credos, de verdades o mitos) sea esencialmente respetada.

Ni siquiera, ciudadanos de a pie se lamentan, tuvieron en estos años oposición alguna (salvo las ideas de sus sectores más conservadores y reaccionarios), incluso contaron y cuentan con  el control del aparato estatal para permitirnos Vivir Bien. Sin embargo, decía en la calle una mujer, parece que  a los "masistas" y evistas" les gusto no vivir bien sino vivir mejor.

El país del 2005 sin duda ya no es el mismo que el actual. Del periodo de la esperanza colectiva donde todos (y decir todos no es una especulación) las y los bolivianos apostaron al cambio se vive una cruda realidad que se podría expresar como "otra oportunidad perdida para Bolivia".

Y es que, existe una sensación generalizada incluso al interior del propio Gobierno,  en vez de avanzar a la luz de los desafíos y del contexto socio político que vivíamos con la fundación del Estado Plurinacional volvimos al pasado a una etapa pre democrática donde lo preocupante es que hemos pasado de los males del liberalismo salvaje a los males del populismo salvaje.

Si seguir con el discurso, que sólo descalifica al opositor y cae en la lógica de o están conmigo o están contra mí, es la propuesta electoral de Evo Morales y su partido  no hay argumento más claro, para los analistas,  que muestre que en Bolivia en términos de Cultura Política en estos últimos ocho años  no se ha avanzado nada.

En los sectores intelectuales, se piensa, que mientras no exista una reinterpretación ideológica (por no decir filosófica) de la Política en nuestro país (de cómo se piensa, de cómo se actúa, de cómo se hace política) seguiremos a merced de quienes la reducen a lucha coyuntural por el poder que es insensible a los intereses de la población.  

Quizás no importa tanto el nombre o la pretensión de los cambios sino la coherencia en los planteamientos.  Si se va decir que se va seguir el Vivir Bien, según plantean algunos académicos, es no solo urgente sino necesario ser consecuente para no caer en la impostura o la irresponsabilidad política. Ser consecuente implicaría hacer lo que se dice que se va hacer o por lo menos aproximarse lo más posible.

En este sentido, se planteo un modelo alternativo al capitalismo, una forma de hacer política distinta a la enclavada en la lucha por el poder, distribuir los ingresos de manera inteligente, profundizar la democracia. Dar autonomía y respetar a los pueblos indígenas. Ninguna de estas cosas se ha cumplido en la Administración Morales, a pesar de tener todo el control político, la realidad parece confirmar este planteamiento.

Desde luego que en una sociedad no se dirige solamente por quienes gobiernan sino que también la ciudadanía tiene una gran responsabilidad con lo que pasa en un país. En este sentido los ciudadanos son responsables también para que los gobiernos y los partidos en función de gobierno, puedan trascender la coyuntura y ejercer liderazgo que permitan verdaderas transformaciones sociales enmarcadas en la libertad y la justicia social.

Pero una población desinteresada por La Política como la boliviana, debido a su rechazo a la politiquería dicen los expertos, es presa fácil de los populismos que no hacen sino confundir las cosas a partir de un discurso y debilitar o al menos bajar en calidad la democracia.

Con el propósito de evitar que hayan más impostores en el país y concretamente en la administración pública boliviana, se piensa que  los ciudadanos deben asumir un rol mucho más activo e interesarse por lo que hacen quienes gobiernan.  Caer en un estado de anomia social los hace presa fácil del discurso vacío.

De un populismo sin sentido que coarta el pensamiento y les aliena haciéndoles títeres de quienes ostentando el poder pensando solo en intereses particulares y nunca en los de la mayoría. Mientras siga la inconsciencia colectiva mucho mejor para gobiernos de tendencia populista.

De alguna manera, a nuestro juicio, los impostores del Vivir Bien seriamos  todos aquellos  ciudadanos que callamos frente a las torpezas de quienes nos gobiernan  y por miedo a quedarnos sin trabajo no exigimos el respeto a los derechos humanos fundamentales. 

Esperemos que el próximo año la sociedad boliviana, de la cual somos parte, elija a sus gobernantes no al calor de las pasiones sino sobre la base de una fuerte consciencia cívica.

Quizás algo que debe quedar presente, desde la experiencia de etapa de los "impostores del vivir bien", es que no basta con movilización social, no basta con sentimientos o discursos, se debe contar con una estructura ideológica y un instrumento como partidos políticos democráticos para avanzar en la implementación del Vivir Bien. Solo se alcanzara hacer realidad el Vivir Bien con mayor democracia sino cualquier planteamiento que se haga en su nombre es vacío de contenido.
NOTAS:

[1] El liberalismo es una doctrina política que ha sustentado, desde sus orígenes en figuras como John Locke, gran parte de la sociedad moderna y que se fundamenta en la libertad individual y la propiedad privada.

El desarrollismo es una propuesta dentro la teoría del desarrollo que en esencia comprende que el desarrollo es igual al crecimiento económico. Para que un país sea desarrollado debe crecer económicamente, en principio, sin criterios necesariamente de sustentabilidad o de sostenibilidad.

[2] El capitalismo salvaje es un adjetivo que sirve para calificar a una forma de producción que no toma en cuenta al hombre y por ende a ninguno de los seres que habitan el planeta tratándoles solamente como insumos para la mantención del sistema o estructura de producción.

[3] El populismo y el "populismo salvaje" son una manera de expresar la forma en la que se está desenvolviendo la administración pública y ejerciendo un determinado gobierno.  A nuestro juicio el "populismo" se puede entender como: "una forma irresponsable de ser gobierno". Para Laclau: "El populismo no tiene un contenido específico, es una forma de pensar las identidades sociales, un modo de articular demandas dispersas, una manera de construir lo político. Considerando lo anterior el populismo salvaje seria  la expresión de la incoherencia de un gobierno pues existe una brecha entre lo que dice que va hacer y lo que realmente hace.

[4] La diversidad sustantiva permite que las minorías no sean subordinadas o invisibilizadas por las mayorías.  Se entiende como la reserva generadora de nuevas energías, mejor si se asientan bajo una mirada crítica y compleja de la realidad, para dinamizar la propia Democracia.

[5] El "Vivir Bien" es un planteamiento desde la sabiduría andina que intenta recoger una cosmovisión recreada como crítica al capitalismo moderno que en su vertiente política ha servido como un discurso, utilizado por sectores sociales históricamente marginados, para alcanzar el poder deconstruyendo las lógicas de dominio occidentales, centradas en el hombre, por ende dando espacio a nuevas formas de dominación sobre la base de la comunidad/pueblo (pasando del dominio de uno al dominio del colectivo)  subordinando al individuo al dominio del todo (la madre naturaleza) y desconociendo la libertad personal.
[6] El populismo salvaje es la expresión de un gobierno amoral que ha reducido el gobierno solo a la lucha por el poder sin asumir la responsabilidad de sus actos. En la practica maneja un doble discurso que se muestra popular, haciendo creer que se escucha al pueblo, pero que en la realidad solo defiende los intereses e unos pocos quienes deben militar fielmente a los pocos "intelectuales" que son quienes toman las decisiones. No hay posibilidad de crítica.

[7] Por los medios de comunicación social se ha escuchado con frecuencia que la única facción política capaz de articular un programa de país es el MAS –IPSP, descalificando todo intento que pueda hacer la oposición, sin embargo si uno analiza con cuidado ni siquiera en el oficialismo y el propio gobierno existe un propuesta programática a favor de Bolivia. Muchos ponen en tela de juicio la Agenda 2025 o la propia noción de Estado Plurinacional que parce quedar solo en el papel.