jueves, 2 de enero de 2014

CUESTION DE "TOMA Y DAKAR"


Walter "Puka" Reyesvilla Méndez
aguadoble@yahoo.es

Este domingo largará en Argentina la emblemática prueba, en principio deportiva, que lleva el nombre de la capital de Senegal como marca, un símbolo de la globalización, que en dos de sus categorías –motos y "cuadras"- pasará por territorio boliviano.

En los otros dos países por los que el "Dakar" hará su paso -el ya mencionado y Chile- no parece haber causado mayor conmoción, salvo débiles reclamos ambientales, por lo que éste se desarrollará en el marco correspondiente a una competición deportiva, espectacular como pocas.

Es sólo en el dichoso "Estado Plurinacional" que el asunto viene acompañado de otras connotaciones, mismas que inclusive, así sea en lo puramente discursivo, han puesto en duda, a pocos días de su verificativo, y con toda la expectativa inducida, su realización en nuestros pagos.

No creo, ni lo deseo, que las amenazas contra el evento se hagan realidad. Y no porque me simpatice el régimen, que finalmente, luego de fracasar en sus gestiones para hacer de Bolivia la sede del "Miss Universo", logró anotar al país en el mapa dakariano.

Acá comienzan, justamente, las primeras observaciones extradeportivas a la "fiesta" en cuestión porque factores ideológicos y políticos se entremezclan con el ruido de motores. ¿Qué hubiera ocurrido, conjeturando, si hubiese sido un gobierno "neoliberal" al que le tocara en suerte acoger parte de la carrera en territorio boliviano? ¿No hubieran salido, acaso de los "movimientos sociales", las consabidas condenas a un supuesto "imperialismo y colonialismo" que insultaría la soberanía? ¿No estarían precisamente quienes hoy, desde el poder, se auotoalaban por "mostrar la belleza de Bolivia al mundo", boicoteando la prueba en nombre de los "originarios"?...

Es en estas circunstancias que una organización desprendida del "Pacto de Unidad" que manejaba el MAS, echa mano del "Dakar" como carta de negociación para que el régimen libere a su sede del asedio policial que impide a sus dirigentes, elegidos de acuerdo a sus normas, ejercer sus funciones.

El régimen, por su parte, advierte con aplicar el rigor de la ley contra quienes intenten impedir el paso de los motorizados por la zona de la carrera por "atentar contra la imagen de Bolivia y provocar reacciones internacionales".

Así pues, la política en el "Estado Plurinacional" parece haberse convertido en una cuestión de "toma y dakar".