sábado, 8 de febrero de 2014

INEFICIENCIA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN FORZADA


Armando Méndez Morales

El intervencionismo y dirigismo estatal es un hecho que se dio con fuerza en el pasado. Comenzó, en Europa, con lo que se denomina mercantilismo y que data a partir de los años 1500. Antes en la economía no había crecimiento percápita. La producción aumentaba según aumentaba la población, por tanto, el trabajo; pero permanecía constante el producto por habitante.

En esos tiempos el Estado empezó a jugar un papel importante en la economía. Los primeros bancos en Europa fueron de propiedad estatal. El Estado entregaba a los privados derechos para producir ciertos bienes, los mismos que se prohibía su importación, para de esta manera asegurar la expansión de la naciente industria. La mentalidad mercantilista se caracteriza por ver como un hecho positivo las exportaciones, que permiten acumular oro a un país, pero no así a las importaciones. Sin duda alguna, esta intervención ayudó a que empezara a crecer levemente el producto por habitante.

Después de la primera guerra mundial y con fuerza a partir de la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX, se intensificó el intervencionismo y dirigismo económico en los países hoy desarrollados, cada uno de ellos buscando sus propios intereses, que eran los de los grupos sociales dominantes. Los estados buscaban incentivar a su actividad industrial  imponiendo aranceles a las importaciones, incluso las prohibían. También se dio la creación de empresas estatales y el congelamiento de precios para ciertos bienes y servicios. Estas actitudes podían generar en el corto plazo cierta bonanza económica pero que no se mantenía en el largo plazo. ¿Por qué?

El crecimiento económico inexorablemente traspasa las fronteras nacionales y la eficiencia económica requiere que así como los individuos se especializan en lo que mejor saben hacer, lo mismo tiene que suceder con los países. Deben producir aquello en que son más eficientes, no sólo para su mercado interno sino para el mundo, y obtener del mundo los bienes y servicios que requieran, también por medio del intercambio económico. La ciencia económica descubrió este hecho y por eso se logró casi eliminar los aranceles a las importaciones y las subvenciones a las exportaciones, en el mundo, y se sigue buscando alcanzar el ideal del "libre comercio mundial".

Se aprendió que es negativo promover la industrialización cuando un país no tiene las condiciones estructurales para aquello. Es decir, cuando no se tiene el capital, la tecnología, el conocimiento y la gente adecuada para desarrollar una determinada actividad industrial. Cuando se desconoce esto y se empuja a una industria determinada sobre la base de subsidios y prohibiciones a la competencia internacional, lo único que se hace es crear una actividad económica artificial que en el algún momento se tiene que enfrentar a la competencia mundial, momento en el cual colapsa. Se demuestra que lo único que se ha hecho es castigar a sus consumidores nacionales pagando precios más altos por similares productos que podían ser importados.   

Hoy, la actividad industrial ha dejado de ser lo más importante en  las economías del mundo, lo dominante son los servicios. La industria ya no es la principal demandante de empleo, lo es la actividad de servicios. ¿Qué sentido tiene, hoy, buscar a la fuerza la industrialización? Simplemente es derrochar los escasos recursos económicos porque en el algún momento se impondrá la realidad, demostrando que esa industria es artificial y tiene que quebrar.

¿Qué está pasando en el país?  Se está atravesando un buen periodo económico. En los ocho años del gobierno del Presidente Morales se tiene una tasa de crecimiento anual del PIB del orden del 5 por ciento. No es la mejor. La mejor tasa se tuvo en el periodo 1962 a 1977 (16 años) que alcanzó casi al 6 por ciento. Pero ambos periodos tienen bastante en común. La intervención y dirigismo del Estado sobre la actividad económica. El objetivo: la industrialización. En ambos periodos se crearon empresas estatales. En el primero existían unas 75 empresas públicas. Su importancia  prácticamente había desaparecido para el momento en que el Presidente Morales se hiciese cargo del gobierno; representaba el 1,3 por ciento del PIB. Para el año 2012 representó el 28 por ciento. Actualmente hay unas 36 empresas públicas, como consecuencia de la "nacionalización" y de la creación de nuevas.

Ambos periodos también se caracterizan por el dirigismo estatal sobre las empresas privadas mediante el congelamiento de precios y control sobre las importaciones. Con la nueva Ley del sistema financiero, también el gobierno de Morales retorna al control de las tasas de interés y a la política de selectividad del crédito, que caracterizó el periodo 1962-1977.