miércoles, 12 de marzo de 2014

EL PRECIO DE LA FAMA Y SUS BEMOLES


José Pastén Burgoa

No es necesario ser egresado de la carrera de Derecho, abogado, master o doctor en leyes. No importa ser analista político, editor de noticias, jefe de prensa o moderador de blogs o páginas web.  La realidad cercana y prístina nos muestra que el precio que se tiene que pagar por gozar de popularidad, ganancias, fama, y "tejemenejes" es alto, oneroso, doloroso y aflictivo.

Esto lo saben y han experimentado en carne propia los miembros del partido en función de gobierno quienes en una primera etapa juraron, enarbolaron y contribuyeron al "cambio" desde los rincones, puntos, cargos y responsabilidades que se les encomendaron. Transcurrido el tiempo y comprobando que pensar diferente y exponer su punto de vista es urticante y peligroso, muchos y muchas terminaron estigmatizados, espoliados y denostados públicamente.

Acciones investigativas que vulneran los más elementales derechos humanos fueron las cartas de presentación de un ex fiscal que hoy, eventualmente está radicado en Brasil con solicitud inmediata de asilo político.  Todo el poder investido por la facultad que le otorga la ley bajo la etiqueta: "dirección funcional del proceso" hicieron de este personaje un funcional servidor público dependiente del Ministerio Público.  Mientras tanto, "obligados por la coyuntura", jerarcas y autoridades de paso deben salir a la garantía y evicción haciendo declaraciones que culminan en "yo no fui, fue té té".

Una muestra más de la caída en picada de la administración de justicia y los órganos del Estado que, ven en personas ávidas y sedientes de poder, las posibilidades de lograr sus fines y objetivos buscando la consolidación total y absoluta de un totalitarismo que se convierte en verdugo de sus propios lacayos que deben sufrir íntima e intensamente por haberse convertido en autores materiales de tramas inimaginables.

El mundo es chico y Dios existe.  En el país carioca vecino están radicados muchos de los imputados por el presunto caso de terrorismo e inicialmente han debido celebrar este "quiebre"  del ex representante del Estado y la sociedad pero esa gente sufrida que se alejó forzadamente de sus seres queridos, familias y actividades, en alguno momento se cruzará con el ex fiscal.  Pasaran por sus mentes deseos de venganza, escupitajos de por medio, insultos, ofensas, quizás incluso una reacción corporal pero eso no cambiará la situación. El escarnecedor está vencido, sufrido y lloroso.  Sus antiguos amigos hoy son enemigos y le desean los peores males porque temen que de su  boca salgan verdades comprometedoras que harán que los antiguos patrones, cuando planifiquen o ejecuten planes y proyectos espurios, se aseguren una y mil veces lograr el "crimen perfecto".

Mientras tanto, las palomas siguen tirándole a las escopetas y la COB y los movimientos sociales continúan marchando en apoyo a una realidad venezolana que nos nos importa, protestando ante una embajada desolada e interrumpiendo una jornada laboral donde quien no trabaja pasa hambre a menos que sea un activista o aspirante a político, dechado de virtudes.