jueves, 13 de marzo de 2014

UN AÑO DESPUES




Oscar Ortiz Antelo

Un año después, el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez ha sido apenas conmemorado, incluso por quienes llegaron al poder gracias a él, tanto en Venezuela como en otros países. Hoy no es conveniente asociarse a su imagen, debido al fracaso de sus políticas y del modelo de Gobierno que desarrolló durante más de una década. Venezuela se halla sumergida en una grave crisis social, política y económica, en una nación rica empobrecida, en una sociedad dividida y confrontada. Nadie podrá negar el talento de Chávez para comunicarse con las masas, para ilusionar a los más necesitados y para entender sus frustraciones con el sistema político que había corrompido la democracia para servicio de unos partidos que se alternaban en el poder para beneficio propio.

Tampoco se podrá negar que durante los años que gobernó, gozó de una situación económica inimaginable, con un precio del petróleo multiplicado por diez, lo que le permitió administrar más de $us 800.000 millones, construyendo un nuevo Estado gigante con más de 20 programas sociales –las llamadas misiones– que brindaron beneficios sociales a los sectores más empobrecidos, generando una base de popularidad muy fuerte que le aseguró el apoyo electoral necesario para ganar las elecciones y controlar todas las instituciones democráticas. 

Sin embargo, Venezuela no se desarrolló y hoy es una nación que sufre la escasez de productos elementales, como alimentos y medicamentos. La carencia de papel higiénico es la expresión más grotesca de un país destruido por el populismo y de una sociedad humillada por su fracaso. Inmensos recursos fueron invertidos en la compra de armamento y en la organización de milicias paralelas a las FFAA como grupos de choque del régimen chavista. Al mismo tiempo, la gente pide seguridad.

Un año después, el pueblo venezolano clama en las calles por democracia y libertad frente a un Gobierno que, incapaz de solucionar las más elementales necesidades de la gente, solo atina a la fuerza y al miedo para continuar en el poder a como dé lugar. Cuánto tiempo más, nadie lo sabe, el gran desafío es cómo generar una transición que evite una implosión social y un conflicto generalizado