lunes, 30 de junio de 2014

RESPUESTA A “JACOBINOIDES PLURINACIONALES”


Carlos Tony Sánchez

Debo, por imposición de conciencia y (también) por hastío de la manipulación acosadora y constante de unos hacia los otros, comentar el artículo de referencia, que hace referencia –valga la redundancia- al cambio de sentido y números, del reloj del edificio conocido como Palacio Legislativo.

Así pues, comenzaré agradeciendo los datos que hacen referencia a la doble protección jurídica  que declaran al edificio de la Asamblea Legislativa, hoy Plurinacional, como "Patrimonio histórico cultural de la ciudad de La Paz" y "Monumento Nacional".

Evito hacer comentarios mayores respecto a la opinión política del articulista Barrios, quien acusa al Gobierno de creencias erróneas acerca del colonialismo y de infantil rebeldía (aunque sabido es que "ex ore parvulorum veritas"), a quienes le asigna el mote de "jacobinoides" por  destruir el Palacio Legislativo ( ¡! ) a través de su reloj ornamental. No haré mayores comentarios pues, cada cual es libre de emitir su opinión ex cathedra" (así yo sospeche que sea "ex gratia"), criterio o juicio, aunque éste crea que el tal es, diáfano, implacable y final. ¡ Faltaba más ¡ diría el Todopoderoso.

Me referiré a la particular interpretación de las ordenanzas y las leyes que, a mi modesto entender son antojadizas. Veamos:

Se refiere al art 2 de la Ley 3087, que autoriza financiamiento para proteger y financiar este Monumento nacional y deduce, cándidamente, que esta Ley no confirió atribución alguna para su modificación o destrucción, por lo tanto es, (cambiarle ruta a las manecillas del reloj y sus números de romanos a ordinales) ilegal, pero va más allá – Oh ¡ tremenda osadía ¡ - al decir que DESTRUYERON el Palacio Legislativo a través de la "destrucción" (¡!) de su Reloj ornamental, a pesar que cualquier viandante puede observar el mismo, girando hacia donde debe y con números entendibles, para esta mayoría de población que no entiende los palitos romanos.

Luego de un salto jurídico fenomenal, continúa diciendo que estos criminales VIOLARON la Constitución por DESTRUIR Y DETERIORAR bienes del Estado y DAÑAR cosas de valor artístico, etc. Es más, los acusa de hacer APOLOGIA DEL DELITO,  CONDUCTAS LESIVAS AL ESTADO Y FLAGRANTE INCUMPLIMIENTO DE DEBERES.

Y para finalizar arremete contra los administradores de justicia, con la cantaleta chantajista de los chicanos: "si no condenan son protectores."

Bueno, conozco algo de leyes,  pero lo que me es sencillo reconocer es el uso de la ley, a diestra y siniestra, con propósitos oscuros e intereses vedados, como es el caso presente, que no alcanza a ser ni "delito de bagatela". Mas parece una exposición jurídica, de esas que se dan a diario en las oficinas de Tránsito, cuando algún (a) ocioso con billetera gruesa contrata los servicios de "un tinterillo" (como decía mi finado padre) para escarnecerte con lo inimaginable, con tal de satisfacer a su contratante, a quien no le gustó que olvidases poner el guiñador cuando su 4x4 pasaba raudamente cerca de ti.

La tal destrucción de reloj ornamental es claramente una FALACIA, es decir una afirmación con el propósito de dañar a algo o alguien. No existe tal destrucción. Salta a la vista.

Por otra parte, sí, existe modificación, la cual NO está penada por Ley. Caso contrario ¡POR FAVOR ¡ habría que meterlos presos ( de 1 a 6 años) a todos los ex - Presidentes, Alcaldes y Gobernadores que osaron, destruir gradas, repintar paredes, cambiar cortinas, muebles e inodoros, macetas orinadas, etc., en sus respectivos lugares de trabajo.

Las citas subsecuentes que hace el autor - en el sopor febril de su antipatía política -, de la Constitución Polìtica del Estado Plurinacional, quedarán en el anecdotario de la demagogia estertórea, tan habitual de la conducta de un Estado republicano que se niega a morir.

Y eso es todo, aunque seguro estoy que al momento, reunidos alrededor de la mesa de las discordias, se planea otros ataques pueriles, vista la imposibilidad de atacar al adversario político con argumentos de valía.

Para mí y seguramente otros ciudadanos, el barullo armado acerca de la modificación del reloj parlamentario, es feroz y agresivo ( para usar las palabras del Sr. Barrios) pero no contra un reloj, sino contra los ciudadanos mínimamente racionales, mismos que son –inequívocamente- el mayor PATRIMONIO NACIONAL.