domingo, 29 de junio de 2014

DESAFÍOS PARA EL LIDERAZGO CRUCEÑO


Oscar Ortiz Antelo

Santa Cruz avanza gracias al trabajo de miles de bolivianos (de todos los orígenes) que trabajamos creando un nuevo y moderno modo de convivencia nacional. Un nuevo modo de ser bolivianos.  

Santa Cruz también avanza complementando con solidaridad su economía con todos los departamentos del país. Santa Cruz, de hecho, es el socio estratégico más importante de la mayoría de los departamentos. Y por eso, para alegría del liderazgo cruceño, cuando Santa Cruz avanza, Bolivia avanza. 

El avance de Santa Cruz es un logro colectivo. Pero sin duda, hay líderes que trabajan al lado de la gente de cada barrio y cada provincia del departamento para que siga siendo el motor que es. Y por otro lado, lamentablemente, hay otros políticos (como mucha gente del MAS) que se molestan con la Santa Cruz exitosa y que trabajan políticamente para frenar a la región que avanza. 

El gobernador Rubén Costas, corrigiendo lo que no se ha hecho bien del todo y mejorando lo que se ha hecho bien, seguirá impulsando la Santa Cruz y la Bolivia moderna que todos tratamos de construir día a día en este departamento. Esa es la misión de su liderazgo. Porque de hecho, Rubén sabe que trabajar para que Santa Cruz salga adelante, es también trabajar para que Bolivia salga adelante. El desarrollo nacional es una tarea mancomunada entre los nueve departamentos y en la que todos podemos aportar y aprender unos de otros.

Eso implica no solo el impulso y el apoyo a la economía de Santa Cruz, sino también defender ciertos valores: la libertad, la democracia y el derecho de cada boliviano en Santa Cruz a producir, emprender y salir adelante con su propio esfuerzo. En definitiva, defender el derecho de todos a establecerse en Santa Cruz para buscar nuevos horizontes. 

La economía cruceña llegó a crecer a niveles cercanos al 9%, a pesar de todos los frenos y obstáculos que suponen la inseguridad jurídica, la afectación a los derechos de propiedad y las prohibiciones a las exportaciones.  Santa Cruz funciona hoy con una cultura viva, dinámica y diversa, que combina sus tradiciones y raíces mestizas con multiculturalidad de los migrantes y la modernidad de una metrópoli cosmopolita. 

Los cruceños, nacidos y no nacidos en Santa Cruz, compartimos los anhelos universales de bienestar y prosperidad con la inmensa mayoría de nuestros hermanos de otros departamentos. Estamos orgullosos de nuestras raíces culturales, pero no queremos vivir mirando el pasado, sino proyectarnos hacia el futuro. Por el contrario, los actuales gobernantes del país postulan ideologías retrógradas que aparentan funcionar mientras hay recursos para dilapidar.

En el campo político, la autonomía está constitucionalizada. El desafío es desarrollarla en su plenitud y ese es un reto para varios años y para todo el país. Por primera vez en la historia nacional se han conformado gobiernos departamentales autónomos y se han elegido por voto popular a gobernadores y asambleas legislativas departamentales. Y eso se logra gracias a una iniciativa cruceña convertida en causa nacional. 

No hay líder sin seguidores. El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, a pesar de haber sido víctima de la persecución política del MAS, goza durante sus nueve años de gestión de niveles de aprobación superiores al 70%. Actualmente, lidera la construcción de un proyecto político nacional que en poco tiempo se ha convertido en un factor fundamental  de la política boliviana y en un esfuerzo serio y creíble de construcción de la alternativa de futuro.

Aún somos una sociedad en transición, con las tensiones que implican superar problemas no resueltos  como la inseguridad ciudadana, las drogas, la pobreza y la falta de buenos empleos. Y aunque hoy gobiernen Bolivia personas que son contrarias a los valores de la libertad y la modernidad, el liderazgo cruceño está convencido de que debemos enfrentar esos desafíos, departamentales y nacionales, desde proyectos democráticos y de libertad.

El liderazgo cruceño no cree en el pensamiento único y por lo tanto acepta y respeta las divergencias, pero creemos que en Santa Cruz hay ya un consenso ciudadano en torno a una visión compartida de progreso y en torno a valores universales que han demostrado ser los fundamentos de toda sociedad libre y próspera, como la democracia, la división y descentralización del poder, el respeto a los derechos humanos, la solidaridad, la inclusión social, la igualdad de oportunidades, la propiedad  y la iniciativa privada.

En suma, Santa Cruz se ha consagrado como tierra de esfuerzo, de productividad, de apertura, de multiculturalidad. Y eso significa que propone al país una visión y un rumbo, que es muy distinto al proyecto populista y absolutista del MAS: propone al país el rumbo de la modernidad democrática y de la libertad.