miércoles, 6 de agosto de 2014

EL CIVISMO VERSUS LA ADICCION AL CELULAR


José Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com
En fiestas patrias, efemérides departamentales y actos especiales donde la ciudadanía se concentra y rinde homenaje en desfiles cívicos con la participación masiva de la sociedad civil e instituciones públicas, rompiéndose la  monotonía de lo cotidiano, aunque entre risas forzadas y asentimientos muchos no desean participar, se impone la orden y la obligatoriedad y en muchos casos la inyección motivacional de la repartija de tickets de valor monetario, elemento muy frecuente entre adeptos, simpatizantes y militantes políticos de la camada de turno.
Algo que atrae y llama la atención de los ocasionales espectadores es la presencia de jóvenes de ambos sexos, adolescentes y alumnos regulares de unidades escolares públicas, privadas y de convenio. Activos actores interpretando o pulsando un instrumento atrapan miradas con sus esbeltos cuerpos denotando la juventud en pleno. Pero lo último, lo reciente, en los baches o espacios del desfile donde los participantes pueden darse un descanso o respiro aparece el hábito de moda….el teléfono celular, impertinente, indiscreto, aparatoso cual si fuera una droga indispensable.
Así hemos visto a nuestros jóvenes en estos actos como para pensar que sin celular no podrían sobrevivir, les faltaría el aire, estarían desprotegidos. ¡Qué barbaridad! A estos miles (millones) de usuarios atrapados por  internet se les denomina la sociedad de la información ya que han formado un conglomerado de usuarios que viven, laten y palpitan esperando una respuesta de un contacto que dice "Me gusta" o que responde afablemente dando lugar a largas e interminables sesiones de chateo.
El adelanto tecnológico y la industrialización masiva puesta al alcance de todos en formato de celular digital con acceso a internet ha logrado empoderarse de cada persona que no puede vivir tranquila si es que no posee un celular de estas características.  Su pensar marcha en función al teléfono y su contexto  y accionar esta condicionado a tips, modas y tendencias propias de la época.
Volviendo al hilo conductor del presente artículo la presencia y la majestuosidad de estos ciudadanos en grandes desfiles se desdibuja y desmerece por esa conducta inapropiada ya que el civismo se ve ninguneado y sobrepasado por esa dependencia tecnológica absorbente que los pone en ridículo e inminentemente nos hace pensar que estos seres se han convertido en simples mamotretos y muñecos desaliñados en caída libre al mundo de la alienación.