martes, 26 de agosto de 2014

YA BASTA


Carlos Tony Sánchez

Yo creo que, el aumento de violaciones y feminicidios, tiene su principal origen en la irresponsabilidad paterna y materna. La verdad nomás, es que los hombres respetan más a la madre Teresa, que a la Magdalena. Debieran respetar a ambas, pero no es así. Cambiar esta conducta, para bien, creo que no pasa por alentar la desnudez generalizada, como pretenden las feministas de género.

Tampoco pasa por las frasecillas machaconas y simplistas de que "la culpa es de la mujer, por vestirse así" y viceversa, "justifican al violador, por mencionar la escasez de tela sobre el cuerpo femenino".

Creo –como muchos - que el aumento de la agresión sexual tiene que ver con muchos factores, entre los cuales, cito:

a. La relativización de valores ético-morales en la familia; quizá habría que hablar – mejor - de supresión de los valores que tradicionalmente han mantenido a raya, los embates lujuriosos y desordenados de la siempre complicada naturaleza humana: ora santa, ora concupiscente.

b. Los bombardeos de los medios de comunicación con "desnudos comerciales", las patéticas entrevistas a quien piensa que el desnudo femenino, hoy, emula el arte griego o renacentista. Nada más falso. Hoy ese "arte", si así se le puede llamar, es puramente hedonista y circense. Es parte de la civilización del entretenimiento, como –acertadamente- llamó Vargas Llosa al mundo actual.

c. El fácil acceso por internet a la pornografía. Comprobadamente, el consumo periódico de la pornografía alienta los crímenes sexuales. Quizá por eso, la misma palabra describe tal hecho: Porneia: fornicación y grafía: escribir. En griego: escribir fornicación.

d. La reacción de los sectores más machistas ante el embate de liberación femenina. Descríbase tal conducta como natural, en los procesos históricos. Por estos parajes, a la manera de las ondas expansivas en el agua cuando se arroja un guijarro, nos está llegando después de decenas de años, el ocaso de la vieja y mentada – como sacralizada –sociedad patriarcal, para bien o para mal, ya lo veremos. Ciertamente no desaparecerá, como no desaparece el racismo o el clasismo. Solo se permea o se encasquilla, hasta que el desencanto colectivo, le permita renacer.

e. El aumento irracional de los deseos de placer inmediato del hombre, como de la vanidad femenina; y de esto ya se ha hablado lo suficiente. No hace falta añadir nada. Es evidente.

f. La falta de aplicación de la ley a los violadores. ¿ Cómo podría pensarse que un Órgano Judicial, altamente corrupto y politizado, ejerza la justicia rectamente ?. No, a estos jueces y fiscales, en general, hay que botarlos ipso facto. Han hecho un nido para acumular riqueza. La Dama de la justicia, aunque ciega, no tonta. Hállese, Themis, sin la crucial balanza, ausente de la decencia de sus largos vestidos, arrancada de su pudor y desnuda; es acorralada por granujas de estirpe, de traje, corbata y gruesa cintura. Habrá de usar, la Diosa, su espada o perecer.

g. La protección de la jerarquía católica a los curas pedófilos, harto conocida, deriva en la anomia de la grey católica, que como todos sabemos, también, no es precisamente fundamentalista, sino social. En ello elucubran el discurso santurrón y tibio, contrastante con la furia de sus posturas anti-oficialistas, claro, hay que tener "moral" para hablar de agresión sexual;  y la intrascendencia social del variopinto mundillo evangélico, que inexplicablemente, se moviliza en las calles cuando de no pagar impuestos al Estado se trata (pese a lo estipulado por el mismísimo Jesucristo), pero mantiene un silencio cómplice en público ante: los embates de la inmoralidad en la praxis (excepto en el secreto paroxismo de sus templos), por una parte y, por otra, ante los discursos  y expresiones histéricas e impúdicas de las feministas de género criollas. Total, ellos no tienen catedral.

Para finalizar, debo decir - porque me es impuesta necesidad de lo alto – que podemos empezar a limpiar la inmundicia, dando énfasis en los ámbitos educacionales, al respeto de la dignidad humana. Asimismo aplicar las penas más duras a los violadores y a los jueces que encubran o favorezcan el delito. También incluir normas rígidas y coercitivas a los Medios de Comunicación y los espectáculos públicos (pues la situación así lo amerita, o no ?), para la protección del menor. De las religiones, no propongo nada, seguirán su sacrosanto, cómodo e infértil camino, como siempre fue, como siempre será.

Y lo más importante, alentar o llamar la atención, felicitar o reprender a los padres y madres nuestros. Sean el buen ejemplo, que se espera sean.

Líbrenos pues, Dios, de permanecer impasibles e indiferentes.