lunes, 6 de octubre de 2014

TRANSFUGIO


Paúl Antonio Coca Suárez Arana

En pasadas épocas, cuando un político se pasaba de las filas de Acción Democrática Nacionalista (ADN) a las del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) era cuestionado y acusado de transfugio, es decir, de "pasa pasa", y el sentimiento colectivo indicaba desde cuestionamientos serio al tránsfuga, hasta el voto castigo. Y eso que estamos hablando de dos partidos políticos ubicados en la misma vereda política e ideológica.

En la actualidad, el transfugio que se observa en nuestro medio sorprende a propios y extraños, pero al final termina siendo aceptado por un grueso sector ciudadano, debido a las circunstancias propias del medio. El Movimiento al Socialismo (MAS) siempre ha cuestionado a los Gobiernos del pasado, a todo lo que han realizado desde 1985 hasta 2005 y han introducido en el ideario colectivo que todo lo anterior al Gobierno del MAS, prácticamente no sirve, pero ahora cambia radicalmente de discurso.

Es, en ese marco, que el actual partido de Gobierno ha incorporado en sus filas a miembros y representantes de ese Estado Neoliberal, que ha gobernado en dos décadas consecutivas, y que aspiran a mantener un proyecto de visión que es, incluso, antagónico con el del MAS. Pero no es que los nuevos aliados del oficialismo sean desconocidos, sino que son conocidos por sus obras y acciones, y aun así son presentados de manera rimbombante como nuevos masistas.

En 2009 empieza este proceso de alentamiento del transfugio político cuando el MAS incorpora a miembros de la Unión Juvenil Cruceñista en sus filas, los cuales han llegado a desbaratar marchas campesinas mediante la fuerza y que luego, y dentro del MAS, abrazan a esos mismos campesinos en señal de que son parte del "proceso de cambio".

En estas elecciones, se han incorporado al "proceso de cambio" reconocidos miembros y ex autoridades gubernamentales de MNR, ADN, MIR, UCS, NFR no solamente están de candidatos, sino que ocupan cargos ministeriales, a sabiendas de que tienen un pasado político e ideológico completamente opuesto al MAS. Todos ellos han combatido el ascenso del MAS al poder por todos los medios a su alcance, y ahora están compartiendo el poder.

Pero es un fenómeno en donde la ideología o el compromiso con el "proceso de cambio" no tiene lugar, sino que se trata de tener cuotas de poder, puestos de trabajo, no perder vigencia política, es decir, hablamos de la obtención de beneficios, los cuales habían perdido cuando el MAS toma el poder.

Pero, también es menester decirlo, que estos políticos neoliberales que ahora son masistas no le aportan nada al MAS, sino que causan un efecto doble con un mismo resultado: los repelen los opositores, quienes los califican de "vendidos", y el segundo efecto es que dentro del mismo MAS causa malestar e indignación, que a mediano y largo plazo traerá consecuencias.