domingo, 16 de noviembre de 2014

EL RETO DEL CRECIMIENTO SOSTENIDO


Armando Méndez Morales

En los casi nueve años de gobierno del Presidente Evo Morales la economía creció a una destacada tasa anual del orden del 5,1 por ciento, muy por encima a la tasa regional que fue del 3,6 %. En Sudamérica sólo fuimos superados por el Perú. La interrogante que surge es si este crecimiento alcanzado es sostenible en el largo plazo, o sólo es momentáneo como consecuencia de un "boom" económico que el país todavía sigue viviendo.
El problema macroeconómico fundamental no está en repetir cada año lo que se hizo un año antes. El problema no está en que cada persona repita el mismo nivel de producción que el año anterior. Esto no es difícil. El problema está en que cada año cada persona, cada empresa, debe producir algo más que el año anterior, y que pueda vender. Esto requiere inversión productiva privada y tecnología. A esto se denomina crecimiento económico. El problema está que de ahora en adelante Bolivia aumente cada año, por lo menos, en un cinco por ciento su producción.
Lo indicado antes implica responderse si el destacado crecimiento de la economía boliviana de estos nueve años es la consecuencia del incremento de la capacidad productiva de los bolivianos o es la consecuencia de hechos coyunturales pasajeros. Si es lo segundo, quiere decir que el crecimiento actual no es sostenible y en cualquier momento se puede caer, cuando desaparezcan las condiciones coyunturales que hicieron posible el crecimiento.
El crecimiento anual de la economía boliviana en el orden de 5 por ciento se explica por tres razones fundamentales: Altas exportaciones, altas importaciones y alto gasto público. Las exportaciones crecieron anualmente a un inusitado ritmo del 20 por ciento y las importaciones al 18 por ciento. El gasto del gobierno aumentó a un ritmo anual del 15 por ciento mientras su ingreso lo hizo en un punto porcentual mas, es decir, 16 por ciento. Esta conducta fiscal también generó algo inédito en la economía boliviana, cual es la presencia del superávit fiscal.
Aun más llamativo es el comportamiento de la inversión pública. Mientras en el periodo 1999-2005 anualmente, en promedio, se invertían 581 millones de dólares, durante los dos gobiernos del Presidente Morales se subió a un promedio cercano a los 2,000 millones de dólares. Y esto fue posible porque el gobierno como nunca dispuso de elevados ingresos fiscales provenientes de la renta petrolera.
De manera inédita el país pasó de ser un país crónicamente deficitario en sus relaciones comerciales con el mundo a una situación superavitaria. Esta es la principal explicación para otro hecho, también inédito en la economía boliviana, como son las elevadas reservas internacionales. En la región es el país que más reservas tiene si se relaciona con el producto.
Este contexto fue acompañado por un periodo de clara alza de los precios de los commodities seguida por otro ya de declinación. Los precios de las materias primas tuvieron una expansión hasta el año 2011, pero a partir del año siguiente comenzó su declive. A esto se denomina la conclusión del "gran ciclo alcista de las materias primas". Sin embargo, el país siguió su sendero de crecimiento.
El año que está por concluir se ha caracterizado por una continua caída de los precios de las materias primas. Hasta fines del mes de septiembre el precio de los minerales estaba por debajo al promedio prevaleciente el año 2013, conducta que se agravó en el mes de octubre de este año. El petróleo, también cayó, de un promedio de $us. 98 bbl (WTI) en 2013 cae a 93 para septiembre de este año y se desmorona en octubre hasta llegar a los 84 dólares. En lo que se refiere a la soya se tiene el siguiente panorama: Para el año 2013 alcanzó el precio más alto, en promedio $us. 672/mt. Cae a $us. 432 en septiembre de este año.
El escenario que se ve venir es uno en que el valor de las exportaciones caerá principalmente por la caída del precio del gas. Esto se traducirá en una disminución de los ingresos fiscales que debería llevar a una reducción también de los gastos fiscales, para no insistir en el ciclo alcista de la economía. Recordemos que el año 2013 el país creció a una sorprendente tasa del 6,8 por ciento. Si el ambiente de negocios privados en el país se mantiene positivo, se podría sostener una tasa de crecimiento del orden del 5 por ciento anual, que se la debe calificar de muy buena. Esto será posible si se conserva el crecimiento de las importaciones, lo cual puede ser posible, aunque caigan las exportaciones, porque se tienen reservas internacionales, las cuales deben ser utilizadas, pero con prudencia. Esto se logrará con un gasto fiscal menos dinámico y mayor inversión extranjera directa.