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domingo, 20 de septiembre de 2009

ABC DE LA ESTRATEGIA

Romano Bismarck Paz Alvarez
marck_paz@hotmail.com

Me disculparan ustedes, pero cansa darle tanta lata a la cuestión política, uno quisiera escribir sobre temas de cultura, arte, literatura, ocio, moda o ¿por qué no? de como la tecnología nos maravilla cada día. Pero es que verdaderamente pasa cada cosa en nuestro lindo y querido país, que uno no puede quedar sin inmutarse.

En la política como en la guerra, solo los necios actúan por odio o por amor, el juego de poder político se asemeja a un mega tablero de ajedrez, donde cada uno de los actores debe calcular milimétricamente sus movimientos, a fin de obtener el máximo rédito, en desmedro de sus contrincantes.

Si verdaderamente querían aguarle la fiesta al presidente del Estado multiétnico y pluri-folklórico, tenían que invitarlo y recibirlo en la afamada feria exposición de Santa Cruz, de la que me imagino estamos orgullosos la gran parte de los bolivianos. Bastaba con que los principales opositores se encarguen de organizar una comitiva de bienvenida, que desnude real o artificialmente –cada quien vea según su propio criterio- el grado de rechazo que tiene la política de Morales en esta parte del país. Esto por supuesto en el caso de que este sujeto cometa la locura política de participar de un acto público donde las masas son potencialmente discordes a su gobierno. En este apéndice me dirijo a usted querido lector, para preguntarle ¿quién controla a las masas, a las bases del partido, a las juntas vecinales, a los movimientos sociales, a los indígenas, al ciudadano común?, en teoría nadie, en la práctica siempre hay más de uno.

Grato favor el que le hicieron al vetarlo, lo excusaron de participar de algo que le restaría puntos en su campaña y que ni sus mejores escuderos sabrían recusar adecuadamente su participación en tan bochornoso mitin. Le dieron los argumentos suficientes para que los acuse justificadamente de fascistas, intolerantes e inclusive racistas, además perdieron dos oportunidades mediáticas muy importantes:

Primero, vender la feria al mundo, como vitrina de la Bolivia productiva, pujante, abierta, democrática, etc. Ya que nuestros presidente es una celebrity mundial, y hubiera arrastrado obertura de medios internacionales, lo que por inercia acarrea oportunidades de negocios.

Segundo, la oportunidad de mostrar al mundo entero el grado de rechazo que se tiene en buena parte del país, hacia la política desarrollada por el actual gobierno.

Como de estrategia de política se trata, no puedo evitar dar mi punto de vista, me centro en interpretar los juegos de poder barajados por las partes involucradas e intento no tomar partido. Así que les digo se aplazaron como actores político, cambien de asesores, y si verdaderamente no entienden que en Bolivia la estrategia política es medio turbia y sucia -situación a la que lamentablemente nos hemos acostumbrado- dejen el espacio a otros menos pasionales y mas calculadores. Por favor les pido, entiendan que no tengo nada en contra de nadie, la política yo no la he inventado, y ciertamente puede ser catastrófico no reconocer las torpezas.

lunes, 29 de junio de 2009

Inseguridad pública

José Luis Bedregal Vargas
bedregal1825@yahoo.es

La delincuencia ha tomado las calles sin discriminar barrios residenciales o periféricos. Las víctimas son preferentemente niños, mujeres y ancianos ante la mirada atónita de un Gobierno carente de ideas para frenar su asenso. Es así que el Ministerio de Gobierno es incapaz de generar planes de respuesta a la arremetida de redes de la mafia, unas criollas y otras con un componente internacional. El Viceministerio del ramo, permanentemente es sorprendido con los pantalones abajo, debido a que sus direcciones y unidades técnicas no responden a la magnitud del problema pues no cuentan con los recursos técnicos para esperar lo contrario. El Comando Nacional de la Policía, ha ejercitado planes que han resultado absolutamente insuficientes por su carácter institucionalmente aislado, pues en ningún momento articuló sus escasos recursos a los que deben destinar las prefecturas, municipios y otras instituciones. En síntesis, el esfuerzo que se intentó desplegar desde la cúpula de la Policía quedó en un esfuerzo voluntarista que no frenó la escalada de violencia que sufren los centros urbanos de todo el país.

A la mafia del narcotráfico, se suman ahora redes dedicadas al robo de vehículos y domicilios, secuestros, incremento acelerado de asaltos a la luz del día, robo y asesinatos al interior de vehículos de servicio público, además de presencia de pandillas en las calles y proliferación del consumo de drogas en ciudades y centros de atracción turística en nuestro país de una manera casi impune. A esto debemos añadir un sistema penitenciario, dependiente del Ministerio de Gobierno, que ha sido motivo de admiración internacional, no precisamente por ser referencia en la rehabilitación de delincuentes; al contrario, la prensa de otros países se ocupó de los penales bolivianos porque son exactamente la antítesis de un centro de rehabilitación. Hasta ahora no ha existido voluntad para estructurar un sistema de rehabilitación que necesariamente debería estar basado en la acción pedagógica del trabajo manual y académico en zonas adecuadas de nuestro territorio. Esto pasa por contar con una política penitenciaria en lugar de un conjunto de centros de reclusión sobrepasados en sus reales capacidades y convertidos por tanto, en centros de hacinamiento donde impera la ley del más fuerte. Pero si estas deficiencias son resultado de la incapacidad del poder ejecutivo, queda también claro que el sistema judicial es el otro eslabón de la cadena de inseguridad, pues los limitados esfuerzos que pueda encarar la Policía, generalmente caen en saco roto a la hora de aplicar justicia a los delincuente que entran y salen de las instancias policiales y judiciales como Pedro por su casa ante el estupor y frustración de la ciudadanía. Por tanto, la Fiscalía y los órganos judiciales son corresponsables de todo lo que ocurre en las calles de nuestras urbes.

Como respuesta, el Gobierno únicamente emitió un decreto que confisca los recursos de las prefecturas sin mayor idea de lo que se hará con estos y que reflejan la falta de capacidad para gestionar la seguridad de los bolivianos, pues no importa quién gaste el dinero, lo importante es saber cómo y en qué, en el marco de una estrategia nacional de lucha contra la delincuencia. Es necesario que el Ejecutivo, el poder Judicial y el Legislativo se sienten a la mesa para tomar acciones sobre este tema, caso contrario lo que se haga de manera aislada, seguirá siendo insuficiente y la delincuencia seguirá en asenso.

jueves, 5 de marzo de 2009

NADA DE CUENTOS ¡ACCIÓN!

DANTE N. PINO ARCHONDO
napucopino@yahoo.es

El señor Oscar Ortiz Antelo, Presidente del Honorable Senado Nacional, tuvo a bien dirigirle una nota al Presidente de la República, en fecha 16 de diciembre de 2008, en la que observa su preocupación por el contenido del Presupuesto General de la Nación, enviado por el Poder Ejecutivo y que según el Senado, contiene "pretensiones" para modificar leyes de carácter tributario, de confiscación de recursos financieros a las Prefecturas Departamentales, el manejo discrecional de recursos a través de fideicomisos y la ausencia de las partidas correspondientes en el SIGMA de esos recursos en las empresas denominadas estratégicas.

El Senado Nacional advirtió al Presidente sobre las consecuencias de este Presupuesto en el manejo discrecional de recursos y la flagrante violación de la Constitución Política del Estado, leyes y normas que regulan la conducta y decisiones administrativas de los servidores públicos.

Un documento, redactado por el Senado, que circula por la web, demuestra con detalle las transgresiones, violaciones, incumplimientos y profanaciones a todo el andamiaje legal vigente que procuró regular los actos del Estado precautelando el bien social.

No cabe duda que los decretos ganzúa del gobierno fueron el origen que detonó toda la explosión de delincuencia político – administrativa que hoy día estamos conociendo por capítulos. La aprobación de estas normas por el Gabinete Ministerial y sus efectos jurídicos en el manejo de la cosa pública, no pueden ni deben quedar en una carta de advertencia. Esto sería reducir el enorme daño económico ocasionado al pueblo de Bolivia a una especie de descuido o "pretensión" de hacer lo que no se debe.

Por tanto, esa advertencia que se hizo tiene que derivar en una acción política – jurídica en el Senado Nacional de instaurar el Juicio de Responsabilidades a los autores que facilitaron la conducta delictiva de Ministros y otras autoridades en función de Gobierno. Es el Prefecto de Tarija, Mario Cossio, quien actúa en derecho y hace lo correcto, pedir el Juicio de Responsabilidades por daño económico. Acción que el Senado tiene ahora la obligación de apoyar y constituirse en parte.

No quisiéramos volver a sentir que el Senado Nacional es una caja de resonancia quejumbrosa e inefectiva a la hora de asumir decisiones. El lloriqueo político solo sirve para buscar la conmiseración de la opinión pública. Lo que necesita el pueblo son líderes con capacidad de acción y propuestas que orienten a la sociedad.

En la misma situación de interpelación tenemos que colocar a quienes hoy día nos han avisado sus intenciones de postular como candidatos a la Presidencia en las elecciones de diciembre próximo. Ahora deben demostrar que saben actuar en la dirección correcta. Que no solo se dedican a escribir artículos de opinión, o a sentarse frente a las cámaras de televisión y contarnos lo que sabemos. Tenemos que exigirles la consecuencia de la acción en el discurso. Y es en estos momentos en los que se sopesa la pasta política de la que están hechos. Por de pronto es Mario Cossió quien nos a anuncia el camino a seguir.