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domingo, 3 de mayo de 2009

La ley prohibe toda presunción de culpabilidad

Carlos Krings Fortún
bastaya.bolivia@gmail.com

"La carga de prueba corresponde a los acusadores y se prohibe toda presunción de culpabilidad" señala con absoluta precisión el segundo párrafo del artículo 6 del Código de Procedimiento Penal que titula "Principio de Inocencia" el que, al parecer, los gobernantes, fiscales y periodistas, presentadores de noticias y comentaristas y "opinadores" olvidaron como olvidaron el contenido del Título IV "Garantías Jurisdiccionales y Acciones de Defensa" en las que se encuentra el artículo 116 de la Constitución Política del Estado, es decir, la presunción de inocencia.

"La carga de prueba corresponde a los acusadores" quiere decir que el Ministerio Público o los fiscales deben probar la culpabilidad de los acusados en debido proceso porque son inocentes mientras esto ocurra y hacerlo en estricto apego a la norma que reconoce al juez natural, la jurisdicción y la competencia y prohibe expresamente "toda forma de tortura, desaparición, confinamiento, coacción, exacción o cualquier forma de violencia física o moral" (Art. 114: y 115:I CPE).

La violación discrecional de la Constitución Política del Estado y las leyes en vigencia, así como la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Artículo 11, así como Tratados, Convenciones y Acuerdos se ha vuelto una práctica muy peligrosa para la sostenibilidad de un Estado de Derecho y de un sistema democrático de gobierno, más aún cuando es alentada por una sistemática, recurrente y perniciosa ignorancia -voluntaria o involuntaria- del ordenamiento jurídico nacional e internacional.

Cuando se habla de "presunto terrorista", "presunto delincuente", "presuntos narcotraficante" o "presunto violador" se presume la culpabilidad. Cuando el Código de Procedimiento Penal prohibe "toda presunción de culpabilidad" pretende evitar, lo mismo que la Constitución, los efectos de la presunción de culpabilidad como ocurre en nuestro país desde hace mucho tiempo y, lamentablemente, en las voces de quienes están obligados a cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes y, entre otros, los representantes nacionales, fiscales, periodistas, presentadores de noticias, comentaristas y "opinadores" que hacen de la coyuntura un festival de injusticia e ilegalidad. Ningún ciudadano, por más Presidente, ministro, viceministro, diputado o senador que sea tiene la potestad de condenar o decidir quién va a la cárcel y quien no.

Cuando la ley habla del "Principio de Inocencia" habla del aforismo latino "Prior tempore, potior iure" que significa "Quien es primero en el tiempo, es mejor en el Derecho" y el principio es pues el comienzo de ser, de la vida, "el fundamento de algo" como sostiene Manuel Osorio en su Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales, por tanto, aplicable inequívocamente a que el acusado sea tratado como inocente en todo momento "mientras no se declare su culpabilidad en sentencia ejecutoriada" porque su inocencia es de aplicación primera.

El merituado artículo del Código de Procedimiento Penal, asimismo, contiene un párrafo que los reporteros, periodistas, "opinadores", comentaristas, analistas y todos deberíamos saber de memoria: "Cuando los Medios de Comunicación informen sobre la comisión de delitos y, en tanto no recaiga sobre el imputado una sentencia condenatoria ejecutoriada, se abstendrán de presentarlo como culpable y de emitir juicios sobre su culpabilidad".

La violación de la Constitución y las leyes en el país se ha institucionalizado lamentablemente y, más aún, este hecho alcanza también a la violación de los derechos fundamentales y universales de las personas, sobre todo, los derechos humanos, civiles y políticos por parte de quienes, contrariamente, tienen la obligación inexcusable de percatarse del contenido del sistema que permite la subsistencia de la humanidad y la convivencia civilizada de los ciudadanos.

miércoles, 8 de abril de 2009

Dictadura Democratica

Fernanda San Martín
fernanda_sanmartin@hotmail.com

Hace unos días, vi perpleja cómo en un programa de televisión se hacía una encuesta para que la gente opine si estaba o no de acuerdo con la medida del cerco al Congreso. Parece que no sólo nos hemos acostumbrado a la ilegalidad y la violencia, sino que ya no las cuestionamos si pueden ser consideradas moralmente buenas. Estamos viviendo un período de inversión en los valores y un retroceso al salvajismo de la ley de la jungla.Uno de los avances más grandes del siglo XX fue la consolidación de los sistemas de gobierno democráticos. En el concepto de democracia resalta el carácter procesal de ésta, pero tiene que ir acompañada del respeto a ciertos valores mínimos. Estos valores morales éticos que limitan la democracia son la libertad, la igualdad y la justicia; ya que la democracia no puede ser sólo un instrumento, tiene que ser un fin.

La libertad implica la posibilidad de contar con alternativas políticas para todos y que permitan llevar a cabo los objetivos individuales de cada uno y la igualdad no se limita sólo a que cada ciudadano tenga un voto, ya que esto sería insuficiente, la igualdad se tiene que reflejar en el sistema mismo y en su producto. Algo que definitivamente no ocurre en el proyecto de Ley Electoral del MAS, que hace que el 70% de la población esté sobrepresentado y por lo tanto su voto, en este caso el urbano, valga menos que el voto del área rural. Creando un voto cualificado que rompe con el principio de igualdad de todos los ciudadanos y que tiene como objetivo aumentar la representación del MAS en las elecciones de diciembre ya que es precisamente en el área rural que el oficialismo tiene la sospechosa (¿o fraudulenta?) aceptación del casi 100% de la población.

La regla de la mayoría democrática ha sido un elemento primordial en la democracia, sin embargo, al analizar su funcionamiento observamos que las decisiones mayoritarias pueden afectar los derechos de algún sector de individuos y violar los derechos humanos. Claro ejemplo de esto fueron las leyes alemanas de Nuremberg propiciadas por Hitler e impuestas por el Congreso que él manipulaba, estableciendo así una autocracia genocida. Para Popper, la principal característica de la democracia es permitir las reformas sin violencia. Por lo tanto, cualquier medida de facto, violenta como las amenazas y cercos no es más que el camino de la coacción para aprobar por leyes cualquier atrocidad. Y en este caso, la Ley Electoral no es más que el instrumento de consolidación de un proyecto de poder totalitario, autoritario y dictatorial cuyo fin es el establecimiento del partido único. Cuidado, que así como inventaron el término antagónico de “revolución democrática” mañana nos quieran hacer tragar la dictadura democrática.

sábado, 4 de abril de 2009

LA COR Y LA AGRESION A LA PROPIEDAD PRIVADA

Rodrigo Villarreal
libertadysentidocomun@gmail.com

Como ya es de conocimiento público la Central Obrera Regional de El Alto (COR), a través de una resolución y ‘a nombre de todos los alteños’ ha decidido exigir a las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que trabajan en esa ciudad, que expliquen y avalen el origen de sus fondos de financiamiento, el uso de los mismos y detallen las planillas de sueldos se sus funcionarios. El argumento de la COR es el “control social” y la sospecha de que los ejecutivos de estas ONG estén ganando mas que el Presidente de la República. Esta exigencia tiene su contraparte de coacción ya que la COR ha amenazado con tomar medidas contra aquellas ONG que no cumplan con esta exigencia, haciendo notar que estas medidas pueden llegar a capitalizarse en la toma de las instalaciones y expulsión de sus funcionarios.

El primer “disparo” en este intento de “control social” fue dirigido al Centro de la Mujer Gregoria Apaza. ONG que trabaja hace 26 años en la ciudad de El Alto y rinde cuentas a sus financiadores de acuerdo a sus normas y relaciones contractuales (según su Directora Cecilia Enríquez). Hay en la lista otras 49 ONG que esperan recibir el ultimátum de esta organización social afín al MAS (partido en función de gobierno).

Más allá de la especulación sobre el posible apoyo que muchas de estas ONG le dieron al MAS en su carrera por alcanzar el poder y la inexistente reciprocidad del gobierno para evitar la potencial agresión de la COR sobre estas instituciones. Es importante hacer notar que estas instituciones tienen un carácter no gubernamental y por lo tanto tienen un perfil privado ineludible. Por un lado el patrimonio con el que cuentan no es más que propiedad privada debidamente registrada en las instancias correspondientes (entiéndase que no es propiedad de la ciudad de El Alto ni del Estado). Por otro lado el financiamiento de sus actividades proviene de gobiernos extranjeros, ONG internacionales, fondos privados y/o instituciones internacionales; no están financiadas por recursos estatales.

Bajo este punto de vista, la COR a nombre de los alteños o si se quiere a nombre de los beneficiarios de los proyectos de estas ONG no tiene ningún derecho a ejercer coacción sobre dichas instituciones y menos amenazar la propiedad privada que supuestamente la NCPE y el Gobierno dicen respetar (aunque no hacen nada por demostrarlo). Tampoco tiene derecho alguno a exigir información sobre el origen y uso de los recursos con los que cuentan o que expongan sus planillas de sueldos de manera pública. Los únicos que tienen derecho a exigir esta información son los financiadores. Quienes otorgan los créditos o donaciones pueden exigir información para ver que los recursos provistos tengan los fines buscados.

No es posible pensar que los usuarios/beneficiarios de los proyectos/actividades de estas ONG tengan el “derecho” de exigir esta información. Si seguimos así, mañana serán los consumidores Mentisán los que exijan (bajo amenaza de tomar instalaciones) a Laboratorios Drogería Inti a explicar el origen y uso de sus fondos y que abran sus planillas bajo sospecha de que sus ejecutivos ganan más que el Presidente.

En resumen la información que exige la COR es propiedad privada de cada persona natural o jurídica y si el Gobierno realmente va a respetar la propiedad privada, debería controlar a sus “movimientos sociales” y evitar que la amenaza contra la propiedad privada continúe.

La actitud cómplice de los funcionarios del ejecutivo es muestra clara de que la propiedad privada está seriamente amenazada y que no hay autoridad que ponga freno a estos avasallamientos.

¿En que número de la lista estaremos cada uno de los bolivianos?

Rodrigo Villarreal
http://libertadysentidocomun.blogspot.com/