miércoles, 31 de marzo de 2010

CRUZADA DESCOLONIZADORA

En la medida en que la gestión de Evo Morales se ocupe más de la venganza histórica y no, del bienestar de todos; la extraordinaria acumulación social que aún le apoya, pasara de la esperanza a la frustración)

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es
http://educamposv.lacoctelera.net

En el trascurso de los últimos 4 años, hemos visto y oído tantas cosas, que ha estas alturas ya nada debiera sorprendernos. A nombre de los pobres y excluidos de este país, se cometen los peores atropellos y lo que es pero aún, se repiten las peores practicas del pasado. Corrupción, nepotismo, arbitrariedad, persecución, abuso de poder e incompetencia, son prácticas cotidianas del régimen actual, que no desaprovecha oportunidad para arremeter contra todo aquel que cuestione su desempeño. Ahora, con el cinismo que también es una constante, arremeten contra la iglesia católica, pretendiendo enlodar a su principal representante, el cardenal Julio Terrazas. No es la primera vez, lo vienen haciendo sistemáticamente. Sin embargo resulta simbólico que los ataques al cardenal, coincidan con la celebración de la semana santa.

Sin duda, esto se debe a que la iglesia católica se ha convertido en una de las principales instituciones contestatarias, ante la evidente ausencia de actores políticos y sociales que cuestionen lo que hace el gobierno. El Cardenal Julio Terrazas, es una de las pocas personalidades que ha manifestado públicamente su desacuerdo con las prácticas autoritarias, expresando en varias oportunidades, el sentimiento colectivo de los bolivianos que ven con impotencia, cómo a nombre de causas justas, se realizan injusticias.

Evo Morales, frecuentemente repite en sus discursos que sufrió una seria de atropellos e injusticias a lo largo de su vida. Esa historia se desdibuja, cuando el propio Presidente Morales, es incapaz de sacar lecciones de su experiencia y prefiere optar por la venganza. La intensión manifiesta de los aparatos propagandísticos del gobierno, de hacer de Evo Morales la personificación de las injusticias en nuestro país, desaparece cuando en esa historia de "buenos y malos", el mismo presidente asume un rol distinto al de "jovencito de la película". Resulta inexplicable que Evo Morales, que gozó de la protección de la iglesia católica en tiempos de persecución, hoy arremeta contra sus benefactores del pasado. Pero no es el único caso. La magistrada Canedo conoce del "pago del presidente". Ella posibilitó la reposición los derechos de Morales, cuando injustamente fue separado de la Cámara de Diputados; sin embargo el actual gobierno, no reparo en denostarla.

Es una verdadera lástima que Morales, líder de las reivindicaciones étnico sociales de nuestro país, no esté a la altura de los acontecimientos que le ha tocado dirigir. Las demandas sociales, fundamentalmente las indígena-campesinas, no pueden ser utilizadas como excusa para satisfacer intereses mezquinos y personales. A nombre de esas justas reivindicaciones, que no fueron atendidas históricamente en nuestro país, no se pueden emprender nuevas formas de discriminación y atropello. La sociedad boliviana tiene muchos problemas no resueltos, como para darse tiempo en satisfacer frustraciones de orden personal. Las causas justas - en un escenario democrático - no requieren de la violencia para imponerse. Resulta aún pero, si esas prácticas de venganza, están dirigidas a instituciones como la iglesia católica que es una de las pocas que históricamente han contribuido efectivamente a que se produzcan cambios sustanciales.

El pequeño círculo de "ideólogos inteligentes" que asesoran al presidente y que manejan los "hilos del poder" a nombre de él, debiera evaluar con mayor detenimiento lo que están haciendo. Evidentemente, por un sin fin de factores entremezclados y complejos de los últimos tiempos, han acabado constituyéndose en la representación de los intereses de gran parte de la sociedad boliviana; sin embargo, también es esta claro que el ejercicio de esa representación, implica una responsabilidad muy grande, como para incorporar nuevos problemas, en vez de resolverlos. En la medida en que la gestión de Evo Morales se dirija hacia la venganza histórica (la descolonización) y no, al desarrollo (el bienestar de todos), esa extraordinaria acumulación social que aún le apoya, pasara de la esperanza a la frustración. Los procesos de cambio, no se pueden sostener (y peor construir), con spots televisivos, prebendas, amedrentamiento y violencia. Hacen falta más ideas para resolver los verdaderos problemas de la sociedad boliviana, que maniobras y propaganda.

Resulta una gran coincidencia que la celebración de la semana santa se produzca días antes de las elecciones del 4 de abril. Ojala que más allá de las preferencias político-ideológicas que todos tenemos, los bolivianos seamos capaces de mirar el futuro con optimismo y no con rencor. La posibilidad de construir una sociedad democrática, con equidad y desarrollo, descansa en la voluntad de los propios ciudadanos y el voto, es una de sus mejores expresiones.