jueves, 15 de abril de 2010

Condiciones basicas para un secuestro

Fabian Restivo
unfotografo@hotmail.com

Los que vivimos dictaduras, grabamos algunos términos, acciones, aprendimos a ver, como una forma de supervivencia.

Uno de los términos que aprendimos fue "zona liberada". Su accionar era tan visible que desde la primera vez que lo vimos, sabíamos ante que alterarnos y alertarnos.

Era la condición básica para el secuestro: vaciar la calle, amenazar a quien quisiera salir, y así, secuestrar con una comodidad casi de quirófano.

La receta tenia elementos previos. Uno de los cuales es el miedo de la población, de los vecinos. Esto no se conseguía en un día o dos. Era todo un aparato que funcionaba metiendo miedo durante mucho tiempo, de modo que cuando hacían "zona liberada" sabían que el secuestro seria sin que nadie se asomara a la ventana. Quien no ve ni habla, no puede ser acusado. Y a la mañana siguiente la frase mas escuchada en la cuadra era: "mejor no meterse ni provocarlos". Y todo seguía con esa normalidad que asusta.

La "zona liberada" era un acto violento, disfrazado de normal, con la anuencia de la población, que fue culpable de eso hasta que se le acabó la paciencia, se rompió la lógica de la "dictadura amable, paternalista y sonriente" y la gente salió a la calle y señaló a los violentos que implantaron el terror y entonces, en el caso argentino, por ejemplo, los lideres del terror fueron enjuiciados y encarcelados.

Se habían roto las condiciones básicas para el secuestro.

Hace algunos años, asistí en Santa Cruz a un "paro cívico". Prefiero contarlo de atrás para adelante.

Los lideres cívicos, el gobierno Moral de los cruceños, festejaron que "el paro fue del cien por ciento de la población, lo que demuestra la conciencia del pueblo cruceño, y el apego a sus instituciones". Antes que eso, recuerdo a los jóvenes de la Unión Juvenil Cruceñista, cortando todas las avenidas y las rotondas, con bates, palos y aun con armas de fuego, persiguiendo a quien osara salir y rompiendo autos y lastimando gente. Antes de eso recuerdo a los medios de comunicación de Santa Cruz, festejando el éxito del "paro cívico". Recuerdo a los medios justificando la violencia de La Unión, diciendo "los jóvenes cruceños estaban tranquilos en las rotondas y quienes pasaron por ahí, solo fueron a meterse con ellos, a provocarlos". Antes que eso recuerdo la indignación y el miedo de algunas gentes. Sobre el final recuerdo que escribí una columna que me valió algunas amenazas veladas y otras puteadas con nombre y apellido, la columna es cuestión decía: "en Santa Cruz no hubo ningún paro, y mucho menos, cívico.
Lo que sucedió aquí fue un secuestro domiciliario masivo, que tuvo como base el miedo engranado de una forma que el propio Mussolini envidiaría".

Había asistido a un despliegue de fascismo que de verdad no podía terminar de creer. Todo coincidía como de manual: el movimiento, la forma, el festejo, la televisión y los diarios. La suma del miedo.

Hace unos días el fiscal Soza dijo que investigarían a las logias Caballeros del Oriente y Toborochis. Un día después el presidente del Comité Cívico, anuncio un "paro Cívico". Al segundo salieron varios dirigentes a decir que había que pensarlo mejor, que no era momento de confrontar, que se vería después. Quienes saben pensar, saben que hoy un "paro cívico" es insostenible con el viejo método, aunque lo añoren, porque nadie o muy poca gente aceptarían ser de nuevo victima de un secuestro domiciliario masivo. Entonces "se decidió" que no hay tal paro.

Se me antoja pensar que como resultado de todo lo sucedido entre aquel primer paro cívico que vi y esta propuesta, el miedo cambió de lado.

En todo caso, sabemos todos, que mucha gente perdió el miedo y que se rompieron las condiciones básicas para el secuestro.