jueves, 15 de abril de 2010

UN BLOQUEADOR TENAZ

Roberto Márquez
rbtmrquez@yahoo.com.br

El presidente Morales y su séquito gubernamental nos muestran su peculiar concepción de la "democracia", que solo vale si ganan las elecciones; pero si se pierden, entonces éstas deben ser invalidadas por "fraudulentas". Es más, si se ratifican los triunfos opositores hay que "castigar" su osadía con una política de bloqueo económico, o algo por el estilo, calcando la política norteamericana hacia Cuba.

Esta actitud confirma la ejecución del proyecto hegemónico cultura, racista, "gramsciano", elucubrado por el vicepresidente García Linera que llevan adelante junto con Evo Morales; a la luz pública, este afán comienza a encontrar resistencia en los mismos sectores indígenas, campesinos y clase media que hace menos de cuatro meses lo apoyaron. En este escenario, la agenda de confrontación que se diseña en "Palacio Quemado" continúa y no llegará a su final, así le cueste al país una mayor división, confrontación, etc. La mentada revolución cultural, democrática, paradójicamente, encuentra excusa en las elecciones, única "legitimidad" de la que puede ensalzarse el presidente; que queda reducida a su discurso, que en la práctica es un giro al autoritarismo despótico, de atisbo lacónico al centralismo derrotado en cuatro oportunidades, contrario a la voluntad popular de los departamentos y regiones autonómicas.

Las amenazas contra los gobernadores electos, confirman la judicialización de la política ya denunciada por medio de la prensa. Revelan del deseo del presidente Morales de liberarse a cualquier precio de sus rivales políticos a quienes mira con los ojos de "enemigos o traidores del proceso de cambio". Ojo, que cualquier intento de desviarse de la línea marcada por el decantado "socialismo comunitario" de Alvaro García Linera, será castigada como una vil felonía. En ese marco, bien hace Mario Cossío planteando -pese a la rotunda negativa vacilante del presidente-, la construcción de pactos sucesivos en beneficio de la gente, indicando que: "… quien no entienda este contexto está dándole la espalda a una vigorosa realidad política, institucional y democrática que al final se va imponer".

Esa línea estratégica enunciada por el gobernador electo de Tarija, en la coyuntura actual, brinda oportunidades a los asambleístas elegidos, sean del MÁS o del PAN (Poder Autonómico Nacional) para que la gobernabilidad tarijeña, se haga efectiva y permita la unidad entre tarijeños frente al Estado. Unidad entendida en términos de dialogo permanente, de concertación, etc, como horizonte histórico alcanzable, en los marcos democráticos, ante un gobierno que no encuentra pretextos para pretender escamotear la voluntad del pueblo expresado en las urnas, clara respuesta a un "centralismo derrotado" que no termina de sucumbir.