domingo, 11 de abril de 2010

Leyendo A4

Iaván Arias Durán
ivanariasduran@hotmail.com

Varias lecturas emergen de Abril. Primera: después de las elecciones de A4, a 120 días de haber logrado 64% de votación nacional, los asesores, dirigentes y militantes del MAS deben seguir buscando autocríticamente explicaciones a su derrota. Qué los ha llevado a perder hegemonía en La Paz? Por qué la Paz ya no es más del MAS? Qué ha pasado para que en Oruro sea derrotado uno de sus más furibundos defensores a manos de una dama? Cómo es posible que en Potosí, René Joaquino, derrotado en diciembre y que se postulaba por cuarta vez a la alcaldía, le haya dado tunda a uno de los benjamines masistas? Cómo es posible que a pesar de la amenaza lanzada por el líder espiritual de los pueblos indígenas y amado Presidente en sentido de que no trabajará con alcaldes y gobernadores que salgan electos por la oposición, el pueblo haya decido ignorar la amenaza y se haya expuesto al castigo divino? Qué ha pasado en Achacachi y en Quillacollo? Qué les mueve a los cambas del Beni y Santa Cruz a no rendirse? En El Alto, por qué la "Sole" no había estado tan sola? Y en Pando, qué tienen esos amazónicos que a pesar de millones de esfuerzos se aferran a decirle NO al MAS?

Sin embargo, los datos de la realidad nos demuestran que la capacidad de análisis y autocritica es una variable que no la tienen muy desarrollada ya que han optado por el peor camino, para ellos y para el país: la confrontación.

Segunda: a partir de una lógica estalinista, la lectura de A4 es más o menos así: los resultados de abril son la consecuencia de nuestra debilidad revolucionaria, de no cortar de raíz la cabeza de la reacción neoliberal. A4 es la consecuencia de exponerse a jugar a la democracia burguesa, democracia que es veneno distraccionista para el avance revolucionario. Debemos rectificar la táctica si queremos mantener la estrategia: hay que apretar, ahogar, pisar a los gusanos que creen haber emergido en A4. Se debe deslegitimar y vulgarizar esos aparentes avances. Debemos cerrar filas, no ceder un milímetro y utilizar todo el aparato del poder para arrinconarlos y llevarlos a nuestro terreno, a jugar con nuestras reglas. Está en peligro no un partido ni una persona, está en peligro la vida misma de la patria, la revolución que tantas vidas y esfuerzos a costado. En A4 nada ha cambiado y solo es una oportunidad para ratificar nuestra convicción en el proceso de cambio. Los pueblos indígenas han emergido para quedarse. Deben rodar cabezas en nuestro frente para mostrarle al pueblo que los errores se pagan, pero sin perder de vista al verdadero enemigo al que queda solo destruirlo sin dudar.

Tercera: "Qué Hacer?" La oposición esta ante el gran desafío de cómo administrar la victoria, de cómo no caer en la lógica que a la cual el gobierno la supo empujar y en la cual la supo derrotar. Es decir al campo de la confrontación y de la reacción primaria. La oposición debe preguntarse qué hicieron durante los anteriores cuatro años para que, en vez de debilitar al MAS, lo hayan fortalecido al extremo de ser derrotados en diciembre. En A4 no es que nada cambio, ni tampoco es que todo cambio. A4 es un sopapo, no un puñete, a la soberbia. A4 es apenas una bocanada de aire, un respiro para la casi ahogada oposición. No debe cundir el exitismo. El voto popular reclama equilibrios, pactos, dialogo. Si la oposición no hace una evaluación autocritica y administra con sabiduría lo de A4 es casi seguro que la bocanada de aire, en vez de ayudarles a salir a la superficie, los llevara a hundirse definitivamente.