miércoles, 5 de mayo de 2010

Añoranzas de un pasado "imperial"

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com

El pasado imperial de la actual Federación Rusa ejerce una especie de "fascinación" en el Presidente Evo Morales cada vez que se reúne con el Primer Ministro Vladimir Putin y también cuando anuncia los acuerdos millonarios a que accede Bolivia con la potencia asiática.

Hasta la Gran Revolución de octubre, Rusia fue una potencia europea. Más adelante y sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial se transformó en la potencia mundial emergente junto a los Estados Unidos de Norteamérica.

En Yalta participó del "reparto del mundo" luego de la contienda bélica que polarizó el planeta durante el largo periodo histórico de la "guerra fría" esta vez con el añadido ideológico y político de la Revolución Bolquevique y del establecimiento del modelo económico del estatismo que se derrumbó el año 1989 con la caída del muro de Berlín.

Para el Presidente Morales y su Partido, el MAS, pareciera que la sola invocatoria del pasado de grandeza de la Unión Soviética y del fracaso de su modelo económico estatista hiciera desaparecer como por arte de magia el proceso de la "perestroika" alentado por Gorbachov y la desaparición del "imperio soviético".

Hoy, la antigua Rusia de los soviets se ha transformado en una potencia capitalista con peligrosos rasgos de delincuencia interna organizada cuyo líder supremo, Putin, tiene una fortuna estimada en más de 40.000 millones de dólares.

La retórica antimperialista del Presidente Morales, que es una réplica a la utilizada por el Presidente Chávez de Venezuela, cae en un vacio ideológico ostensible ya que al alinearse con el eje geopolítico mundial Irán – Moscú - Caracas, intenta transformar a Bolivia en ficha importante de la ofensiva diplomática, política y militar que busca reemplazar a Estados Unidos en el mundo, en una versión actualizada de la antigua "guerra fría".

Es explicable entonces el contenido de la estrategia de Rusia; posicionarse en el centro del Continente; vender armamento sofisticado al estado plurinacional; competir incluso con la industria aeronáutica francesa con la costosa nave presidencial y hasta el ofrecimiento de una base de misiles y el desarrollo de la tecnología nuclear en el país.

La República Islámica de Irán ya ha demostrado su interés por los yacimientos de uranio y la instalación de una poderosa estación de Televisión también, con seguridad, en el valle cochabambino para difundir la doctrina del islam a toda Sudamérica.

La actual política nacionalizadora estatista del gobierno, es un retorno al pasado histórico iniciado con la Revolución Nacional y el desastre de COMIBOL cuando en la época el costo de producir una libra de estaño fino costaba 17 dólares y se la vendía en apenas tres en el mercado internacional ("el país se nos muere…").

A pesar de todo, el hacer "negocios" con Putin y Hugo Chávez, produce en el Presidente Morales una especie de "espejismo" que refleja las épocas gloriosas de la Revolución en Rusia actualmente una de las mayores potencias capitalistas del mundo moderno.