jueves, 13 de mayo de 2010

La pesadilla del gobierno.

Cynthia Pèrou Gutiérrez
cynthia_perou@hotmail.com

La administración gubernamental del MAS está viviendo uno de sus peores momentos desde que asumió el poder en 2006 y, sin duda el peor momento desde la instauración del denominado Estado Plurinacional a comienzos del pasado año. En efecto, el innegable quiebre que se está produciendo entre los llamados "movimientos sociales" y el Gobierno tiene ya una clara connotación de enfrentamiento, los hechos de Caranavi así lo demuestran. Por otra parte, el irrisorio incremento que el Gobierno desea imponer a los trabajadores está poniendo en ebullición a un segmento importante del movimiento obrero y subestimar o desmerecer esta protesta, como lo viene haciendo la Ministra de Trabajo, seguro traerá más problemas que acercamientos.

Visto hoy, resultaba excesivamente pretencioso por parte del Gobierno creer que ellos iniciaban una nueva era en la historia de este país y hubiera resultado igualmente patético que la opinión pública pensara que así era. En los hechos, resulta evidente que la actual administración es únicamente la culminación de un proceso histórico que se inició en el año 1932 durante la confrontación bélica con Paraguay y que tuvo su culminación en la revolución de 1952. La verdad es que Evo Morales resulta ser la síntesis del proceso histórico descrito y ahora queda observar como se convierte, junto a su Estado Plurinacional, en una antítesis de sí mismo. El proceso puede parecer imposible, pero cada día Evo Morales y su administración se parecen más a lo que ellos denominaron "partidos tradicionales" que a lo que fue la idea original y originaria del MAS.

La manipulación electoral, el incumplimiento de promesas, la represión, la confrontación, el menosprecio al otro, la persecución política, el uso indebido de la justicia y sus operadores como instrumento de la acción política, son inquietantemente recetas de partidos políticos a los cuales el MAS se jactaba de oponerse y no parecerse.

En fin, resulta tedioso y redundante describir los problemas de la administración masista y los efectos que esto traerá a la larga; lo que nos interesa en esta columna es reflexionar acerca de los efectos dialécticos del proceso en el que estamos viviendo. Existe una invisible línea entre el argumento que se constituye en una tesis (en este caso la historia de Evo Morales y el ascenso del MAS) y su antítesis, es decir, el proceso es tan sutil que no se puede medir en que momento exacto la tesis se convirtió en antítesis, sólo es posible este análisis, como decía Hegel, una vez que uno está lejos y por encima de los hechos. No vaya a ser que cuando el gobierno quiera retroceder para "dialogar" con los problemas, sea demasiado tarde. La arrogancia y soberbia que demostraron los defenestrados el 2003, podría repetirse para los encumbrados del 2010.