sábado, 29 de mayo de 2010

La regionalización se desborda

Erika Brockmann Quiroga
erikabrockmann@yahoo.com.mx

Burdo, peligrosamente contagioso e irresponsable. Y es que ¡faltan palabras para definir lo que la Ley Transitoria de Autonomías ha establecido con relación al Chaco tarijeño! Mientras la artillería mediática se concentró en los artículos 'guillotina' tan comentados por su irrespeto al voto popular y al pluralismo democrático, el oficialismo decidió sepultar su propia Constitución al disponer la virtual creación del décimo departamento en el país eclipsando todo lo importante y central de la referida norma.

¿Acaso no es crear una nueva entidad gubernamental y afectar –inconsultamente– una preexistente el ratificar la transferencia directa de recursos desde el Gobierno central a favor del Chaco? ¿No es dividir el reconocer a su Asamblea prerrogativas prácticamente similares a aquellas establecidas para la Asamblea Departamental ? En términos políticos, esta duplicidad significa recortar las capacidades gubernativas del gobierno departamental de Tarija. Cuando se dispone que los ejecutivos seccionales recientemente electos del Chaco –antes corregidores– rindan cuentas a la Asamblea Regional del Chaco ignorando a la Departamental , se desconoce la autonomía departamental votada por Tarija. Ello ocurre mientras es notable la 'hiperinflación' de autoridades electas por el Chaco.

Se constata que la estrategia de poder central no tiene límites ni se compadece con el presente y el futuro del país. Jugar demagógicamente con el territorio, con el 'rentismo mental' en el corazón energético del país, es provocar y sembrar violencia, desagregación y división entre bolivianos. Según el texto constitucional, una 'región', pensada como espacio de planificación, sólo podía constituirse en autonomía 'restringida' mediante referéndum y cuando sus competencias 'le sean conferidas mediante el voto de 2/3 de la Asamblea Departamental '.

El refrán "piensa mal que acertarás" tiene una validez incuestionable. Y es que como viene la mano, en asuntos de poder y de ausencia total de autorregulación de los impulsos que motivan a su captura, era ingenuo pensar que la figura de la 'regionalización' apuntalaría la integración territorial, o se constituiría como "referencia de una planificación más armoniosa y de reconocimiento de identidades culturales e históricas… bla, bla". ¡Era un discurso engañoso! Alguna vez lo anticipé a algunos técnicos del Ministerio de Autonomías, que calificaban de pesimista la sospecha de que las regiones fueron pensadas para socavar y hasta para 'sifonear' el poder del gobernador. Y así nomás había sido. Lamentable.

Que haya dirigentes chaqueños campeones del localismo, de la demagogia territorial y poco o nada les importe las consecuencias epidémicas de este tipo de demandas es comprensible, hace parte de la tradición provinciana y política en estos temas, están en lo suyo. Pero que el Gobierno central haya abonado, cultivado de manera deliberada, la estrategia que desvincula política, financiera y administrativamente al Chaco con tal de liquidar al adversario que ganó las elecciones, constituye uno de los hechos más insidiosos que agudizarán las tensiones y conflictos entre chaqueños y chapacos.

La realidad supera la fantasía. En este caso, el novelón del separatismo cruceño, o el 'reality show' de los expertos de la confabulación política, quedó chico. Por separatistas, atomizadores y sembradores de ingobernabilidad y más conflictos intermitentes se gradúa con honores el Gobierno. Es lamentable, porque después del Chaco que no nos extrañe que la Amazonía , el norte paceño, la Chiquitanía , etc. se contagien de esta locura que trastoca toda racionalidad autonómica y democrática.

(La regionalización se sobregira y desborda....eso es preocupante)