sábado, 15 de mayo de 2010

¿Ministra de Salud inexperta o sobreexcitada?

Fernando Rocabado
frocaq@yahoo.com.br
http://promociondelasaludyotrasmixturas.blogspot.com/

Evidentemente que la gestión de la Dra. Sonia Polo llega a su fin. La indirecta que le lanzó el Presidente Evo Morales en cualquier país del mundo es sinónimo de guillotina. Decir que su Ministra de Salud está siendo investigada sobre una supuesta sospecha de corrupción, echa sombras en cualquier gestión, que por su naturaleza debe ser inmaculada y transparente. Lo siento mucho por la Ministra, que empujó algo de la promoción de la salud en el país cuando fue su Directora General, pero, considero que desde el inicio de su gestión cometió muchos errores de gramática política, ya sea por su inexperiencia o por la sobreexcitación que le produce el cargo. Esta última situación únicamente acreditaría que la silla le queda muy grande.

Los periódicos no se cansan de recontar sus múltiples errores, algunos de los cuales ella los atribuyó a la propia prensa interesada. Personalmente no creo que los "errores" sean sólo efecto de tropezones puntuales, sino, más bien, fruto de conductas adquiridas y recurrentes en la política criolla, que la inducen a creer y considerarse como la única dueña de la verdad. Un síntoma de esta política es su manifiesta actitud de hacer todo lo contrario de lo que hizo su antecesor. Es decir, tratar de borrar el pasado aprovechando el cambio de gestión. Esto explica porqué trata de sacar precipitadamente a la gente del ex Ministro y meter a su propia gente. Como si los dos no fueran militantes del mismo partido, el MAS. Ahora sabemos que no solo trajo desde Sucre sus asesores jurídicos, que por lo visto no le duraron ni un trimestre y con los que ahora tiene que pelear; también despidió a un buen número de "contratados" por su antecesor y cambió directores a veces de manera atropellada, por ejemplo, sorpresivamente intervino el Instituto Nacional de Seguros de Salud (INASES) y designó un interventor. Cambió al Director del Hospital Psiquiátrico de La Paz y colocó a uno de sus colegas odontólogos, como si la caries fuera el problema principal de los enfermos mentales. Despidió al responsable del Bono Juana Azurduy por haber dicho que el pago del bono estaba suspendido. Ella lo desmintió, después acusó a Tapia y, finalmente, tuvo que soportar el tapa bocón que le dio el propio Vicepresidente, García Linera, quien la desmintió y afirmó que, evidentemente, el pago a las madres y niños no estaba siendo realizado por falencias en los trámites con las financieras.

Una otra actitud errada, desde mi punto de vista, es consecuencia de poner como segunda de a bordo a una Ex Ministra, Nila Heredia, quien no sólo tiene las ideas más claras, sino que, como vocera oficial, tiene más peso a nivel público, fruto de su seriedad y de largos años de consecuencia y entrega política. Yo aprendí a lo largo de mi carrera de salubrista, que un Ministro nunca debe poner por debajo â€" léase. Subsecretario- a alguien de más peso que él mismo. Inexorablemente, esto te lleva a soportar la sombra del segundo. Claro que cumplir esta regla con demasiada exactitud te lleva s situaciones caricaturescas, como es el caso del propio Ramiro Tapia, quien tenía como segundo a un joven estudiante egresado, cuyo mayor mérito fue ser dirigente juvenil del MAS, nombramiento que sólo le trajo sinsabores y actitudes de conmiseración y perplejidad entre los entendidos. La salud pública es una rama técnica muy seria y no se puede jugar con ella, a riesgo de tener un efecto de boomerang. En el caso de la Dra. Polo, no pocas contradicciones se han notado entre lo que ella declara y lo que declara su Subsecretaria, siempre adusta y apegada a sus ideas.

Evidentemente que el último error, el de ampliar el funcionamiento de la empresa de juegos Lotex por 20 años, es la gota que rebalsó el vaso. Puede ser que le hayan hecho pisar el palito, pero el hecho está ahí, todos los días en los titulares, embarrando no sólo su gestión, sino la ya embarrada política de salud (sobre esto volveré prontamente).

De entrada afirmaré que, con la partida de la Dra. Polo, serán ya cuatro los ministros de salud en la gestión del MAS. O sea, casi un Ministro por cada año de gestión. Lo mismo de siempre. Alguna vez calculé que desde el nacimiento del Ministerio de Salud, la duración de un Ministro en su cargo era aproximadamente de ocho meses. Un poco menos que en el Perú, donde la duración promedio del cargo es de año y medio.

Este record parece que ha sido batido en otras reparticiones públicas. En lo que a mi me consta, veo con desasosiego que en el SEDES de Cochabamba ya se han cambiado cuatro directores en la gestión del Prefecto Ledesma, o sea, un Director cada cuatro meses. En este momento los administrativos del SEDES están movilizados pidiendo la destitución del recientemente nombrado. Si viene uno nuevo, no podría durar más de dos meses, a menos que el nuevo Gobernador lo ratifique.

¿Será posible hacer gestión con este ritmo de cambios y duración, más aún si cada uno de los ministros y directores entrantes trata de borrar con el codo lo que el anterior hizo con la mano?

Parece una tarea imposible. El propio Presidente nos da la razón cuando dice que sus primeros cuatro años de gestión fueron de aprendizaje y que ahora, en los próximos cinco, vendrá lo serio, la etapa de rendir frutos y de mostrar los cambios reales, cambios que, en el sector salud, los esperamos con ansias.