lunes, 10 de mayo de 2010

Re: La lección de Yoriko Yasukawa

Lorenzo Choquehuanca Müller
choqueh@gmail.com

Me siento en verdad honrado de que D. Roberto Brockman, Oficial de Prensa, etc., se haya tomado el trabajo de responder mi modesto correo. Gratamente sorprendido además de que sólo haya tardado 3 semanas en hacerlo, vertiginosa rapidez que desmiente categóricamente a los que acusan al sistema de Naciones Unidas de lento o de inoperante.

Es verdad, tengo que admitirlo: las NNUU no me caen bien. Me consuela saber que no soy el único. En todo caso, lamento que D. Roberto se sienta dolido por mi falta de cariño hacia su institución, pero qué quiere, no todos podemos tener los mismos gustos.

Sin embargo, debo precisar que la antipatía hacia la institución de D. Roberto no es necesariamente extensible hacia la Sra. Yasukawa. En realidad, respecto a la Sra. Representante del PNUD no me he fijado todavía ningún criterio definitivo, estoy en ello, aunque reconozco que no le va muy bien: ¿le pidió la Sra. Yasukawa a D. Roberto que escribiera la respuesta a mi mail? Si lo hizo, un punto negativo para ella, qué puedo decir, una señora ya mayor que se presupone atareada preocupándose por estas cosas. Si no lo hizo, es entonces apenas un exceso de celo por parte de D. Roberto Brockman, pero… ¿quién soy yo para criticarlo? ¿cómo puedo juzgarlo? entiendo que la vida es dura y que hay que ser atento con los jefes. De cualquier modo, seguramente el Sr. Roberto desaprovecha diariamente mejores oportunidades que ésta para defender el honor de su institución, pero claro, supongo que es más sencillo protestar cuando el "seudónimo" se burla de la Sra. Yoriko Yasukawa que hacerlo cuando el Presidente Morales se mete con ellos o cuando Hugo Chávez dice que la ONU debería desaparecer. Debe ser cuestión de prioridades.

Observo también con tristeza que a D. Roberto Brockman no le agrada mi sarcasmo. Lo entiendo perfectamente. Ciertamente no es el único al que no le gusta. Sin embargo, el Sr. Brockman estará de acuerdo conmigo en que su autoridad de Oficial de Prensa no le alcanza para establecer qué tipo de sarcasmo debemos utilizar el resto de los humildes mortales y que, en consecuencia, soy más o menos libre de usar, si me da la gana, el sarcasmo fácil, o el difícil, o el lamentable o el tres cuartos. El señor Roberto, que, aceptémoslo, es un burócrata, quizás reciba desde su "sede" los parámetros de sarcasmo universalmente aceptables según el sistema de NNUU (me pregunto cuantas decenas de proyectos, consultorías, seminarios y talleres habrá hecho el PNUD para calcularlos) pero resulta que yo no tengo ese problema.

Finalmente, el Sr. Brockman también cree que yo le quito seriedad al cuestionamiento sobre NNUU. Eso sí tiene gracia. Resulta que había sido yo. En todo caso, qué bueno que les preocupe el cuestionamiento. Ojalá piensen en el famoso cuestionamiento cuando transan, cuando callan, cuando hacen la vista gorda, cuando le rinden un tributo perruno al poder de turno, cuando se gastan el dinero en tonterías, en contrataciones elitistas, en burocracias inútiles, en consultorías sin sentido, en viajes innecesarios, en estudios, talleres y seminarios interminables que no sirven para nada. Ojalá piensen en el cuestionamiento cuando cobran el overhead y les quitan sus recursos a los pobres. ¡ay Sr. Roberto... es usted un gracioso!