lunes, 17 de mayo de 2010

Retorno a la realidad.

Cynthia Pèrou Gutiérrez
cynthia_perou@hotmail.com

El fin de semana pude ver en la cadena CNN en español un crudísimo reportaje de Gloria Carrasco sobre el trabajo infantil en las minas del Cerro Rico de Potosí. Para mi fue sumamente duro darme cuenta que esa es la realidad en nuestro país. El Gobierno del Presidente Morales, de la mano de la multimillonaria campaña mediática que lo acompaña, me lo había hecho olvidar. Los delirios presidenciales de satélites, armamento nuevo, avión presidencial y centrales nucleares nos mostraban que había llegado el momento de ocupar nuestra energía y esfuerzo en cosas superfluas porque el nacimiento del Estado Plurinacional había determinado el fallecimiento de todo aquello que era malo y nos agobiaba. La pobreza, y todo lo que ella implica, no existe en el Estado Plurinacional, parecía decir el eslogan que yo misma imaginaba.

De pronto, al terminar el reportaje entendí súbitamente que el Gobierno se ha embarcado en la triste tarea de oponer sus intereses de gestión a los fines y objetivos del Estado. La idea puede sonar extraña, pero en los hechos, y desde un punto de vista estrictamente conceptual, tal situación es posible. Me explico.

Como todos sabemos, el Estado es la organización de la sociedad y el poder en términos jurídicos y políticos y uno de sus componentes, es el Gobierno, otro es la población y otro el territorio. Ahora bien, el Gobierno es la organización política democráticamente elegida por el pueblo para la administración de los "intereses" del Estado. Estos intereses, se refieren especialmente a las aspiraciones, metas y objetivos de una comunidad, que en ejercicio de su soberanía elige y determina una fórmula de administración pública para su gestión. En este entendido, la gestión gubernamental debería estar encaminada únicamente a resolver o al menos hacer el intento de resolver, el conmovedor tema de la pobreza, pero se ha creído la historia de que ese es un asunto terminado desde la entrada en vigencia de la Constitución que le da forma y contenido al Estado Plurinacional.

Sin embargo, las manifestaciones en las calles ya no son movimientos sociales apoyando al presidente y apaleando a la oposición; los bloqueos ya no son los que impiden a los congresistas de oposición asistir a su trabajo; las carreteras ya no están bloqueadas para acabar con un gobierno vende patria. Toda esta convulsión es el despertar del pueblo a esa realidad donde nadie quiere vivir. Es más linda la psicosis donde podemos imaginar un país sin problemas impulsando su carrera espacial, renovando su armamento para la conquista del mundo, rodeados de pollos que desorganizan nuestra orientación sexual y tomando Coca Cola mientras contamos los pelos que se nos caen de la cabeza. Vivir ahí es hermoso. Pero vivimos aquí, en el país más pobre de Sud América y estamos despertando del letargo al que la anestesia de nacionalización y estado plurinacional nos han sometido y dándonos cuenta que no importa lo que se diga, seguimos donde estábamos, y creo que en algunos casos, estamos peor.

El despertar a la realidad siempre es doloroso, pero es también necesario, no podemos vivir en la neurosis de pensar que el país que imaginamos es el país que tenemos. Evo Morales y su gobierno se direccionan contra los intereses de la comunidad que dirigen, sino despiertan por si mismos y cambian su rumbo para ir con nosotros, será nuestra obligación ciudadana despertarlos.