lunes, 31 de mayo de 2010

Tierra sin ley

Julieta Montaño Salvatierra
julietamontano@gmail.com

Otra vez Bolivia hace noticia a nivel internacional, no precisamente por algo importante o interesante que hubiera sucedido, sino, lamentablemente porque nos mostramos como un país sin leyes, sin autoridades, sin instituciones; un país en el que ganan terreno bandas criminales que si no se ajustician entre ellas, deciden desde su omnipotencia, sobre la vida de las personas que tuvieron la desgracia de cruzar por su camino.

Lo sucedido el pasado fin de semana en Uncía es una señal más de cómo la delincuencia se ha instalado a la largo y ancho de Bolivia. No importa cual sea la actividad que realizaban las cuatro personas asesinadas, eran seres humanos cuyos derechos se hallan protegidos por la Constitución, las leyes y tratados internacionales. Sus familias lloran sin poder explicarse del porqué de semejante ensañamiento. Las hordas criminales autodenominadas "comunarios originarios" no contentos con sus aberrantes actos tuvieron el descaro de declarar "zona roja" y libre para el tránsito vehículos indocumentados, muchos robados en los países vecinos, y con seguridad, también de ingreso de precursores para la fabricación de cocaína y salida de éste producto.

Hechos como los sucedidos en Uncía se dan en el país desde hace décadas. Lo que hoy sucede tuvo su inicio en el asesinato de los esposos Ardaya y de otros policías en el Chapare y la impunidad en la que quedaron esos delitos. En aquella ocasión los mandos policiales se mostraron desleales e incapaces de exigir justicia para sus miembros, y el gobierno de turno, por conveniencia, prefirió "negociar" con los caudillos de la zona.

Para colmo al Estado se le ha despojado de su incipiente institucionalidad para reemplazarla con clientelismo puro, el Ministerio Público es usado en funciones similares al temible control político del MNR o el DOP de las dictaduras y los jueces obligados a someterse a la voluntad de los mandamases de turno o irse a la calle.

Estas son las que condiciones que garantizan la tierra sin ley ni autoridad y es solo el principio. El Estado tiene la obligación de organizarse y actuar antes de que sea tarde. Si no veamos lo que pasa en Jamaica. El país y la comunidad internacional así lo exigen.