miércoles, 2 de junio de 2010

EL ESTADO DE NUESTROS NERVIOS

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

La política real, la que está en las calles, en el sentir de las personas; nada que ver con la paranoia y neurosis de nuestros mandantes. El nerviosismo que cunde en las poblaciones del territorio del nuevo estado, se traduce en una ansiedad que invita a sentarnos en el sillón de un terapeuta o a echarnos en el diván del psiquiatra. Triste destino de los bolivianos que pensamos siempre en el futuro, que creemos en él y en las promesas de gobernantes que nos pintan arcoíris luminosos al final de un túnel que cada vez se hace más largo.

Todos los días estamos construyendo el largo plazo, mañana seremos muy felices nos dicen aquellos que tienen delirios de persecución y a consecuencia de ello, ven terroristas y grupos armados en disidentes y opositores, o a la inversa, el fantasma del comunismo que siempre acecha a la derecha reaccionaria. De todas maneras hoy nos ocupamos de enfrentar al "enemigo", hoy y para ser felices mañana, debemos aniquilar cualquier vestigio contrario a nuestro pensamiento.

No se puede construir Estado donde hay excesos independentistas, la neurosis racional (nacional) invita a creer que los autonomistas quieren independizarse y a los independentistas de las zonas rojas a creerse el centro neurálgico del Poder, que ellos son la piedra angular del nuevo pensamiento que nos llevará a una vida feliz gracias al contrabando y el narcotráfico.

Pisoteados los derechos en la construcción del Hombre Nuevo, que sea contestatario al paradigma del "homo neoliberalis", la justicia, la verdadera justicia no existe, los crímenes siguen a lo largo y ancho del territorio nacional, la pobreza lacerante en los cordones urbanos y zonas rurales aplica su propia Ley que es el ajusticiamiento, linchamiento aprovechado por intereses corporativistas que se escudan en la justicia comunitaria para eliminar la presencia de la ley y el orden.

¿Dónde está el Estado? Preso en la neurosis del gobierno o los gobiernos departamentales, algunos perseguidos, otros persecutores, todos en el mismo afán. Las muertes de Uncía y San Ramón, no hacen más que abrir la llaga de una cadena de muertes. La fuerza bruta será utilizada donde haya reclamos justos, el dejar hacer, dejar pasar (neoliberalismo) será convenientemente aplicado donde se tema perder un voto.

¿Será justo que los responsables (autoridades locales de Uncía y San Ramón) deban ser procesados tal como Leopoldo Fernández, por tener indicios de responsabilidad en una masacre? ¿Militares con policías deben entrar a sangre y fuego a poner a disposición de jueces y fiscales a quienes permiten el ajusticiamiento, terrorismo y alzamiento armado en sus republiquetas? Que sea la justicia y no los gobernantes los que aclaren, procesen y condenen, no así algún gobierno que presiona para lograr réditos políticos.

La calumnia y la difamación, mediante el discurso altisonante y amenazante son posibles gracias a la ley que prácticamente no condena al supuesto denunciante, hoy puedo decir que Juan de los Palotes es corrupto, mañana no pasa nada, lindo sería que aquel que acusa políticamente, reciba la condena que recibiría aquel que es acusado si no se comprueba su culpabilidad.

No es posible que se practique el racismo y la xenofobia, todos somos iguales, escuchamos por la televisión a la Presidente de la Asamblea Departamental referirse a una persona con la que hay un conflicto, diciendo que tiene apellido extranjero, como si eso bastara para descalificar. Cassal, Morales, Vilte, y muchos son apellidos no originarios, pero tienen los mismos derechos que todos los ciudadanos del mundo. ¿Estará de acuerdo con la Ley de Migraciones en California?

No se jueguen con la paciencia de los pueblos, las políticas comunicacionales deben dejar de ser agresivas, las vocerías o vocingleros deben ser moderados a la hora de emitir su opinión, por último no se crean aquello de que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. Este es un pueblo digno y merece mejores líderes.

Es hora de la reconciliación, de trabajar juntos, desde Tarija demos el ejemplo, líderes de todo el departamento deben pensar que es el aquí y ahora lo que interesa, la ansiedad de pensar en lo que ocurrirá mañana nos desespera, no podemos esperar tanto, desde el Gobierno Nacional, pasando por los Gobiernos Departamentales, Municipales, hasta los locales, debemos dar pautas de hacer gestión, de construir hoy de manera sustentable para vivir bien.