martes, 15 de junio de 2010

Grandes diferencias

Cynthia Pèrou Gutiérrez
cynthia_perou@hotmail.com

Hace unas semanas leí inevitablemente, por el tamaño de la publicación, una solicitada de la "nacionalizada" ENTEL en la que ampulosamente realizaba una comparación entre una empresa privada y las "verdades" de ENTEL. No sólo resulta grosero el hecho de que hayan sacado tamaña publicación en un periódico el día domingo, sino, lo que es peor, lo que resulta absolutamente impertinente es que las personas a cargo de la nacionalizada consideren que la opinión pública va a caer en la idiotez de creerse aquello que ellos dicen, no en su defensa ni en vía de aclaración, sino atacando a otra empresa. La lógica –si es que puede llamarse así- de atacar para defenderse, es sólo una artimaña política que no corresponde a un ejecutivo de empresa. Lo que pasa es que el Gerente General de ENTEL desconoce las diferencias porque no son sus méritos empresariales los que lo pusieron ahí, sino la política.

Volvamos a la publicación de ENTEL. Para comenzar, los tiempos del oscurantismo en la gestión pública se acabaron, le guste al Gobierno y sus agentes o no; esto implica que cualquiera sea la actividad pública a la que se dedique el Estado, debe aprender a rendir cuentas, siempre, inexcusablemente y a todos. El hecho de que alguien denuncie ciertas anormalidades del manejo financiero, que se respaldan en un documento público o que finalmente tenga dudas sobre ello, no debe significar que se tenga que recibir un ataque frontal financiado con dinero de los contribuyentes o de la deuda externa, aunque esa sea la práctica habitual del Gobierno. Lo que deben hacer estos funcionarios públicos sobre pagados, es rendir cuentas, explicar lo que están haciendo y hacerlo bien. No es correcto acudir a una comparación con otra empresa para mostrar que ENTEL lo está haciendo bien o que otra entidad lo está haciendo mal, porque para malestar de los autodenominados ejecutivos de ENTEL, a nadie más que a los accionistas de la mencionada empresa privada, les importa cómo manejan su dinero. En cambio, en el caso de las "nacionalizadas" nos importa a todos cómo se están gestionando las empresas que el régimen ha tomado a su cargo, porque para comenzar una empresa a cargo del Estado es una empresa pública, independientemente de los eufemismos que se deseen emplear, esto implica que no se manejan al antojo de sus accionistas o Directores, deberíamos ser nosotros quienes mandemos. Si de verdad se quisieran hacer las cosas bien, de cara a la gente y sin malos hábitos, nos convocarían a todos a votar en una elección general para elegir Directores y Síndicos, las sociedades anónimas hacen eso en sus asambleas.

Los ejecutivos de ENTEL deben enterarse de las grandes diferencias que existen cuando uno representa a una empresa privada y cuando uno es empleado público, aunque su sueldo sea hasta quince veces lo que gana un profesor de primaria, en calidad de servidores públicos, cualquier cosa que los ciudadanos pregunten debe ser respondida, amablemente, con cortesía. Sin embargo, contra toda lógica, ante las denuncias efectuadas contra ENTEL, la "explicación" que nos dan esos ejecutivos es que los ingresos han bajado porque se han disminuido las tarifas, pero al mismo tiempo incrementan los gastos corrientes y en lugar de ajustar dietas y salarios, los mantienen en unas cifras tan elevadas que da vergüenza escucharlas frente a los reclamos de los verdaderos trabajadores que piden tan solo un poco mas de un 5% de incremento.

Al final del día, no sabremos con certeza si las cosas que se dijeron son ciertas o no, lo que no cabe ninguna duda es que ENTEL no está, de ninguna manera, en buenas manos.