jueves, 3 de junio de 2010

La cosecha

Julio Aliaga Lairana
http://aliaga.lamatriz.org



Evo Morales Ayma me ha producido variadas sensaciones los últimos años. Me ha provocado asombro, risa, admiración, vergüenza, miedo… pero ayer (martes 01.06.10) por primera vez me dio pena su cariacontecida figura.

En la Tv ha tratado Evo de argumentar (que no es facil en este caso, porque se trata de encontrar relaciones causales que expliquen el hecho) la actitud de sus congéneres del norte de Potosí, quienes no solo han apresado, juzgado, sentenciado, linchado a cuatro policías de DIPROVE y dividido (?) sus cadáveres entre diferentes poblados para ocultarloos, sino que lo han reconocido públicamente en un cabildo de entre los pueblos de la zona, cuando han decidido que nadie tiene la potestad de investigar los hechos, porque estos responden al ejercicio de la ley, que otorga fueros especiales a las comunidades indígena/originario/campesinas (se escribe así porque es un solo concepto indivisible, una sola palabra), para juzgar y condenar a quienes cometen delitos en su jurisdicción, según sus usos y costumbres.

Me recuerda a Achacachi hace dos años, cuando un grupo de 11 personas, acusadas de ladrones fueron conducidas al estadium del pueblo, y rociados con gasolina y les prendieron fuego, frente a las tribunas repletas de aldeanos que gozaban del espectáculo macabro. Dos murieron y nueve fueron rescatados con quemaduras en sus cuerpos. La comunidad declaró "estado de sitio", ordenó un voto de silencio e impidió el ingreso de toda autoridad para investigar el asunto.

Al revés, si de otros grupos se trata, cuando lo no indígena/originario/campesino. Por una acusación que podría juzgarse parecida en Porvenir, el gobierno determinó intervenir militarmente el departamento de Pando, decretar Estado de Sitio y Toque de Queda en la zona, tomar preso al Gobernador electo (que permanece en la cárcel casi dos años después, sin acusación ni juicio), imponer una autoridad militar, costara lo que costara. Ahora que ha sucedido algo similar en Potosí, se debiera hacer algo parecido. Pero no se puede. Evo no puede, porque quienes así han actuado y son los asesinos confesos, son también parte del cimiento social que sostiene el poder del MAS, indígena/originario/campesinos que se han creído el cuento de que por esa cualidad pueden hacer lo que les venga en gana, y solo tienen que acusar de racistas y discriminadores a quienes osen criticarlos, denunciarlos o acusarlos.

A más de ello, todos sabemos que no se trata de indígena/originario/campesinos, sino de mafiosos contrabandistas, que utilizan la jurisdicción territorial de las etnias de esa localidad, para introducir autos usados de contrabando desde Chile (entre paréntesis, también existían y existen contrabandistas organizados en la trama de Pando, pero están parapetados al otro lado). Es decir, ha empezado a suceder lo inevitable, tras los fueros especiales de la nueva Constitución Política se cobijan grupos con intereses corporativos que actúan muchas veces al margen de la ley y que han encontrado un espacio de subsistencia disfrazados de lo étnico, cultural u originario. Felices estarán.

Esta es la punta de un ovillo que no tendrá final feliz, hasta que la base orgánica del MAS deje de sustentarse por grupos organizados sin concierto ni ley, para beneficio de intereses propios, de los marginales y excluidos del sistema, no por razones culturales sino delictivas. Imaginemos que está pasando lo mismo en el subtrópico o la amazonía, no en manos de contrabandistas, sino del narcotráfico, y podremos vaticinar (otra vez y otra vez más) el futuro que le espera al país ya no república, sino plurinacional, que en buen lenguaje vine a ser una país de republiquetas asociadas a este accionar de mafias organizadas para tomar el control de espacios y lugares donde el Estado no llegó nunca, pero ahora menos.

Siembra vientos y cosecharás tempestades, dice el refrán. Nos está llegando la cosecha.