lunes, 7 de junio de 2010

UNCÍA: Civilización o barbarie

Winston O`brien
http://culturafalaz.blogspot.com
homohostis_ideon@yahoo.es

El pasado domingo 23 de mayo, en el departamento de Potosí, localidad de Uncía, cuatro policías que custodiaban la zona en busca de autos robados (chutos) fueron secuestrados y torturados hasta ser finalmente asesinados. Campesinos de los ayllus Jucumani, Layme, Aymaya, Pucara y Qaracha del municipio admitieron haber victimado a cuatro personas que identificaron como falsos policías, declarando "zona roja" al territorio de Uncía para que puedan circular libremente vehículos indocumentados y advirtieron que impedirán el ingreso de mas policías, a quienes declararon sus enemigos por presuntos abusos cometidos.

Esta situación retrotrae la vieja discusión entre civilización y barbarie, esgrimida con fuerza en siglo XlX, en este caso, especialmente por el continente americano en una obra magistral; Facundo de Domingo Sarmiento.

Esta dicotomía nunca tomó en cuenta la un elemento tan "común" en nuestro días como es la integración social Esta debía hacerse de manera mas horizontal posible, como ya lo habían planteado Mariano Moreno en su Plan de Operaciones de 1810, o en la presidencia de Bolívar y Antonio José de Sucre en Bolivia 1825-1828, entre otros.

Así, se pensó el mundo entre los others (barbaros) paradójicamente los originarios de america y el nosotros, (civilizados) que eran los de afuera. Nunca se incorporó al bárbaro, forastero, al mundo civilizado, y si se lo intentó no fue nunca a partir de un carácter horizontal, que es como se construyen la verdaderas democracias. El fin era, civilización o barbarie, matar o morir. El orden o el caos.

Este tipo de deformación en los códigos de integración social derivó en lo que hoy se sufre como una anomia social, es decir, una ausencia de normas, que si en último caso existen, están entrecruzadas, imbricadas, en muchos casos en franca contradicción.

Ésta norma no responde a una dicotomía, entre lo bueno y lo malo, entre lo que debería ser o es, sino que debe responder exclusivamente a un sistema de ordenamiento compartido por toda la sociedad, sea ésta reprobable por unos y admirada por otros, ésta no es la discusión. Sin en oriente medio, existen normas respecto al quehacer de la mujer en una sociedad estratificada y dominada por el hombre, esto no es reprobable desde la lectura normativa, lo importante es que exista una concordancia, un consenso de la ley que sea internalizada por unos y por otros. Por supuesto que siempre existirá el poder y el dominio, no cabe duda, pero hasta para una sociedad totalmente represiva debe existir una normativa tanto para el dominado como para el dominador. La discusión no es qué sociedad queremos, la discusión es la norma.

En este sentido, la regulación moral correspondiente -codificada en normas sociales- queda obsoleta en la función de favorecer la solidaridad orgánica, por lo que se produce una desinstitucionalización por falta de los referidos valores normativos

Esta falta de norma repercute en una situación pobreza, exclusión y marginalidad, que deja fuera del sistema a todo lo que no comparta la estructura normativa de un determinado grupo social. Ya que la falta de norma es la incapacidad de la estructura social de proveer a ciertos individuos lo necesarios para logras sus metas. Es así que la pobreza y la debilidad del Estado para fiscalizar y sancionar es uno de los núcleos causales de mayor poder explicativo para dar cuenta de la situación de anomia descripta.

Cuando los antropólogos y sociólogos esgrimen este argumento para explicar y muchas veces justificar este tipo asesinatos, en su intento de descolonización, contrariamente refuerzan las diferencias y exclusiones seculares de los pueblos nativos. Siempre, es más cómodo ponerse del lado de la víctima, del más débil por que es lo políticamente correcto, no hacerlo granjearía la enemistad de muchos, pero muchas veces al hacerlo, se corre el riesgo de reforzar los lazos de dominación exacerbando la diferencia, tanto lingüísticas, como culturales, negando así la igualdad, y la inclusión a una sociedad mas homogénea. Las ONGs, el pachamamismo, y las visiones identitarias, no hacen mas que marcar una frontera entre los unos y los otros. En la actualidad, bajo la "buenas intenciones" de un proceso de cambio, del cual todavía estamos intentando ver alguno (cambio) real, se está produciendo un retroceso en el misérrimo tejido social que existía, argumentando por un lado un inclusión sin inclusión. Sino por qué razón lo campesinos exigen que sus hijos se castellanicen lo mas pronto posible, por una cuestión de integración, por no sufrir el asilamiento.

Este es el gran nudo gordiano a resolver, la inclusión, pero no una de reforma constitucional como en la gestión de Goni Sánchez de Lozada, incorporando lo pluri multi en el papel que todo lo aguanta, ni tampoco bajo promesas mesiánicas de un retornar del indio, del pachakuti anhelado, sino con políticas reales de inclusión, que tienen que ver estrictamente con la economía.

Si los ayllus, (forma de organización comunal indígena todavía presente en Bolivia) resistieron a "occidente" como mencionan y vanaglorian muchos pachamámicos filo telúricos, no es por su fuerza histórica en el sentido hegeliano, sino fue por motivos mas modestos y mas humanos, como la ausencia de un registro civil de personas, ausencia de una posta policial, de una posta médica, de un relevamiento estadístico para por lo menos saber a qué país pertenecen personas relegadas de todo lo indispensable para vivir en una sociedad contemporánea. El día que se subsane estas deficiencias, tengan por seguro que el ayllu desaparecerá, y la justicia comunitaria será un recordatorio histórico de los pueblos andinos en las escuelas primarias.

Yo me pregunto cómo le explicarían los antropólogos y sociólogos a los familiares de las victimas de los cuatro policías muertos (que se presume estaban implicados en casos de corrupción, mostrando así también la poca institucionalidad de la fuerza publica) que el linchamiento tiene que ver con la historia colonizadora a manos del yugo occidental. Eso está bien para el papel, pero la vida real es mas aburrida y mas cruda, sin tantos buenos, ni tantos malos