sábado, 3 de julio de 2010

La deuda

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

La deuda latinoamericana durante la década de los 90 se la calificó de impagable. Lo cierto es que algunos países todavía la siguen pagando, como Argentina que por la cesación de pagos ("default") en la que incurrió sus bonos emitidos perdieron valor en los mercados en que se transaban y su deuda se redujo. En otros casos, países que lograron acumular los recursos necesarios, como Chile, siguen honrando sus deudas. Los países más pobres, como Bolivia, no la hubieran pagado nunca y por eso gran parte de sus deudas se la condonó. Fue la época de crisis de deuda que azotó a la región y que, llegadas las circunstancias anotadas, se tornó en pagable o perdonable.

Aunque parece fábula, los que ahora confrontan una deuda calificada también de impagable son los países industrializados. La revista The Economist, publica un estudio de la empresa McKinsey que establece valores tan altos de endeudamiento total (privada y pública) como de 471% del PIB para Japón, 466% para Inglaterra, 366% para España, 322% para Francia, 315% para Italia y, entre otros países, 296% para Estados Unidos. La deuda de EE.UU. equivale a casi 250 mil veces el PIB de Bolivia que es de 17.000 millones de dólares.

Las deudas del sector privado, particularmente la contraída por el sector financiero de estos países, preocupa a los estados porque en la crisis de 2008, debido a su magnitud y repercusión notoriamente en los Estados Unidos, se vieron en la urgencia de respaldarla frente a la insolvencia que exhibieron grandes bancos y prominentes empresas aseguradoras. El Estado actuó como su seguro implícito y si por los problemas que la zona del euro enfrenta, cayeran en la insolvencia, la historia se repetirá en escenario europeo y asiático. En el caso de Inglaterra esta deuda se aproxima a la nada despreciable relación de 200% del PIB y en el de Japón se aproxima al 105%.

La cesación de pagos, que me parece inminente en el caso de Grecia y probable en los casos de Portugal, España, Italia, Irlanda y Bélgica repercutirá en el mundo entero y la crisis mundial recrudecerá. Nuevamente la deuda privada de los hogares será de mayor preocupación que, de acuerdo al estudio mencionado, está alrededor del 100% del PIB en los casos de Suiza, Inglaterra y los Estados Unidos.

La superación de la crisis ha sido prematuramente anunciada, particularmente en consideración a la situación de la deuda que enfrentan las economías más avanzadas. Los 20 países más grandes reunidos en la cumbre de Toronto del pasado 26 de junio reconocen su enorme endeudamiento y por eso se comprometen a reducir sus déficit fiscales a la mitad recién para 2013 y vagamente anuncian que "estabilizarán o reducirán la relación entre la deuda y el PIB alrededor de 2016". El problema de la deuda de estos países requiere mayor claridad y decisión en las políticas que definen, equivalentes a las exigencias que pesan sobre Grecia o que en su momento recayeron en Latinoamérica porque para ellos difícilmente habrá perdón y su insolvencia la pagará el mundo entero.

Las magnitudes de estas deudas son difíciles de imaginar. Los números son tan largos que para darse una idea tómese el PIB de Bolivia de 17 mil millones de dólares y compárese a la deuda total de Estados Unidos que se aproxima a 250 mil veces el PIB de Bolivia. Por tal razón cuando las economías del G-20 concluyen en su cumbre que "Los países avanzados deficitarios deben asumir acciones para estimular el ahorro nacional a la vez que deben mantener mercados abiertos y mejorar la competitividad de las exportaciones" como si fuera soplar botellas, se abren grandes cuestionamientos acerca de la viabilidad de estas recomendaciones así como de su honestidad.