martes, 13 de julio de 2010

Si eso es estrategia del litio...

Juan Carlos Zuleta Calderón
jczuleta@gmail.com

En un artículo publicado en La Razón en fecha 12 de julio del año en curso bajo el título "Estrategia del litio", el Señor Oscar Vargas-Villazón, responsable de comercialización y finanzas del proyecto piloto del litio (por lo menos hasta diciembre de 2009), pretende hacernos creer que el citado proyecto sí cuenta con una estrategia de industrialización de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni. Sin embargo, tal como se argumenta más adelante, la explicación que brinda el citado señor dista mucho de constituir siquiera las bases de una estrategia, siendo apenas - en el mejor de los casos - una descripción muy pobre de temas dispersos y –lo que es peor- plagada de errores y distorsiones.

El artículo empieza nombrando a los principales competidores potenciales a los que Bolivia tendrá que enfrentar cuando ingrese al mercado del cotizado metal. Luego establece que la Sociedad Química de Minerales (SQM) de Chile constituye el principal productor de litio del mundo con 40,000 TM/año de carbonato de litio con el 37% de cuota parte en el mercado. A continuación, y en su afán de explicar una "estrategia" de benchmarking, pasa a justificar la adquisición de carbonato de litio de Chile "para determinar su composición química y compararla con la que producirá Bolivia". Los siguientes párrafos son dedicados a un análisis de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas (FODA) que contiene apreciaciones no sustentadas técnicamente. Finalmente, concluye con el discurso de siempre de que la estrategia consiste en una primera fase de producción químico-industrial de carbonato de litio y potasio controlada por el Estado y una segunda fase o posteriores para la fabricación de baterías y otras aplicaciones industriales, abierta(s) a la participación privada.

En primer lugar, conviene anotar que cuando el autor de la desafortunada nota habla de la SQM confunde capacidad productiva con producción. En efecto, según la información para 2009 obtenida en la segunda conferencia mundial de oferta y mercados de litio, celebrada en Las Vegas en enero de este año, a la que asistí como expositor invitado, la SQM de Chile habría producido sólo alrededor de 24,000 TM de carbonato de litio equivalente (CLE), cantidad que correspondería al 25% del mercado mundial y no 40,000 TM, cantidad que significaría una cuota parte de 42%; las 40,000 TM de CLE que menciona el señor Vargas constituirían en realidad la capacidad de producción de la SQM. Sería bueno saber si esta inflación de datos se debe a una falta de información actualizada o a un interés especial por distorsionar la realidad.

En segundo lugar, me pregunto si el "benchmarking" que propone el señor Vargas significa también sobreprecio, pues de acuerdo con el documento publicado por El Potosí concurrentemente, en fecha 21 de diciembre de 2009, la Dirección Nacional de Evaporíticos de la COMIBOL habría emitido una orden de compra de, entre otras cosas, 350 kg de carbonato de litio (grado técnico), a un precio unitario de Bs.577,11 por kg, es decir a un precio superior en cerca de 14 veces la cotización internacional de ese momento. De comprobarse la veracidad de ese documento, esto constituiría un claro indicio de corrupción en la planta piloto del litio. Al parecer, suman y siguen los problemas en el proyecto más estratégico del país sin que el gobierno nacional y, en particular, la Contraloría General del Estado, tomen cartas sobre el asunto.

En tercer lugar, se equivoca también el señor Vargas cuando indica que una de las fortalezas de Bolivia es su experiencia en minería, sin aclarar que el tipo de extracción minera requerido en este caso para una operación en salmuera es radicalmente diferente a la actividad extractiva de minerales en veta, en la que el país sí ha desarrollado un conocimiento técnico destacable desde hace más de cinco siglos y medio. Asimismo, dice mal el mencionado señor cuando se refiere a las oportunidades emergentes del "mercado incipiente del litio" y a las perpectivas de largo plazo en el precio del metal, ya que lo que se observa ahora en el concierto internacional es un mercado cada vez más consolidado con la aparición de nuevos competidores principalmente en Argentina y China que muy bien podrían estar encaminados a ocupar el puesto de Bolivia y tendencias al alza en los precios no sólo de largo sino también de corto y mediano plazos. ¿Por qué, otra vez, se falsea el estado real de las cosas? Adicionalmente, Vargas-Villazón confunde amenazas con desafíos en la metodología FODA, contándonos la historia de que la recesión económica demorará "el boom de las baterías para vehículos eléctricos", dando a entender que el retraso de la planta piloto no es tan grave ni mucho menos. Aquí, el malintencionado autor no considera que la crisis económica es probablemente un factor débil en el proceso de adopción de baterías de iones de litio, el cual se puede explicar mejor hoy en día en términos del nivel y volatilidad de los precios del petróleo, el desarrollo tecnológico de tales sistemas avanzados de almacenaje energético y la resistencia al o la aceptación del cambio tecnológico, tal como lo he demostrado en mi presentación en la segunda conferencia sobre oferta y mercados de litio mencionada anteriormente.

Finalmente, respecto a la descripción de la estrategia con la que el citado señor cierra su lamentable contribución periodística, sólo puedo atinar a decir que la industrialización del litio, una genuina aspiración compartida por todos los bolivianos, ahora sí corre el serio riesgo de convertirse en un simple discurso político cada vez más fofo y carente de substancia. Y esa es precisamente la sensación que nos deja el osado "especialista en el tema del litio" cuando se atreve a sentenciar: "La estrategia responde a las preguntas de muchos bolivianos: ¿Dónde se va? ¿Qué se está haciendo?". Tamaño cinismo no puede ser visto sino como una grave afrenta a la inteligencia del pueblo boliviano, que requiere una urgente enmienda por parte de las más altas autoridades del Estado. Para concluir, es lamentable que este señor siga tratando de justificar su inoperancia y falta absoluta de conocimientos sobre el tema. Para su información, estrategia no es simplemente un deseo de cómo hacer las cosas, sino un conjunto de pasos para alcanzar un objetivo específico. En este sentido, tal como he sostenido hasta el cansancio, desafortunadamente, hasta el presente, el gobierno carece de una estrategia para la industrialización de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni. Si eso es estrategiadel litio …