jueves, 5 de agosto de 2010

En el aniversario de la Patria

Erika Brockmann Quiroga
erikabrockmann@yahoo.com.mx

¡Vaya semanitas julianas! Pese a que la Asamblea Legislativa Plurinacional cumplió con la misión constitucional de aprobar sus cinco leyes estructurales, recurriendo al rodillo y a otras artes mayoritarias, todo indica que es otra la agenda que enrarece el clima político y social en el país. Y es que los acontecimientos registrados en la prensa nacional e internacional no fueron el mejor antecedente para la evaluación de los primeros seis meses de gestión del segundo periodo gubernamental que enarbola el 'proceso de cambio'. Lamentablemente, algunos de los eventos se califican como insólitos por ser curiosos, extraordinarios y escandalosos a la vez.

Se dice que fueron varios los ministros que merecieron un jalón de orejas por parte del Presidente. Sin embargo, a estas alturas, y en medio de tanta pirotecnia noticiosa y juliana, la evaluación por desempeño de cada cartera de Estado resultó irrelevante. No es cuestión de aplazar uno a uno a los ministros, ya que el problema de gestión es integral e inherente a las prioridades del núcleo conductor cada vez más cerrado del Gobierno. Se recurre con más frecuencia y menos éxito al montaje de eventos que, como 'cortinas de humo', intentan encubrir lo importante. Hoy hasta los humos resultan relevantes.

Con humos y alcoholes de una buena mesa ceremonial andina se dio bienvenida oficial al lujoso avión presidencial para, acto seguido, constatar la ausencia de una tripulación idónea para levantar vuelo. ¿Y dónde está el piloto?, fue la tragicómica pregunta que inauguró las fiestas julianas. Eso ocurría mientras en la capital potosina el alcalde Joaquino y sus colaboradores son sañudamente acusados por ahorrar dinero al municipio y comprar, previo trámite de excepción, un lote de vehículos usados.

Fueron también humos contaminantes los que persuadieron de la existencia de una fábrica de droga en la que un 'narcoamauta' fue sorprendido con 250 kilos de cocaína procesada de manera sofisticada y cuya tecnología de punta contrastaba con la ritualidad ancestral con la que hace apenas cinco años el mismo sujeto dirigió la ceremonia andina de posesión del presidente Morales en Tiwanaku.

Por otro lado, el mes más frío del año terminó calentando el ánimo y atizando el fuego de luchas intestinas en el MAS. La renuncia y el alejamiento del viceministro Torrico, más el traspié del senador Surco, son la punta de desbordes y disputas de poder clientelares que irradian el malestar y la pérdida de un horizonte común y ético de la gestión política y gubernamental que ni al Presidente ni a la gente parece importar.

En medio de estos ruidos difundidos por las 'vuvuzelas mediáticas', el traslado de la celebración de las fiestas patrias a Santa Cruz no sólo intenta colocar un nuevo estímulo 'distractivo' de tensiones, sino que sirve también para confirmar que el quinto momento de la Revolución , a expresarse en la captura total del poder, ha llegado conforme al solemne discurso vicepresidencial.

Pero sorpresas nos da la vida. Mientras la marcha hacia la toma del oriente intenta izar la wiphala en la mismísima plaza 24 de Septiembre y coronar simbólicamente la "implacable derrota del enemigo político", en occidente las fuerzas vivas y leales al MAS se rebelan. Y es que la consigna ¡Potosí federal! y la realidad de un Oruro en emergencia, además de desconcertar, son el 'cherry en la torta' agridulce que Gobierno y ciudadanos habremos de morder en el cumpleaños de la patria.