lunes, 2 de agosto de 2010

LOS MASISTAS Y EL GOBIERNO

Bernardo Corro Barrientos
bcorro@gmail.com

Los masistas de base antiguos observan con tristeza la situación en que se encuentra el país y el comportamiento tanto de los "neomasistas", como de los "evistas", ahora autoridades gubernamentales. Día a día los masistas de la primera hora y de todos los combates no pueden dejar de reflexionar con preocupación sobre los resultados de su lucha, si su sacrificio está justificado. Durante años lucharon por que haya más democracia y respeto a los derechos humanos, contra la corrupción, contra el desempleo y subempleo, contra la pobreza, para unir al país, para que sea desarrollado y soberano. Lamentablemente, al cabo de los años parece que nada se cumple. El "vivir bien" prometido se convierte cada vez más en "vivir peor", y el país se encuentra cada vez más atrasado y dependiente del exterior.

Los masistas se preguntan ¿qué pasó? Intuyen que los personajes diletantes, prepotentes y de pasado gris que manejan de frente o por detrás a los ministerios, los poderes del Estado y las instituciones públicas tienen mucho que ver con tanta ineficiencia y mediocridad. ¿Cómo es que esos oscuros personajes (por su pasado) llegaron a ser autoridades del "gobierno del MAS"?

Los neomasistas y la oligarquía burocrática

Desde un principio, desde enero de 2006 en realidad, los masistas intuían que las cosas no comenzaban bien, que algo fallaba. Observaron con sorpresa, primeramente, que varios ministros, asesores palaciegos, viceministros, directores y otras autoridades no eran masistas ni eran conocidos como amigos del MAS. Algunos eran más bien conocidos por su mediocridad y por haber sido picaros ministros de los partidos de derecha. Otros resultaron ser simplemente empleados mediocres de ONG, sin mérito ni en las luchas populares ni en las trayectorias profesionales e intelectuales. Algunos, finalmente, resultaron ser "cadáveres resucitados", muertos vivientes, salidos directamente de las cementerios de los socialismos fracasados y enterrados. Estos personajes se autodenominaron luego "neomasistas" y "soldados de la revolución".

Loa masistas se enteraron también que varias de esas autoridades y muchos funcionarios medios, que militaban antes en las trincheras contrarias, eran en realidad parientes, cuñados, sobrinos, yernos, parientes de los yernos y compadres de los ministros, senadores, diputados y asesores mencionados. El gobierno informó, sin embargo, que ya no existía el "nepotismo tradicional", pero ahora se sabe que lo que se practica es el "nepotismo cruzado", es decir, que las "autoridades neomasistas", al darse cuenta que era "mal visto" dar cargos a sus parientes en su propia institución, intercambian puestos con otras " autoridades neomasistas". Ahora los "neomasistas" son de alguna manera parientes y compadres entre sí y el gobierno está conformado ahora por una "familia revolucionaria".

Cuando un neomasista o "soldado de la revolución" es designado a un alto cargo, lo primero que hace es pedir la lista de los masistas que trabajan ahí, para proceder de inmediato a despedirlos y a reemplazarlos por "personal de confianza", es decir, por gente de los partidos tradicionales. Los masistas no son confiables por los neomasistas, por que existe el riesgo de que puedan ser observados y criticados. Cientos de masistas, de cargos bajos obviamente, lo único que se concedió a los masistas, han sido despedidos de esta manera fascistoide. Lo increíble es que cuando reclaman por esta injusticia son brutalmente amenazados con ser notificados y llevados ante "la justicia." Los reclamos no son escuchados ni en la cúpula partidaria ni en la gubernamental, exactamente al igual que en los buenos viejos tiempos de los partidos tradicionales.

Estas prácticas fascistoides tradicionales de las "rotaciones frecuentes de personal" o de las "masacres blancas", pese a constituir un daño a la institucionalidad del Estado y a la eficiencia de la gestión pública, son bien vistos y alentados por la oligarquía burocrática de Estado. A esta oligarquía burocrática estos "detalles" no le llaman la atención ya que para ella lo importante "es el momento", es el fortalecimiento de su poder político en el corto plazo. A la oligarquía burocrática no le interesa saber que el daño a la institucionalidad del Estado y a la gestión pública se traduce consecutivamente, en el medio y largo plazo, en un daño múltiple a los sectores sociales y productivos, es decir, al pueblo, a la economía y a las regiones. La oligarquía burocrática no aprendió aún a establecer una relación orgánica y dinámica entre las instituciones y la sociedad.

Resultados de los "soldados de la revolución"

¿Cuál fue el resultado del trabajo de estas familias revolucionarias, los "soldados de la revolución", al cabo de cerca de cinco años de gobierno? ¿Cuáles fueron los resultados logrados para el pueblo en cuanto al "vivir bien"? A través de las cifras engañosas, se sabe que la situación económica y social del país y de todos los sectores productivos es deprimente. Todo va de mal en peor. Hasta YPFB anda en crisis. La producción de esta empresa cayó en 13.5 % el año pasado. Ahora ya no se habla más de que Bolivia iba a ser el "centro energético del continente", como era la esperanza del pueblo hace cinco años.

Las empresas chicas y medias cierran sus puertas por miles y aumenta el desempleo y el subempleo. El cierre de estas empresas chicas es producto de la invasión de productos importados y de contrabando que inundan, como nunca antes, los mercados y desplazan a la producción nacional. ¿Acaso no se dijo que este gobierno iba a apoyar a las empresas chicas y a la industria nacional? La inversión tanto pública como privada caen fuertemente y se fue casi la mitad de la inversión extranjera.

El incremento del desempleo y del subempleo urbano afecta también al campesino indígena ya que de este modo caen los precios de sus productos y caen sus ingresos. El desempleo y el subempleo crecientes en estos años se traducen en una caída de los ingresos de los trabajadores y de la población urbana, lo que repercute en la disminución de sus niveles de consumo de alimentos y de nutrición. La caída de los ingresos de la población urbana afecta de esta manera, por consiguiente, a los productores campesinos indígenas. Los campesinos tanto indígenas como no indígenas sienten cada vez más, de esta manera, que el llamado "proceso de cambio" no les beneficia. Parecería ir en realidad contra ellos.

Ante esta calamidad y mediocridad, cuando los masistas profesionales postulan a un cargo vacante con la sana intensión de dar una mano al "proceso de cambio", son rechazados groseramente con el argumento de que estarían "sobrecalificados". Esta marginación de los trabajadores y profesionales competentes por la oligarquía burocrática y las familias revolucionarias es un indicador más de que ella no busca la eficiencia o el resultado positivo, sino simplemente su propio poder político. Esta mentalidad burocrática afecta obviamente a la sociedad y a la economía, pero esto no le interesa a la oligarquía burocrática.

El "evismo" y el "socialismo comunitario"

Con el correr de los años y de los privilegios, los "neomasistas" ya no se sienten cómodos cuando se los relaciona con el MAS, sigla que comienza a sonarles un poco desgastada, poco provechosa. A estas alturas ya les resulta, en efecto, algo "plebeyo", de poco prestigio, ser relacionados con el MAS. Desde hace algún tiempo y crecientemente se ufanan en dar a conocer que ellos ya no serían en realidad "neomasistas" sino "evistas". El "evismo" sería la nueva línea a seguir, la nueva ruta del éxito. Este nuevo concepto está, además, relacionado con ese proyecto denominado "socialismo comunitario" que la oligarquía burocrática de Estado pretende implantar en el país para perpetuar su poder.

Ahora la línea del éxito para las familias revolucionarias debe conducir al "socialismo comunitario". El anterior objetivo del desarrollo económico y social sería poco frente al nuevo objetivo del "socialismo comunitario", que sería un proyecto "más grandioso". Mientras que con el objetivo del "simple" desarrollo económico no se puede estar seguro sobre el futuro del poder para la nueva oligarquía burocrática, ya que esta implica la "rotación y la alternancia democrática del poder", con el "socialismo comunitario", por el contrario, es posible pretender al poder por lo menos por una o varias décadas más, o quién sabe. Si esto no puede ser logrado por una política de desarrollo económico, por lo menos puede alcanzarse con una poderosa policía y un ejército tipo cubano, franquista o mussoliniano, que garanticen la consolidación de la "revolución a largo plazo", hasta lograr la ancianidad y la senilidad de la cúpula. En este caso poco importan la generalización de la pobreza y del atraso económico, lo que importa es el triunfo de la revolución y la perpetuación de la oligarquía burocrática de Estado.