lunes, 30 de agosto de 2010

A proposito de historia, que sublime Los Miserables

Jaime Chumacero López

Ser historiador, sin duda es una palabra mayor, pero en realidad que es ¿ser un historiador?, ¿un simple recopilador de hechos pasados?, ¿o un interpretador de los hechos pasados?, ¿o un visionario que a partir de los hechos pasados prefigura el porvenir?, conozco dogmáticos que se aprenden de memoria fechas y nombres y esta precisamente es la forma de enseñanza en nuestra unidades educativas, aprender de memoria, sin entender la signifcacia de los hechos.

Esta claro que referirse a los hechos pasados debe estar claramente vinculado a la necesidad, al interés, a la curidosidad que uno tiene sobre un tema específico, ya que estudiar o leer historia así por así, sin un camino determinado de lo que uno quiere saber no tiene sentido, definitivamente no se logrará nada, sin una clara interpretación de la misma; sin embargo la interpretación de los hechos pasados, viene signada por la ideología, depende de ella para ver las cosas...es como si dependiese del cristal (ideologia) por donde lo veas y cuan dogmatico seas (hablo en tercera persona no necesariamente dirigiendome a ti).

Conozco libros de historia, que son meros compendios de hechos, sin interpretación alguna, pero tambien existen libros que tienen mucho de interpretación; confieso que entre los historiadores me gustan mas los que sea animan a aclararme más a través de su visión, por más equivocada que esta sea, pero tienen una interpretación ese es el valor más grande que ellos nos dan.

Y si de escritores sabios se trata, sin duda la de Fellman Velarde es lo mejor, incomparablemente superior a ese monstruoso compendio de los Meza Quisbert, cuya única virtud se encuentra en la data de los hechos, pero hay otros que escriben historia sin quererlo o tal vez con la cierta abiesa intención o tal vez no, de introducirse a nosotros mediante una lectura que parece ser, no el tema central, sino tan solo un refilon, pero que te cala hasta lo mas intimo, como lo escrito por Victor Hugo, de quien tan solo reproducen en películas la historia marginal de los personajes de la novela "Los Miserables" (un escrito kilométrico de 3 tomos), donde Jean Valjean, Cossette y el inspector tan solo son pretextos, para mostrarnos algo más, sublimemente más, en esa su adscripción Napoleónica que tenia Victor Hugo, donde nos describe París y te hace amar a Paris sin verlo siquiera, y donde describe magistralmente la última batalla librada por su héroe en "Waterloo", donde lo increible sucedio, lo menos imaginable gano,
Dios estuvo celoso de Napoleón Bonaparte y por circunstancias nímias, lo vencio. Aquel que lo tenia todo, buen apertrechameinto, lugar estratégico, e incluso Napoleón (por decir algo en esa situación), se echo una siestita seguro de su triunfo, pero tenia sobre todo un pueblo, todo un pueblo que lo amaba, es ahi (tal vez el único) donde se dío la clara unión entre un pueblo y un gran lider, un lider que confia en su pueblo y un pueblo que ama su lider, ¿que sublime verdad?.

Existe otro escritor, tambien frances, como Alejandro Dumas, el mismo que tampoco supo sustraerse de lo mejor que tienen los franceses, su Napoleón, dado que en esa otra, tambien kilometrica novela del Conde de Monte Cristo (3 tomos hasta la Mano del Muerto), dedicandole al preso de la Isla de Elba todo un capítulo bastante revelador. ¿Estos dos eran novelistas o historiadores?, por lo que a mi respecta cumplen más con la segunda función más que la primera.

Qué diferencia que gran diferencia hay entre un pueblo dispuesto a gran sacrifico y un lider incapaz o líderes incapaces, que llevan a un sacrificio mayor a todo un pueblo y no logran sino migajas, esa es la bronca, por más jovén que sea el lider, si este no tiene la capacidad, la sagacidad, el conocimiento y el don de ubicuidad tal que le permitan tener visión, pues simplemente jovén es, y el pueblo, el pueblo sacrificado no más esta, tal es la lección del último movimiento Potosino, y tal vez esta sea la lección que nos cupe vivir como bolivianos.