miércoles, 1 de septiembre de 2010

AUTONOMÍAS INCENDIARIAS

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

Todos advertimos los conflictos que se avecinan, vaticinamos con pesadumbre confrontaciones y lucha por territorio y recursos económicos, fruto de la explotación de recursos naturales en dichos territorios, auguramos con gran éxito la lucha de contrarios hacia la construcción de un Estado Plurinacional, confrontado más por rasgos racistas que culturales. Se ha planteado el conflicto como forma de resolución de conflictos, por eso duele Potosí, Caranavi, Uncía, La Calancha, la toma y quema de instituciones como la vicepresidencia y ministerios en La Paz, hasta las instituciones gubernamentales en Santa Cruz y otros territorios.

De ser posible tiene que haber muertos, luto y llanto, para que se "sensibilicen" los actores políticos y den soluciones. No es posible en este mundo al revés la prevención de conflictos. Es mejor ¿Apagar el fuego o evitar que se prenda?, está claro que a tono con los grandes "pacahamamistas" del discurso, es mejor apagarlo, los réditos inmediatos son para quienes creen que la base ideológica y sostén de gobierno es el conflicto.

Hay un "locus externo" sensible en todos, todos los males vienen de afuera, no existe la autocrítica, ora el imperio, ora el gobierno, o este o aquel, no vemos la viga en nuestros ojos, pero avizoramos la paja en ojo ajeno. Entonces para pasar de un Estado Centralista a un Estado Autonómico tiene que haber conflicto; de acuerdo al vicepresidente del Estado: "Estamos pasando a un Estado autonómico complejo con cuatro niveles territoriales administrativos de desconcentración del poder (departamental, municipal, regional e indígena). Por eso, está claro que van a surgir las tensiones (…) por demandas de recursos o por cumplimiento de planes".

Pero hay que sembrar para el conflicto y las autonomías vienen con instructivos y amenazas, instructivos tales como: El proyecto de Ley de Estrategia Plural de la Década Productiva Comunitaria que plantea obligar a los gobiernos departamentales, municipales, regionales e indígenas a asignar el 35 por ciento de sus presupuestos de inversión neta a la producción agrícola, pecuaria, pesquera y forestal. Todo con porcentajes a la luz de algunos iluminados que seguramente se auto asignan porcentajes de acuerdo a la intensidad del conflicto, ergo: hay un 35% más de posibilidades de confrontación.

Hay las amenazas como el Consejo de Participación y Control Social "que hará seguimiento y vigilará que se cumplan las suspensiones temporales y destituciones de las autoridades de los gobiernos autónomos, tendrán como atribución iniciar procesos penales a los funcionarios o autoridades que no entreguen información requerida. Ejercitarán control en las empresas privadas donde el Estado tenga participación. Apoyarán al Órgano Legislativo en la construcción colectiva de leyes y colaborarán al Órgano Electoral. No podrán ser procesados penalmente, ni allanadas sus oficinas y domicilios durante y después de su mandato de cinco años". Espiarán el trabajo de funcionarios públicos. Esto entre otras perlas. Fuente: La Razón 31/08/2010

¿Qué hacer? En primer lugar no ceder a la tentación del conflicto, en segundo, hacer respetar lo que dice la propia Constitución y las leyes, a nivel nacional se discute la asignación de porcentajes para todo, la apropiación de recursos debe ser empoderada en base a un nuevo pacto fiscal, que debe partir desde lo nacional y aplicar y salir desde los distintos niveles de Autonomías.

Hay que analizar las prioridades, se debe desarrollar una estrategia departamental de desarrollo, estamos de acuerdo con que haya una ley de desarrollo productivo, pero, no podemos aceptar propuestas de vivillos que a todo le asignan porcentajes desde el centralismo, apoyados en los movimientos sociales, que pretenden convertirse en la SS (Sectores Sociales) que van a apuntalar el descalabro económico de los gobiernos. El gran pecado es la falta de gestión, de planificación, de presentación de proyectos de interés colectivo con estudios a diseño final.

La estrategia parte de un encuentro entre todas las organizaciones sociales, gubernamentales y no gubernamentales, tenemos que ver lo urgente sin descuidar lo importante, es urgente la reforestación del valle de Tarija, nos estamos quedando sin agua y sin tierra, hay que salvar el Aguaraguë, fuente de vida, descontaminar ríos como el Guadalquivir y el Pilcomayo, la vinculación caminera es importante, programas de salud, nutrición y educación deben ir más allá del asistencialismo, debemos propender a la investigación y a vivir bien con luz, agua y saneamiento básico para todos, partiendo desde los sectores más vulnerables en todas las provincias hasta que todos podamos vivir mejor. Esta es la forma de prevenir, en lugar de estar apagando incendios.