lunes, 20 de septiembre de 2010

Mercado justo, Estado inteligente.

Gonzalo Chavez Alvarez
chavezbol@hotmail.com

Estado versus mercado, tal vez ésta sea la dicotomía más antigua y conocida en el debate económico. Para algunos el mejor asignador de los recursos escasos de una economía es el Estado que planificando, regulando y produciendo defiende, de mejor manera, el interés publico y ayuda a distribuir la riqueza entre la gente. Para otros, el mercado, a través del movimiento de los precios, es el mecanismo descentralizado capas de generar fortuna y distribuirla de manera eficiente. Se han gastado ríos de tinta para justificar y validar, en diferentes contextos y momentos de la historia, estos dos conceptos. También es archiconocida la idea que países como Bolivia son víctimas de un péndulo. En ciertos momentos de su historia, defienden, con pasión desenfrenada, las virtudes del mercado; en cuanto en otras ocasiones se venera, con igual ímpetu, al Estado. Es sorprendente como es repetitivo el debate que contrapone Estado y mercado a nivel político, en cuanto en la experiencia exitosa del desarrollo económico y social en el mundo, uno encuentra ambas instituciones complementándose de manera compleja pero también virtuosa.

En realidad, como toda creación humana, ambas formas de asignar riqueza son imperfectas, mercado y Estado tienen muchas fallas. En el primer caso son muy conocidos los problemas que se presentan cuando aparecen los monopolios que colocan precios abusivos y de esta manera, restan bienestar a la gente; existen ciertas actividades que no pasan por el mercado beneficiando o perjudican a un tercero, sin que la pérdida/beneficio se contabilice, estas son las famosas externalidades negativas o positivas; otra falla conocida del mercado son las asimetrías de información, cuando el consumidor o vendedor tiene una ventaja informativa lo que enceguece al mercado; tenemos así mismo, las fallas de coordinación entre privados que lleva a desequilibrios entre empresas y a otros problemas macroeconómicos como la inflación o recesión. Para corregir todos estos problemas el Estado debe promover la competencia, regular, fiscalizar, supervisar, incentivar e inclusive intervenir produciendo algún bien o servicios.

El supuesto fuerte aquí es que el Estado en bueno, puro y siempre eficiente para cumplir con las funciones que se le encomienda. En la práctica, el Estado también presenta graves fallas. 1) El aparato estatal tiene serios problemas para conocer la demanda de los ciudadanos, y/o empresas. ¿Cómo conoce, agrega, prioriza y ofrece lo que la población quiere? ¿Cómo interpreta el bien común? Elecciones, consultas, mecanismo de participación, referéndums son algunas de las formas imperfectas de recoger demanda societal, en este contexto, sus decisiones siempre serán incompletas. 2) El Estado, puede estar capturado por intereses burocrático/políticos o por grupos de interés que sólo tendrán el objetivo de capturar las rentas que se generan dentro del gobierno, uno de los males más conocidos es la corrupción. 3) El Estado pude ser muy ineficiente porque no puede evaluar costos y benéficos y se mueve por una lógica de mantención y acumulación de poder. En el plano económico el Estado puede equivocarse por acción y omisión. ¿Cómo se corrigen estas fallas? Pues, con democracia, transparencia, construcción de institucionalidad, supervisión, descentralización de las decisiones, sistemas de peso y contra pesos, excelente capital humano, carreras administrativas y otros mecanismos. Ni el mercado ni Estado se crean solos, tampoco se auto regulan o estabilizan, menos aún se auto legitiman.

De una manera más conceptual, lo público o privado, para que funcionen, depende de reglas de juego formales (legislación) e informales (usos y costumbres), de arreglos institucionales. Para un mejor funcionamiento del mercado se requiere garantizar derechos de propiedad públicos, privados, colectivos, y hacer cumplir los contratos es decir, instituciones creadoras de mercados. También son fundamentales las instituciones reguladoras de los mercados. Con frecuencia los mercados se desequilibra generando perdida de empleo e inflación, para ello se requiere instituciones estabilizadoras de estos, piensen por ejemplo en las política fiscales y monetarias. Finalmente, los mercados pueden ser eficiente pero injustos, para ello requieren de instituciones que los legitimen, a saber: Políticas redistributivas y tanto políticas de seguridad como de asistencia social. (Dani Rodrik)

Entre las reglas de juego (instituciones) que crean, regulan, estabilizan y legitiman la acción del Estado en la economía están aquellas que acercan a la gente del aparato estatal, promueven participación de los ciudadanos en las decisiones, impulsan la división e independencia de poderes, promueven la industrialización, y la buena provisión de servicios, la calidad de la educación pública, apoyan la meritocracia técnica y política en el sector público. Por ejemplo, un estudio detallado sobre como el Estado contribuyó a la implementación de políticas industriales en la región se encuentra: Fernanda Wanderley, "El nuevo desarrollismo en América Latina" Un mercado mas justo y Estado inteligente se construyen con políticas públicas y desarrollo empresarial, y por supuesto no surgen de las ideologías pendulares.