martes, 7 de septiembre de 2010

Un verdadero Día del Peatón

Fernando Rocabado Quevedo
frocaq@yahoo.com.br

Este domingo 5 de septiembre es la primera vez que participo en el Día del Peatón, en Cochabamba, Bolivia. Antes he participado en celebraciones semejantes en diferentes ciudades del continente, pero es la primera vez que veo un día de esta magnitud y en mi propia ciudad. Antes he participado en movilizaciones de barrio o de grupos de gente, como las que se dan en el Día del Desafío, donde he visto movilizarse hasta 30.000 personas, o las concentraciones dominicales para promover la actividad física, entre las que nunca olvido las del Municipio de San Borja, en Perú, que movilizaba unas decenas de miles de personas; o las de Sao Paulo, en el Día de la Actividad Física.

Lo de Cochabamba, sin embargo, es lo más grande que he visto, porque toda la ciudad participa. La ciudad se convierte en un centro urbano sin vehículos. Ningún vehículo sale ni entra a la ciudad, y sólo algunos vehículos autorizados previamente circulan por las calles de la ciudad, principalmente en la ruta hacia el Aeropuerto. Recordemos que la ciudad de Cochabamba tiene alrededor de 600.000 habitantes. Y casi todos disfrutan de ese Día de buena gana. Los cochabambinos se sienten partícipes de la jornada y lo manifiestan sintiéndose dueños de las calles, mismas que estaban repletas de bicicletas y de gente caminado o patinando. Cochabamba por tradición fue una de las ciudades con mayor cantidad de bicicletas concentradas en sus calles. La gente solía movilizarse para ir al colegio o al trabajo en bicicletas, hasta que la práctica fue resultando peligrosa y anticuada. En el Día del Peatón comprobamos que las bicicletas estaban guardadas en casa, como esperando una autorización para salir.

La organización correspondió al Comité Cívico y a la Alcaldía Municipal, aunque parece que sin demasiada coordinación mutua, según queja de los cívicos. La Policía local y la de Tránsito participaron activamente, controlando la no circulación vehicular, en la versión número 11 de este Día que comienza a enraizarse en los hábitos o en la percepción positiva de la gente.

Cabe anotar que el objetivo principal del Día del Peatón parece ser el tema ambiental: Bajar la contaminación ambiental y el smog de la ciudad, que es el más elevado del país. Cochabamba, como México, adolece de escasa capacidad de renovación de su aire, o sea, una baja inversión térmica, que hace que los gases y el polvo permanezcan estancados durante buena parte del día. El objetivo central del Día pareciera haberse alcanzado. Percibí, el lunes por la mañana, que el aire estaba limpio, translúcido y se veían las montañas a la distancia de manera cristalina. La capa turbia, mezcla de polvo y de humo, se había limpiado.

Se aprovechó también la ocasión para estimular otros aspectos relacionados con los estilos de vida de la población, como ser la actividad física y el cuidado de la ecología. La Empresa de Telecomunicaciones, ENTEL, cambió algunos artículos: paquetes de papel higiénico, abono orgánico para plantas, plantines y arbolitos de pino por pilas en desuso. La actividad tuvo gran concurrencia. En los barrios, en las avenidas más anchas, se armaron canchas improvisadas para jugar a la pelota, mientras que cientos de ciclistas recorrían la ciudad. En las plazas principales se realizaron ferias ecológicas, otras de juegos par niños, campañas educativas, con gran participación institucional, incluyendo la Universidad.

En síntesis, una gran jornada; una saludable jornada que hace que la gente solicite repetirla más frecuentemente.

Es evidente, que un solo día dedicado a estos aspectos no producirá un cambio definitivo en la contaminación ni en los estilos de vida de la gente; pero su influencia desde el punto de vista educativo es innegable. La gente tiene 24 horas para pensar sobre sus problemas ambientales y los de su salud, fundamentales para mejorar su calidad de vida. El Día del Peatón es un punto a favor para los cochabambinos, que pueden reaccionar a tiempo para impedir que los problemas ambiéntales y de mala organización de la urbe terminen por ahogar su linda ciudad y a complicar sus propias vidas.