domingo, 17 de octubre de 2010

CUANDO UN POLITICO SE CREE IMPRESINDIBLE, NACE UN DICTADORCITO.

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

Hace mas de 3 años tras, en una entrevista ofrecida por el presidente del Brasil, Ignacio Lula Da Silva al periódico O Estado de Sao Paulo, rechazo la posibilidad de la reelección con la siguiente frase: "cuando un político se cree imprescindible, nace un dictadorcito" En ese entonces, Lula aseguró que llegado el 31 de octubre del 2010, él entregaría la faja (presidencial) a quien sea elegido por el voto de los brasileños. No ha cumplido aún su compromiso de entregar la "faja", debido a la necesidad de la segunda vuelta, en vista de que ninguno de los candidatos que se presentaron a la elección, obtuvieron más del 50%. Lula no mentía cuando hace 3 años, aseguro que no buscaba la reelección.

Hago referencia a esa entrevista, para compararla con la pretensión que en los últimos días ha manifestado el partido de gobierno para que Evo Morales, se presente el 2015. Las explicaciones (si se puede llamar explicaciones, las "trampitas" que ellos mismos confiesan), son francamente grotescas e inverisímiles. Sostener que el principal argumento para una posible reelección de Evo Morales el 2015, es la lectura "con lupa" del texto constitucional, en el que "en la letra chica" se hubiera aceptado la reelección, es francamente para el programa de "Confidencias".

Lo que llama la atención, es que en esa especie de sainete, no sólo estén comprometidos los acostumbrados bufones de las cortes, que en todo tiempo y lugar, quieren que sus "jefes" sigan ostentando el poder para su beneficio; sino que sean el vicepresidente y el propio Evo Morales, quienes sin el mayor "rubor" nos digan que, así lo habían pensado cuando con una "operación envolvente" como ellos llaman a su maniobra, proyectaron la reelección de Morales.

En todo caso, al margen que esté o no contemplada, en la constitución la reelección del presidente, lo que debería preocuparles - es más bien - si para el 2015, estarán en condiciones de pedirle, una vez más el voto a los bolivianos. Por supuesto que para que eso suceda, tiene que responder a los muchos ofrecimientos que han hecho en estos años y respetando su propia constitución, aceptando el veredicto de la ciudadanía.

Lula, como nos recuerda su declaración de hace tres años, nunca tubo la tentación de prorrogarse en el poder, aún cuando como lo certifican las encuestas, es uno de los presidente con mayor apoyo ciudadano y que, probablemente utilizando algún "truquito leguleyezco" pudo también hacer lo que Chávez esta haciendo por más de 11 años en Venezuela.

Comparando – que resulta inevitable - no sólo son palabreas lo que diferencia a Lula de los regímenes autocráticos en el continente. A diferencia de aquellos que se preocupan del antiimperialismo, como su principal cruzada histórica, Lula en los años de su gobierno que ha concluido, se ha dedicado a dos tareas fundamentales no resueltas en la sociedad brasileña. Por una parte, la lucha contra la pobreza y las desigualdades, esfuerzo que ha merecido el reconocimiento de la comunidad internacional, por los logros alcanzados y; asociada a esa tarea, el relanzamiento de la economía brasilera al mundo, de manera que, a la par de legislar en beneficios de los excluidos y olvidados, también, mediante el impulso y apoyo a la producción, ha logrado que el Brasil, se incorpore en el concierto internacional como una de las economías mas florecientes.

Brasil es miembro del denominado grupo BRICs (Brasil, Rusia, India y China) que se constituyen en las cuatro economías emergentes que pretenden competir en las "ligas mayores" de la economía mundial. Brasil – además - es aliado estratégico en varios temas de Europa y los Estados Unidos, situación que le permite de lejos ser la principal economía de Sudamérica.

Como verán, superando los afectos o desafectos de tipo personal e incluso ideológico, Lula se guía sobre todo, por los intereses económicos de su país, los cuales, indudablemente – como lo ha demostrado en su gestión - están fuertemente vinculados a las políticas sociales que implementa, en beneficio de los sectores más postergados.

Tiene mucha razón Lula cuando dice: "la mejor manera de trabajar por los pobres es generando condiciones para que salgan de ella". Lula a diferencia de los despóticos dictadores del caribe, apuesta por fortalecer la democracia y la economía de su país, ambas condiciones indispensables, para superar la pobreza y la inequidad.

Ojala que el presidente Morales, amigo personal y político de Lula, escuche sus buenos concejos, antes que dar oídos a las sugerencias de Castro y Chávez, ambos gozando del poder indefinido, en medio de la frustración de sus propios pueblos.