miércoles, 6 de octubre de 2010

EL TAL IVÁN Y LOS MEDIOS

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

La venganza es el placer de los Dioses, así vemos cómo se enseña a nuevas generaciones que nada debe quedar impune, que es mejor juzgar que amparar o proteger. Ni olvido ni perdón, el cliché de la resistencia, que en el poder se vuelve la obediencia debida. Los Dioses juegan a placer con nosotros, todos sus rivales debemos ser de su equipo o si no recibiremos tremendos rodillazos porque la política no es un juego, es el poder, el árbitro callado nomás, porque sino se lo expulsa del planeta.

Lo anterior viene a colación por los hechos que reflejan los medios de comunicación y que incomodan a algunos gobernantes, la venganza dirigida contra los medios que desnudaron el racismo en todas sus expresiones a partir de la caída de Sánchez de Lozada, tiene que tener su correlato con el cierre de medios. Aquí cabe preguntarnos; ¿Hubiera sido posible que Evo Llegue al poder, sino hubiera sido la cobertura que se le dio? ¿Hubiera sido posible que siga en el poder si no fuera la cobertura fantástica que se dio a los hechos racistas de 2008?

Apoyamos la ley contra el racismo, pero estamos en contra de la persecución y la judicialización de la libertad de opinión, el cierre de medios es lo peor que le puede ocurrir a esta democracia, no se puede perseguir y combatir al racismo con el contra racismo que manda a callar a quienes mostraron el racismo sin que esto signifique apología del mismo.

Obediencia debida. Nosotros somos la solución, no somos parte del problema, la vocería oficialista así justifica la salida de Eduardo Maldonado de la presidencia de la Comisión de Constitución de la cámara de senadores, sus pecados, apoyar a la solución de las demandas de su pueblo potosino, apoyar a la solución de la problemática de los artículos 16 y 13 de la ley antirracista. Vemos con esta coartada cómo el gobierno antirracista es discriminador, discrimina a quienes piensan distinto y tiene voz propia.

Discriminan a quienes tienen visiones distintas y esto es lo que quieren que callemos, en el fondo los medios no deben dar cobertura a la pluriculturalidad, porque pluriculturalidad es libertad de expresarte en tu propia lengua, con tus propios valores y tu propia cosmovisión, el gobierno no ha entendido que el indigenismo en Bolivia son varias culturas y cada una se expresa en sus propias formas, no ha entendido que así le pese, el mestizo, ha creado sus propios símbolos y signos, que ya no nos pesa que nos digan cholo, negro, indio o Kolla, Camba, Chapaco o Guaraní.

Un Talibán Canelas vocero fundamentalista contra la libertad de expresión, ha expresado que no cree que los medios en general hayan asumido actitudes racistas, pero que en la actualidad hay tristes ejemplos, y que uno de ellos, en los medios lo ha sacudido, entonces el problema es que lo han atacado a él, ¿acaso los mismos medios no le dieron a él la palabra?. ¿Justifica esto su venganza?

Hablando de medios, ¿será posible que desde la otra vereda se pida el cierre de Bolivia TV, por constituirse en un medio de propaganda del gobierno? ¿O se pida el cierre por ser discriminador, cuando el día 5 de este mes muestran un "musical" antirracista en el que se ve las vejaciones a campesinos en Sucre, las patadas que se le da a una señora de pollera, las expresiones de un blancoide que dice no tener la culpa por ser agraciado?.

Allí se muestra el racismo, pero también se lo muestra al Gobernador Costas en medio de esas imágenes, defendiendo su visión y defendiéndose de los ataques del gobierno, ¿no es acaso una aviesa intención de los talibanes, el mostrar en medio de imágenes de alto contenido violento a un opositor discriminado, haciéndolo ver como líder del racismo camba?.

Así estamos, discriminando, primero contra el adversario a patadas, luego, será el turno de discriminar a quienes levanten la voz en nombre de sus pueblos. Hay ley para eso, hay persecución y propaganda para eso, pero no se dice nada del infanticidio, feminicidio, linchamientos, hacinamiento de cárceles, presos sin sentencia, corrupción, etc., quizás la denuncia de estos hechos sea el último fin de acallar a los medios.