martes, 26 de octubre de 2010

Entre entuertos y mentiras

Boris Bernal Mansilla
boris.bernal@bolivia.com

La verborrea del "proceso de cambio" no ha cambiado en nada la
situación material de los pobres y vilipendiados de la historia, por
el contrario, sus condiciones de vida se hacen más difíciles. Son
motivos cotidianos para que los diferentes sectores evidencien en carne propia que su situación -en lugar de mejorar- empeora cada día.

Se convierte en un factor determinante de este proceso la incapacidad
del gobierno para satisfacer las necesidades inmediatas de los
desposeídos, dedicando su tiempo a organizar circos y estrategias
envolventes para distraer el hambre del pueblo.

En las últimas semanas la población percibió como desaparecen y
se incrementan los precios en los mercados de los diversos productos
alimenticios de primera necesidad, lo cual afectó a la economía
familiar en particular de los sectores más empobrecidos del país.
Pretender hacer ver que el actual gobierno tiene un plan diseñado por
gente experta solo expone sus falencias y temores a la hora de
solucionar problemas estructurales y de necesidad urgente, al igual que lo hizo en 1982 la UDP.

Constatando las variables de "desarrollo" se puede afirmar con
certeza el descalabro y la involución de nuestra economía.
Manteniendo el mismo ingreso promedio de hace 20 años, pese a que la
productividad técnica mundial se ha multiplicado.

Andar entre entuertos y mentirás siempre trae consigo un alto costo
histórico, esto como muestra clara que las condiciones materiales
siempre chocan con la retórica demagógica de un gobierno de tinte
gatopardista, calificado este por Carlos Marx como "vulgares estafadores de la voluntad y la esperanza popular".