jueves, 21 de octubre de 2010

RE: El extenso reino del tiempo que nunca pasó

Aitor Iraegui
iraegui@hotmail.com

En Bolivia se está generalizando una sorprendente metodología para establecer la adscripción política, alejada de criterios ideológicos y basada, sobre todo, en parámetros etológicos. En otras palabras, que para ser considerado de izquierda o de derecha ya nada tiene que ver cómo piensas o qué ideología defiendes, porque lo realmente importante ha pasado a ser cómo te comportas y hacia donde diriges tus lealtades.

Así, la adscripción política se establece a partir de un principio sencillo: el grado de derechización del ciudadano es directamente proporcional a su discrepancia (pública) con las ideas oficiales. Por lo tanto, ser considerado de derecha o de izquierda ya nada tiene que ver con la trayectoria política, las opiniones, las lecturas o el currículo y todo se reduce a si estás manifiestamente de acuerdo (o no) con el gobierno. Dos ejemplos muy conocidos: 1) Chichi Pérez, al que un acuerdo con el ahora senador Ávalos lo transformó automáticamente de protofascista a izquierdista de bien; 2) Juan del Granado, al que su alejamiento respecto al oficialismo le ha llevado de ser un histórico de la izquierda a convertirse, fuminantemente, en un supuesto líder de la derecha.

Es fácil suponer que esta desideologización populista de los conceptos de izquierda y de derecha tiene sus riesgos. El más evidente es que estemos avanzando hacia la consolidación de una izquierda que, desde el punto de vista ideológico, carece de izquierdistas. Escuché un ejemplo de esta situación hace unos sábados en el Debate de Radio Panamericana: Mientras se discutía la Ley contra el Racismo, uno de los periodistas-moderadores hizo una observación elemental (desde el punto de vista marxista) sobre la superestructura ideológica y su dependencia respecto a la base económica: puro marxismo para principiantes. Sin embargo, la diputada Marianela Paco, masista y Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, dijo que no estaba de acuerdo y afirmó (palabra más, palabra menos) que suponer que las ideas dependen de la economía era un principio neoliberal y que todos sabemos a donde nos ha llevado el neoliberalismo ¡¡una de las bases de la economía política marxista había resultado ser neoliberal!! Por supuesto que no todos los diputados masistas están obligados a conocer los fundamentos del marxismo, pero tampoco les viene mal, digo yo, si uno va de radio en radio y de canal en canal reivindicando la revolución socialista y acusando de derechistas y reaccionarios a todos los que se oponen.

Por lo tanto, si hay una "izquierda sin izquierdistas", es comprensible también, desde esa lógica, que haya una "izquierda de derechistas" y ahí es quizás donde se asienta la (reprochable) posición de la Ministra (ver http://bit.ly/bdN40C) y su enojo con Roberto Rosa, porque el oficialismo entiende que existe una izquierda virtuosa (que por supuesto es la oficial) y luego están, aunque no los nombren así, los de la "izquierda derechista": izquierda ideológica pero derecha etológica. Desde el razonamiento predominante estos seguramente deben ser los más peligrosos, a los que hay que combatir con más firmeza y ese combate se logra fundamentalmente "neoliberalizándolos", identificándolos con el pasado, con la derecha, haciendo tabla rasa entre todos los opositories al grado de que sea imposible diferenciar entre un militante de la izquierda democrática y un opositor verdaderamente derechista (y que conste que en democracia ser de derecha es una opción legítima, no un pecado, ni una actitud antipatriótica, ni una tara de la que se deba estar avergonzado) .

Por supuesto Beto Rosas no es el único " izquierdista de derecha". El otro día escuché a un señor decir en la radio que Susana Seleme es de extrema derecha. Es un buen ejemplo, porque Susana ahora mismo es quizás un personaje más público que el Dr. Rosa y, en consecuencia su discrepancia con el gobierno es más notoria. Ciertamente nada importa que Susana haya sido de izquierda toda su vida o que todos sus análisis (buenos o malos) los haga con Carlos Marx como guía espiritual, porque por supuesto eso no es suficiente. El "comportamiento" de Susana es de derecha y ahora mismo eso es lo único que importa.

Hay muchos otros izquierdistas estigmatizados. Ciudadanos progresistas, militantes de la izquierda democrática a los que el pensamiento oficial ha excomulgado. Algunos de ellos son, en el contexto actual, verdaderos apestados. Pero a los que les han quitado el saludo o a los que los increpan en los aeropuertos, recordarles que aunque haya un punto crítico donde lo efímero parece permanente, en realidad es puro espejismo.