miércoles, 3 de noviembre de 2010

ALERTA A LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA

Pepe Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com

Estas líneas se inician con un collage de la diversidad del hermano país azteca, México, cuna de civilizaciones milenarias, geografía de lugares paradisíacos, sentimiento y amabilidad del ciudadano mexicano con su consabido "mande", patria de prolíficos escritores, artistas inmortales que son parte de nuestra existencia cotidiana, incluyendo personajes del cine, televisión y otros patrimonios mexicanos empoderados internacionalmente. Hasta hace pocos años, hablar de México era referirse a una nación atractiva y privilegiada. Hoy, sucede lo contrario.

Con una preocupación y nerviosismo difícilmente bien controlado, todos los días, a las 16:30 hora boliviana, la connotada periodista Dolores Ayala Nieto (Las Noticias con Lolita Ayala) del Canal de las Estrellas transmitido internacionalmente por cable bajo el sello de Televisa, muestra los últimos hechos noticiosos de los que el 40% está referido a la tremenda irrupción del narcotráfico y sus carteles peleando por el liderazgo y hegemonía. Muertes, atentados, advertencias macabras son imágenes recurrentes inevitables.

Es difícil asimilar cómo jóvenes que en fin de semana solían reunirse en fiestas informales y amigables, terminan siendo victimas de grupos narcotraficantes armados al puro estilo "nazi" ametrallándolos inmisericordemente. Ajusticiamientos con mensajes de "escarmiento" a miembros de la policía mexicana, autoridades regionales, políticos en ejercicio y caminantes o transeúntes terminan sus vidas de la manera más inexplicable y sanguinaria.

La mafia narcotraficante mexicana ahora ha extendido sus tentáculos a países sudamericanos por razones de geografía estratégica, comercialización en tránsito y sucursales internacionales potencialmente lucrativas. En la Argentina, para dar un ejemplo, "empresarios prósperos", "ciudadanos emprendedores", "transnacionales inversoras", todos ellos venidos de México, van tomando sistemáticamente un seudo poder mediante costosas adquisiciones de bienes inmuebles, creación de nuevas empresas atípicas y todo cuanto significa encubrirse bajo un "palo blanco".

Todos estos antecedentes que no son desconocidos en los mandos gubernamentales bolivianos, deben servir para una pronta y determinante política de prevención en términos de combate al narcotráfico. La producción excedentaria de coca, los constantes accidentes de pequeñas aeronaves transportadoras de droga, los sospechosos acribillamientos a ciudadanos extranjeros, los descubrimientos de fábricas de cocaína hábilmente camufladas en bosques tropicales y malezas, la detención de transportadores y "tragones de droga" con destino a Europa son aspectos conducentes que forman la red del narcotráfico.

Tanto la Policía Boliviana (forma correcta en la que en la actualidad se denomina a la institución verde olivo), las Fuerzas Armadas de la Nación en sus diversas áreas en general pero. por ante sus Departamentos de Inteligencia en particular, deben ser fortalecidos para encarar este flagelo y esto implica presupuesto, capacitación y dotación permanente a su personal. Hábiles investigadores de campo cuya constante es el riesgo de la vida si son descubiertos, informantes, contactos y toda la cadena de coletacta de información clasificada son actores centrales de una plaga tóxica en formato de polvo blanco.

Un soldado no acude a la guerra con simples "palos de fósforos", "mondadientes" o "armas de juguete". Debe estar equipado y entrenado haciendo de su labor una experticia secreta y bien remunerada de lo contrario no nos debe extrañar que algunos jefes, oficiales y uniformados de menor rango terminan siendo sorprendidos en "volteos" o "ganancias ilícitas". Recientes noticias presentadas en informativos locales bolivianos nos muestran que el narcotráfico avanza, compra conciencias y silencia a quienes se atraviesan por su camino. El Estado Plurinacional, sus autoridades y habitantes debemos estar alerta.