sábado, 13 de noviembre de 2010

CONTROL DE PRECIOS NO ES SOLUCION

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

Durante el mes de septiembre del año en curso, los medios de comunicación destacaban que la producción y venta en el mercado de carne de pollo se había tornado en un problema, también el del maíz y el del cemento. ¿Por qué? La Asociación de Vendedores de Carne de Pollo, por un lado, y los avicultores, por otro, se pusieron molestos, porque el gobierno no atendía a sus pedidos. Los vendedores de carne de res anunciaron un incremento del precio de la carne porque los ganaderos les habían incrementado de precio. Los productores de cemento no podían aumentar su precio ante un exceso de demanda. Todos se encaminaron a calificar de especulador si algún vendedor subía el precio de lo que vende, como consecuencia de su perspicacia ante un incremento de demanda.

En toda economía moderna los desequilibrios que se presentan entre producción y demanda se resuelven mediante los cambios en los precios. No hay otra forma racional ni eficiente de hacerlo. Estos desequilibrios se agravan cuando simultáneamente viene la inflación de precios. Algunos gobiernos en lugar de ver las causas del desequilibrio, ven los efectos. En lugar de enfrentar las causas enfrentan efectos. Bolivia está intentando seguir este comportamiento riesgoso de política de control de precios, de la cual los bolivianos tenemos amargas experiencias. El gobierno del Presidente Morales da continuas señales que están distorsionando el funcionamiento de los mercados, cuyas consecuencias serán malas en el largo plazo.

A principios de año, ante un exceso de demanda en el mercado de maíz, el gobierno prohibió su exportación, bajo el supuesto de que con esta medida se impedía el alza del precio y aseguraba este insumo para los productores de carne de pollo. Esto tuvo un efecto boomerang, la prohibición desalentó la producción de maíz y ahora se enfrenta un déficit. Una noticia periodística del mes de septiembre anotaba: "Un decreto anterior congeló el precio del pollo en 11,50 bolivianos por kilogramo; pero ayer, la Asociación de Avicultores de Cochabamba informó que su precio actual es de 12,50 bolivianos, mientras el precio final en las ciudades de La Paz y El Alto supera los 15 bolivianos." Finalmente, el acuerdo con una empresa: precio del productor Bs. 12,50, al consumidor Bs. 13.

Para enfrentar el problema de la escasez de carne de pollo, el gobierno tomó la medida de eliminar el pago de aranceles para importar maíz, para de esta manera satisfacer la demanda interna de este insumo y, consiguientemente, aumentar la producción de carne blanca. También esperaba impedir el alza del precio de ambos bienes. Sin embargo, esto dependía del precio a que se importe el maíz y de los demás costos de la cadena productiva de carne. Si la demanda continua en expansión sus precios seguirán subiendo, el gobierno no podrá impedir, a lo más judicializar y seguir molestado a productores y vendedores que se rigen, le guste o no al gobierno, por las elementales leyes económicas de la oferta y la demanda.

La producción de cemento continua en expansión, el año 2009 lo hizo a un rimo del 16 por ciento, sin embargo, este año lo hace sólo al 7 por ciento y las ventas a un ritmo del 10%. Los productores dicen que no pueden aumentar más su producción, aun teniendo capacidad productiva, porque el gas, la energía que utilizan, es insuficiente. El boom de la construcción continúa lo que incrementa la demanda de cemento a un ritmo mayor que la producción. Ante esta situación, el problema debería automáticamente resolverse mediante la importación del mismo, independientemente al precio que se lo haga, sin necesidad de "decretos" gubernamentales. Esto es politizar la "microeconomía" e impedir el funcionamiento eficiente de los mercados productivos.