martes, 9 de noviembre de 2010

El origen del azúcar, la chancaca y la propiedad privada

María Carola Mercado
mariacarolamercado@yahoo.com

Ya se conoce que lo mismo que el Presidente Evo es el Primer Futbolista de la Nación, García Linera es el Primerísimo Lector. Evo te da un rodillazo en los testículos si le cometes falta y Álvaro, si le llevas la contraria, te suelta a bocajarro una frase de Negri. Es difícil establecer cuál de las dos experiencias es más traumática. Una vez me contaron el caso de un joven estudiante venezolano al que una frase descontextualizada de Negri le produjo quemaduras de segundo grado en todo su cuerpo.

Hace tiempo, por el año 2006 o 2007, me encontré con Álvaro García en una céntrica librería de La Paz, él estaba comprando libros de Foucault mientras lo rodeaban media docena de guaruras malencarados. Mientras el Vicepresidente pagaba los libros, entró a la librería, que ese día estaba llena de celebridades top, la ultraheroína de la democracia boliviana, la camarada, compañera y hermana Doña Anita. En cuanto vio al Vicepresidente corrió a charlar con él. Yo estaba cerca y escuché cómo doña Ana María le repetía (babosamente, todo hay que decirlo) lo bien que lo estaba haciendo el gobierno, lo buen vicepresidente que García L. era (el mejor de la historia, literalmente) y lo muchísimo que ella apoyaba el Cambio. Lo apoyaba muchísimo. A ninguno de los dos les importaba estar rodeados de gente, claro que eran los tiempos de la euforia, cuando los minibuseros te bajaban en mitad de la Kantutani si osabas hacer algún comentario contrario al movimiento (al socialismo). Álvaro García sonreía y asentía. Estaba feliz de tanto llunkerio. Sólo le faltaba tener un anillo arzobispal para que doña Anita se lo besara. No está bien hablar mal de los muertos, sólo cuento lo que vi y escuché.

Se dice que García Linera tiene 20.000 libros. En cualquier caso entre esos 20.000 libros no debe tener ninguno de historia. NI UNO. La historia universal no debe estar entre sus múltiples inquietudes intelectuales. Si García L. tuviera algún libro de historia y además se lo hubiera leído, no diría muchas de las cosas que dice y no estaría a favor de crear tantas empresas estatales extrañas (tantas EBA´s, EBO´s, BOAS, etc) , porque sabría que estatizar la economía ha sido siempre un fracaso y que no hay un solo caso ¡¡NI UNO!! en la historia de la humanidad en el que haya sido buena idea que el gobierno produzca pollo, azúcar, pan, papa y leche.

Pero claro, como García Linera no lee historia, no lo sabe. Evo Morales tampoco lo sabe, pero a Evo le disculpo, porque en la casa (presidencial) de Evo Morales sólo hay tres libros:

Libro Núm. 1: Evo Morales. Espuma de plata.

Libro Núm. 2.- Jefazo. Retrato íntimo de Evo Morales

Libro Núm. 3.- Evo Morales. Flor de Viento

Ninguno de los tres los ha leído. Para qué, si es su vida y ya se la conoce.

Pero decía que Álvaro García tiene 20.000 libros y ninguno de historia. Si los tuviera no diría que la actual escasez de azúcar en el país se resuelve con un Estado que tenga cañaverales e ingenios y produzca azúcar. No lo diría porque la historia demuestra (y no una, ni dos veces, sino todas las veces, indefectiblemente) que en la medida que las empresas (sobre todo las empresas productoras de bienes de consumo) se estatizan, los mercados se vacían: los mercados, los restaurantes, las pensiones y los estómagos. En otras palabras: el pollo desaparece, el pan se acaba, la leche pasa a ser un lujo, se comienza a prohibir matar a las vacas y los cerdos terminan siendo criados en secreto en los apartamentos.

García Linera profesa el Marxismo ahistórico. Su tendencia político-filosófica se basa en ignorar todo lo que ha pasado desde la muerte de Marx en 1883 hasta el día de hoy. Ni el fracaso de la URSS, ni el desmoronamiento de los regímenes de la Europa del Este, ni la caída de las economías estatizadas de los comunismos asiáticos, ni el derrumbe de la economía cubana, nada de eso ha pasado para García L. No le importa.

Sin embargo sí que ha ocurrido. Todo el mundo sabe que los regímenes basados en que los Estados sean productores han fracasado. García L. no se ha enterado y quiere que el Estado boliviano tenga ingenios azucareros y siembre caña de azucar.

Hasta Nikita Sergéyevich Jrushchov (¡¡palabras mayores!!) escribió algo respecto a los desastres de las economías donde el Estado se hacía cargo de la industria ligera. García L. no se ha enterado y quiere que el Estado boliviano produzca pollos.

Fidel Castro (prestigioso dictador) acaba de decir que el modelo (cubano) donde el Estado es dueño hasta de los puestos de café al paso, es un fracaso. García L. no se ha enterado y quiere que el Estado boliviano produzca almendras y envases de cartón

Los chinos llevan desde Deng Xiaoping enterrando el modelo de economía estatal. Parece que no les ha ido tan mal, pero García L. no se ha enterado y quiere que el Estado boliviano tenga panaderías donde vender marraquetas y panetones

En 1986 (¡¡hace 24 años!!) tras el Sexto Congreso del Partido Comunista, los vietnamitas abandonaron formalmente la programación económica y se comenzó a introducir elementos de mercado , ellos lo llamaron el "Doi Moi" (la "Renovación"). El tío Ho no se revuelve en su tumba, claro que García L. no se ha enterado y quiere que el Estado boliviano sea el principal productor de leche en polvo y de uniformes escolares.

No hay ningún otro país del mundo (salvo Venezuela y Corea del Norte) en el que el gobierno se disponga seriamente a producir leche, cartón, azúcar, pollo y pan. Una dirigente masista de Santa Cruz decía la semana pasada que el azúcar es un químico muy dañino (debe ser porque engorda, lo sabe por experiencia propia) y que la chancaca es mucho mejor y más sana. No hace mucho dijeron que a falta de papa, buena era la yuca. Pronto nos querrán convencer de las bondades alimenticias de la paloma de parque, del agua de mote como sustituto natural y dietético a la leche de vaca y del papel periódico de Cambio como papel higiénico médicamente testado contra las hemorroides. Todo llegará.