viernes, 26 de noviembre de 2010

ORURO Y SU DESARROLLO

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

Para impulsar su desarrollo, Oruro debe consolidar sus ventajas comparativas y competitivas en el contexto nacional e internacional. Lo hemos dicho más de una vez: Si Oruro pretende modificar el rumbo de los acontecimientos que la han convertido en una región marginal y atrasada en los últimos 50 años, requiere con urgencia y sobre todo - con la mayor claridad - identificar y definir el rol que pretende y puede cumplir en el contexto nacional e internacional. Creo que es por demás evidente que vivimos tiempos en los que cualquier esfuerzo de planeación que ignore las condiciones del contexto, está destinada al fracaso.

Hoy, en términos generales, las sociedades a tiempo de visualizar y proyectar su futuro, no pueden ignorar que las estrategias de desarrollo deben diseñarse en función de las posibilidades que ofrece y de los requisitos que exige, una mayor incorporación al contexto, lo que a la vez representa – también – nuevos riesgos de toda índole determinados por la fuerte demanda de competitividad que exige ser parte de ese nuevo escenario.

De manera general, las iniciativas nacionales y regionales que pretendan alcanzar niveles adecuados de desarrollo - inevitablemente – tienen que tomar en cuenta, un conjunto de factores del contexto que hoy son cada vez más determinantes. Imaginar un desarrollo local/regional, sin tomar en cuenta contextos mayores, es poco menos que un ejercicio sin sentido.

La posibilidad de un desarrollo "endógeno", cerrado, autónomo, particular y propio de una sola sociedad, es una visión anacrónica que no tiene posibilidades de ejecución práctica y menos aún alcanzar el éxito, visiones que lamentablemente no hace otra cosa que postergar las posibilidades de desarrollo de sus propias sociedades. En un mundo interconectado, interdependiente y sobre todo, competitivo, no tiene ningún sentido que nos esforcemos en desarrollar capacidades productivas que no tengan valor de cambio en contextos mayores. Ignorar las condiciones – buenas y malas – del contexto, sólo nos aleja del desarrollo, antes que acercarnos.

En ese sentido - en mi criterio - no tiene mayor relevancia determinar si la economía regional debe ser mas o menos comunitaria, estatal o privada, si no se han identificado con precisión, las ventajas que tiene la región en relación a su contexto. Por lo demás, no creo que haga falta mayor precisión en cuanto al carácter plural de la economía boliviana, ya que la misma esta claramente señalada en la nueva constitución política del estado.

Por otra parte, también considero irrelevante detenernos en discusiones "bizantinas" relacionadas con la mayor o menor carácter socialista o capitalista del modelo económico, cuando evidentemente las posibilidades de desarrollo de las sociedades en nuestro tiempos, están fuertemente condicionadas con su capacidad de inscribirse en el contexto global, aprovechando sus ventajas comparativas y competitivas, más allá de las visiones ideológicas que adoptan.

Lo relevante en todo caso, es visualizar, ¿cuales son las ventajas que tiene la región para inscribirse con posibilidades de éxito en el contexto nacional e internacional? De esa definición dependerá si Oruro, está en condiciones de encontrar un espacio de realización que le garanticen procesos sostenidos de crecimiento y desarrollo que son en definitiva, los que pueden garantizar transformaciones profundas.

Oruro, como región, no debe volver a repetir los errores de la planificación tradicional, fuertemente influenciada por visiones nacionalistas y etnocéntricas que priorizan de manera irreflexiva y mecánica, el potenciamiento de lo que denominan "vocación productiva", ignorando que más allá de lo que podemos producir o hacer, están las condiciones de la demanda del mercado, que son las que en definitiva, determinan que es lo que vale, que es lo que se vende, que es lo que puede permitir acumular excedentes y por supuesto riqueza.

La relación entre lo que podemos producir y lo que podemos intercambiar (vender), no siempre tiene correspondencia. Sobre todo, si ignoramos que toda conformación de mercados - por más chicos que sean estos – dependen de manera significativa, de la demanda de bienes y no sólo de las capacidades productivas. Mercado, en términos generales, es el escenario – físico y/o económico en el que se intercambian productos, servicios, recursos, etc., etc., sobre la base de una fuerte competitividad.

Evidentemente se debe partir por ver, qué es con lo que se cuenta (la vocación productiva), pero ésta - la vocación - debe ser analizada, considerando su inserción en los mercados y no como un atributo en si mismo. Producir más, no siempre es sinónimo de éxito, sobre todo, si esa mayor producción no encuentra escenarios de realización (de intercambio). Por otra parte, producir lo que "sabemos producir", no resolverá de manera automática nuestras expectativas de desarrollo, si lo que producimos, no tiene demanda en otros escenarios

Planificar el desarrollo (sobre todo la base productiva del desarrollo) sólo es posible, asumiendo que existe una demanda que podemos ser capaces de satisfacer desde nuestra vocación productiva. De lo contrario - la experiencia de otras sociedades nos enseña - debemos encarar procesos de reconversión que nos permitan insertarnos en los mercados, con nuevos emprendimientos productivos.

Vivimos tiempos en los que la planificación (entendida ésta, como el proceso reflexivo de visualizar un futuro de bienestar), debe superar los límites de lo tribal. Las sociedades planifican su futuro, tomando en cuenta a los demás. El éxito de la planeación, descansa más en la identificación de nuevos vínculos con el nivel externo, que el simple potenciamiento de las capacidades y habilidades internas.

Oruro, por varios factores (buenos y malos), entre ellos el procesó autonómico que vive el país y la evidente intención del gobierno central de favorecer al departamento de La Paz en la vinculación de la economía boliviana con el pacifico, tiene la responsabilidad de acertar en las decisiones que adopte, para superar la situación de marginación y retraso en la que la han colocado las políticas publicas del nivel central en los últimos 50 años. Para recuperar el sitial que tenía en el pasado y sobre todo, para resolver las expectativas de desarrollo de su propia población, debe consolidar sus ventajas comparativas y competitivas en el contexto nacional e internacional.